Medio ambiente
Robo en el Mar Menor: desaparece una línea científica con mil ostras clave para su recuperación
El proyecto RemediOS-2 deberá rehacerse tras la desaparición de una de sus líneas de cultivo piloto
Las ostras robadas no pueden consumirse ni venderse, lo que desconcierta a científicos y pescadores

L.O.
En una laguna que lucha por recuperarse, cada avance científico cuenta. Por eso, la desaparición de una línea experimental de cultivo de ostras en el Mar Menor no es solo un robo: es un golpe directo a años de investigación, a la restauración ambiental y a la esperanza de devolver el equilibrio a este ecosistema único.
La mañana del pasado miércoles, el equipo del proyecto RemediOS acudía a realizar un muestreo rutinario en aguas del norte de la isla del Barón. Lo que encontraron fue, en palabras de la investigadora del IEO, Marina Albentosa, "inexplicable". "No estaba la línea. Solamente quedaban dos boyas", relata. La estructura, de unos 25 metros de longitud, había desaparecido por completo: ni rastro de los flotadores, ni de los cestos, ni de las ostras que colgaban de ella. La escena no dejaba lugar a dudas. "El cabo está cortado. Entendemos que es un acto voluntario, no un accidente", explica Albentosa. La línea había sido literalmente arrancada del agua.
El desconcierto es aún mayor por la aparente falta de motivación económica. "No tiene ningún tipo de valor. La infraestructura es plástico, no se puede vender", subraya la investigadora. Ni pescadores ni profesionales del sector encuentran utilidad a este material. Tampoco las ostras sustraídas —cerca de mil ejemplares adultos— pueden comercializarse. "No tienen control sanitario. Es imposible introducirlas en el mercado", insiste. Esto abre la puerta a otras hipótesis, desde el vandalismo hasta la interferencia deliberada en el proyecto, aunque Albentosa evita especular: "Cualquier interpretación ahora mismo sería precipitada".
Desde el consorcio del proyecto insisten: las ostras empleadas en estos ensayos no están destinadas al consumo humano, sino exclusivamente a la bioextracción de nutrientes en el ecosistema. "Por tanto, no deben ser recolectadas ni consumidas bajo ningún concepto", advierten.

Línea de cultivo cortada del proyecto remediOS-2 en el Mar Menor. / IEO
Más allá del robo material, el verdadero impacto es científico. Las ostras desaparecidas no eran simples ejemplares: eran el resultado de años de trabajo. "Eran ostras de casi cuatro años, la base de estudios clave sobre resistencia al calor", explica Albentosa. El objetivo era identificar ejemplares capaces de soportar temperaturas extremas, un factor crucial en el contexto del cambio climático. "Se pierde todo ese trabajo. Cuatro años", lamenta la investigadora, que recuerda que el experimento, iniciado en 2022 dentro del proyecto RemediOS, buscaba seleccionar ostras más resistentes para su futura reproducción. Una línea de investigación que ahora queda truncada.
Un golpe al proyecto RemediOS-2
El incidente afecta directamente a RemediOS-2, una iniciativa coordinada por el Instituto Español de Oceanografía que apuesta por la ostra plana (Ostrea edulis) como aliada para restaurar el Mar Menor. Estas ostras actúan como filtros naturales, ayudando a reducir nutrientes como el nitrógeno y el fósforo responsables de la eutrofización. El material robado era clave para el desarrollo del proyecto, por lo que la pérdida científica es "incalculable", al comprometer series de datos a largo plazo y avances en el conocimiento de la capacidad de bioextracción de nutrientes por parte de esta especie. Las líneas de cultivo sustraidas formaban parte de los ensayos piloto para medir precisamente esa capacidad de limpieza. "Ahora tendremos que reconducir el proyecto. Esa parte está perdida", reconoce Albentosa.

Estructuras flotantes para las líneas de cultivo de ostras en el Mar Menor. / IEO
El robo también pone de relieve la vulnerabilidad de este tipo de investigaciones en mar abierto. "No tenemos sistemas de vigilancia. Son proyectos con financiación muy ajustada", explica la investigadora. La pérdida material —estimada en unos 7.000 u 8.000 euros— es casi anecdótica frente al valor científico de lo sustraído. Pero el golpe psicológico es profundo: "Genera una inseguridad tremenda. Si no podemos hacer experimentos en el mar, ¿cómo avanzamos?".
Ante la falta de pistas, el equipo ha denunciado los hechos a la Guardia Civil y ha decidido hacerlos públicos con la esperanza de obtener información. Existe una remota posibilidad: que las ostras sigan vivas en algún punto, sumergidas. "Si alguien las tiene y pudiera devolverlas, al menos podríamos recuperar parte del trabajo", apunta Albentosa. Por improbable que parezca, es la única vía para rescatar algo de un proyecto que hoy queda seriamente dañado.
Un proyecto de colaboración
El proyecto RemediOS está desarrollado por un consorcio integrado por el IEO-CSIC, ANSE (Asociación de Naturalistas del Sureste), la Consejería de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor de la Región de Murcia y la Fundación Estrella de Levante, con el objetivo de contribuir a la recuperación ecológica del Mar Menor mediante soluciones basadas en la naturaleza.
Este proyecto se desarrolla con la colaboración de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través del programa Pleamar, y se cofinancia por la Unión Europea por el FEMPA (Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura).
La Comunidad también interpone denuncia
El Gobierno regional ha lamentado profundamente el "acto vandálico" registrado en una de las líneas experimentales del proyecto y subreya la gravedad de un incidente que "perjudica no solo a una investigación científica de enorme valor, sino también al trabajo conjunto en beneficio del cuidado ambiental".
La secretaria autonómica de Energía, Sostenibilidad y Acción Climática, María Cruz Ferreira, ha señalado que la Comunidad Autónoma "sufre este episodio como propio", al tratarse de una iniciativa compartida entre instituciones científicas, entidades sociales y administraciones implicadas en la mejora del Mar Menor.
En este sentido, ha advertido de que la desaparición de la infraestructura "supone un daño relevante", tanto por la pérdida material como por el impacto sobre ensayos y datos acumulados durante años de trabajo.
Asimismo, ha confirmado que ya se ha interpuesto la correspondiente denuncia y que los agentes medioambientales de la Región de Murcia se han desplazado a la zona para iniciar las investigaciones. El Ejecutivo autonómico confía en esclarecer lo ocurrido y ha reiterado su respaldo al proyecto REMEDIOS y a las soluciones basadas en el conocimiento científico para la recuperación ambiental.
