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Lo exótico y lo cercano

El Bando de la Huerta irlandés

Desfile de San Patricio en Dublín.

Desfile de San Patricio en Dublín. / @Carolomoyo

Carlos Moyano

Carlos Moyano

Hace unas semanas decidimos llamar a esta sección Lo exótico y lo cercano. Esta semana toca algo exótico, pero que a la vez tiene una relación, de alguna forma, cercana con Murcia. Es una historia que quizá para muchos sea un simple dato, pero que mi cabeza ha organizado con tal narrativa que veo una hermandad directa entre Murcia e Irlanda.

Un santo irlandés para Murcia

Se puede decir que esa historia comienza el 17 de marzo de 1452 (día de San Patricio), cuando las tropas del Reino de Castilla que defendían el territorio de Murcia derrotaron a un ejército del Reino nazarí de Granada en la Batalla de los Alporchones, cerca de la actual ciudad de Lorca. La victoria fue muy importante para la defensa del territorio murciano y, al coincidir con el día del santo, se interpretó como una intercesión o protección de dicho santo. Por eso, el concejo de la ciudad decidió nombrarlo patrón de Murcia para conmemorar aquella victoria militar.

No deja de ser curioso que un santo irlandés acabara siendo patrón de una ciudad del sureste de España por una coincidencia en el calendario y una victoria militar. La historia, a veces, tiene estas casualidades que parecen escritas con cierta retranca.

Yo me he enterado recientemente de este dato y también de los actos que se realizan en nuestra ciudad el día 17, como una misa solemne en la Catedral o la entrega de medallas a la Policía Local en el Teatro Romea, ya que San Patricio también es su patrón.

Aunque si quieres vivir este día como una fiesta, te recomiendo que vayas a Fitzpatrick’s, un pub irlandés donde se reúne bastante gente a celebrar el gran día de los irlandeses.

Una teoría muy personal

Este dato sobre el patrón de Murcia fue para mí revelador, como encajar un puzle, pues siempre he dicho que los irlandeses me caen mucho mejor que los ingleses y que su carácter se parece mucho más al nuestro. Mi amigo Pepe (al que le encanta su cultura) lo resume brevemente: ellos son católicos como nosotros; los ingleses son protestantes.

Llevo ya unos cuantos viajes a Irlanda y es que, además de su gente, sus paisajes tienen algo que me atrapa. Parafraseando a uno de mis cantantes favoritos, Johnny Cash: Ireland has 40 shades of green (Irlanda tiene 40 tipos de verde). Y cuando paseas por allí, la frase deja de parecer una metáfora para convertirse casi en una descripción literal.

Y ahora incluso puedo asegurar que seguiré yendo, pues mi hermana Marta ha decidido ir a vivir allí y, pese a las diferencias meteorológicas, parece que le encanta. Un punto más para refutar mi teoría de hermandad entre irlandeses y murcianicos.

El Bando de la Huerta irlandés

Justo hace un año visité a mi hermana en Dublín y allí cumplí uno de mis sueños viajeros: vivir San Patricio en Irlanda. Y de aquí nace el título de este artículo: El Bando de la Huerta irlandés. Nadie viste allí con traje típico, pero sí que encontrarás que no llevar verde es casi delito.

La fiesta comienza la tarde de antes, cuando la gente, después de salir del trabajo, se dirige a las calles del centro para beber en los bares y en las calles. No cabe un alfiler alrededor del mítico Temple Bar, como si fuera el Tontódromo el día del Entierro de la Sardina.

La noche puedes alargarla hasta la hora que quieras, pero ten en cuenta que a la mañana siguiente es el gran desfile. Un desfile con temática donde toda la ciudad vibra con cada paso y en el que, sin embargo, no ves nada realmente espectacular; pero vamos, como en los desfiles de nuestras Fiestas de Primavera. Lo que importa aquí es el sentimiento, la pertenencia a ese movimiento que tiñe hasta los edificios de verde.

Todo el mundo coge con muchas ganas el desfile, pero a la vez parece que están deseando que acabe para seguir la celebración en su pub de confianza. Al contrario que el día anterior y, al igual que en el Bando de la Huerta, la fiesta del día de San Patricio se expande por toda la ciudad y cada uno decide celebrarlo de la forma que más le apetezca: desde una fiesta privada en un piso con amigos hasta no dejar pinta con vida en las carpas del centro.

Murcianos e irlandeses

Los irlandeses, a mi parecer, son amigables y cercanos y te tratan de tú a tú. Estas palabras las diría exactamente igual de la gente de Murcia y, por esto y por todo lo contado anteriormente, creo que el día de San Patricio es un día que deberías experimentar alguna vez en Irlanda.

Y si no puedes —porque los alojamientos esos días se disparan—, te recomiendo que vayas a algún pub irlandés que tengas cerca. Según me han comentado, en nuestras costas hay alguna colonia irlandesa y la que montan ese día es digna de ver.

Si hay algo en lo que seguro que no tienen nada que ver con nosotros es la comida. Lo siento, es un cliché, pero están lejos de comer una décima parte de lo bien que comemos nosotros. Aun así, te recomiendo que cuando vayas por allí pruebes el estofado con cerveza Guinness; ese plato sí merece mis respetos.

Un brindis verde

Y pese a la comida, hago un llamamiento, desde este pequeño espacio que se me ha dado, a que la festividad de San Patricio se lleve a cabo también en Murcia y a que esta hermandad que me “he inventado” siga dando pasos hacia delante.

Quién sabe, igual algún día acabamos celebrando San Patricio en la Plaza de las Flores con una pinta en la mano y una marinera en la otra. Si eso ocurre, prometo declarar oficialmente que mi teoría de hermandad murciano-irlandesa tenía algo de verdad.

Hasta aquí el artículo de este domingo. Si vas a viajar a Irlanda y quieres preguntarme algo, puedes escribirme en mi cuenta de Instagram @carolomoyo.

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