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Crisis en Cuba

Tania Costa, periodista cubana: "Si el fin de la pobreza extrema pasa por ser un protectorado de EE.UU, ¿dónde firmo?"

Los cubanos de la Región de Murcia reafirman su deseo de cambio ante la actual crisis general que atraviesa el archipiélago más grande del Caribe

De izquierda a derecha: Tania Costa, Myrielis y Luis Migueles.

De izquierda a derecha: Tania Costa, Myrielis y Luis Migueles. / L. O.

"Si deshecha en menudos pedazos llega a ser mi bandera algún día, nuestros muertos alzando los brazos la sabrán defender todavía", reza el poema 'Mi bandera' de Bonifacio Byrne, que constituye uno de los mitos fundacionales de la Revolución cubana. El poema representa uno de los valores con más alta estima dentro de la sociedad cubana: el nacionalismo; "el que no quiere a su Patria, no quiere a su madre" es algo que se podría escuchar de la boca de prácticamente cualquier habitante de la mayor de las Antillas.

Sin embargo, 67 años bajo el régimen de 1959 y el bloqueo económico de los Estados Unidos han dado un mayor peso al pragmatismo. Clara muestra de esto es la diáspora; fuera del archipiélago viven alrededor de tres millones de personas y en la Región de Murcia, por ejemplo, hay cerca de un millar —las estadísticas demográficas cifran en once millones la población dentro del país y una tasa de migración del -3 %—.

Sobre la situación del país, la mayoría de cubanos se alinea en torno a una misma idea: "que pase cualquier cosa si eso implica que se va a reducir el sufrimiento de la gente". La desesperación es la tónica en un contexto que empeora a diario y que ha provocado que personas que residen en la capital de Cuba declaren a esta redacción: "Me da igual lo que venga, pero que venga ya".

Asimismo, los que habitan en la Región de Murcia mantienen ideas similares. Myrielis, antigua profesora de la Facultad de Economía y Estadística Matemática de la Universidad de La Habana, vive desde 2011 con su esposo e hija en Yecla y explica que, si bien le gustaría una transición democrática, lo ve poco probable. "Me gustaría una democracia donde la gente se pueda expresar libremente", señala. "Pero no un sistema idílico en el que todos seamos iguales y esas cosas que ya no existen; yo solo quiero que cambie", añade.

Una posición similar mantiene Luis Migueles, profesor de 58 años en un instituto de Murcia que ha pasado gran parte de su vida en España. Afirma que si bien considera que "el cambio puede no ser el mejor posible para el cubano de a pie", entiende que es necesario que tanto Cuba como Estados Unidos se sienten a negociar y lleguen a un acuerdo.

Más contundente en su postura es, por otro lado, la periodista Tania Costa, que ha trabajado en varias radios y periódicos de la Región: "Si el fin de la pobreza para el pueblo pasa por ser un protectorado de EE. UU., ¿dónde hay que firmar?".

"La situación de Cuba es culpa en un 50% del régimen y en un 50% del bloqueo"

Luis Migueles

— Profesor de Instituto en la Región de Murcia

Sin embargo, si la intervención americana acaba como lo hizo en Venezuela —manteniendo el mismo régimen—, su posición es distinta. Costa aclara que la isla caribeña se encuentra muy polarizada, "no entre comunistas y liberales, sino entre los que quieren una intervención militar y los que aceptan el diálogo con la dictadura". Subraya que la diplomacia con el oficialismo actual está muy mal vista, principalmente entre los cubanos que están afincados en Norteamérica; "La percepción es que quien quiere hablar es comunista y nadie de Cuba quiere ser comunista; ahora es motivo de orgullo colectivo ser un gusano", dice. El término 'gusano' era utilizado por Fidel Castro para denominar peyorativamente a los que huían de . Posteriormente, el sistema lo ha seguido utilizando para señalar a los opositores.

El bloqueo

En 1962, Estados Unidos impuso a la Llave del Golfo un bloqueo económico para forzar una transición del statu quo, una medida que sigue vigente pese a la oposición mayoritaria en el ámbito internacional. Migueles opina que el estado actual de su país de origen es responsabilidad en un 50 % de la "pésima gestión" de los dirigentes y en otro 50 % por las trabas económicas impuestas por Washington. Cree que se ha alcanzado un "punto de no retorno" y es "imprescindible" eliminar el cerco comercial de manera conjunta con la forma de gobierno.

La periodista, por su parte, entiende que "la mentira del bloqueo solo se la cree la izquierda a la izquierda del sentido común". Expone que los 'apagones' se deben al nulo mantenimiento de las termoeléctricas rusas instaladas hace más de 60 años; las crisis epidémicas de las enfermedades transmitidas por el mosquito (zika, dengue y chikungunya) se han desarrollado a causa de que "hace al menos dos años que no se recoge la basura de las calles"; la agricultura está paralizada porque los campesinos están "obligados" a vender al castrismo sus productos a precios muy por debajo del mercado. Asegura que "si levantan los impuestos confiscatorios y los permisos interminables para abrir una empresa, se notaría en la economía", pero esto no se hace "porque la gente, cuando no tiene que pasar todo el día buscando comida, empieza a luchar por la libertad".

"Al que vea en una manifestación de los comunistas no le mando más dinero"

Tania Costa

— Periodista

Si bien es innegable que el Partido Comunista de Cuba (PCC) siempre ha utilizado las sanciones económicas como chivo expiatorio de todos los males que tienen lugar en el territorio, también son innegables los efectos negativos reales que estas han tenido sobre el archipiélago y su pueblo. De acuerdo con el estudio 'The Cuban Embargo under International Law' publicado en 2014 por el profesor Nigel D. White de la Universidad de Nottingham, entre todos los sectores, Cuba habría perdido para esa época más de un billón de dólares a causa del embargo comercial.

Ayudas a familiares

Una práctica habitual entre los cubanos que se encuentran fuera del país es la de enviar dinero a los familiares que permanecen dentro. Un 'espaldarazo' sin el cual muchos no podrían sobrevivir. Myrielis y Luis Migueles, por ejemplo, lo hacen cada mes para ayudar a su madre y a su padre, respectivamente.

En el caso de Tania Costa, comenta que lo hace para quienes le quedan en 'la isla'. No obstante, destaca que ha ido recortando la cantidad porque es consciente de que "ese dinero sostiene a la dictadura" y que "toda la familia está advertida: al que vea en una manifestación de los comunistas, no le mando más dinero".

Sentimientos fuera de casa

Salir de casa nunca es fácil, pero es aún más difícil cuando se hace porque no queda alternativa.

"Yo lo único que siento con Cuba es mucho dolor", afirma Myrielis al ser preguntada por qué sentimientos tiene hacia su país de origen.

"Tengo la enfermedad de la nostalgia"

Luis Migueles

— Profesor de instituto en la Región de Murcia

No obstante, aunque la aflicción sea el primero en aflorar, se juntan en una especie de cóctel contradictorio —y humano— varias sensaciones. Tal es la complejidad que Myri, como se le conoce de forma coloquial en Yecla, dice en menos de un minuto que tiene claro que a Cuba no regresa porque ya no le queda nada, pero al mismo tiempo destaca que va cada vez que puede para ver a su madre; no le guarda especial cariño al país, pero "me encanta porque yo nací allí; esa es mi tierra y me gusta mucho visitar a las pocas amistades que me quedan".

Luis Migueles, en este aspecto, cita a Cabrera Infante para autodiagnosticarse: "Tengo la enfermedad de la nostalgia".

A pesar de que a veces se puede desarrollar rechazo o incluso odio hacia los orígenes por el mero hecho de querer marcar distancia entre quién eres y las etiquetas que te coloca tu nacionalidad, el profesor Migueles afirma que "si eres agradecido y un buen cubano, sientes amor y te duele cualquier cosa que pase en la isla".

Si bien determinadas acciones tanto del castrismo como de los propios cubanos podían hacer aparecer la rabia, Luis ha preferido "transformar el odio en amor" hacia el caimán del Caribe.

Le dan igual los últimos 67 años, el radicalismo que impera entre muchos cubanos en Miami o el futuro incierto de la nación hispanoamericana: "Seguiremos defendiendo la bandera; seguiremos defendiendo nuestro himno".

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