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Mundo Cooperativo

Fecoam ayuda al sector agro a elaborar los planes de prevención de desperdicios

Los profesionales de la federación trabajarán junto a las entidades del sector en la adaptación a la Ley 1/2025, que entra en vigor en abril de este año

El curso de asesoramiento técnico tuvo lugar en la sede de Fecoam.

El curso de asesoramiento técnico tuvo lugar en la sede de Fecoam. / R.A.

Rubén Aragón

La Federación de Cooperativas Agrarias de Murcia (Fecoam) ha puesto en marcha un programa de asesoramiento técnico especializado con el fin de anticiparse a las nuevas exigencias regulatorias. En concreto, el objetivo central es guiar a las empresas del sector en la elaboración de los planes de prevención de pérdidas y desperdicio alimentario, un requisito que será de obligado cumplimiento a partir de abril de este año, según lo estipulado en la Ley 1/2025.

Así, ha llevado a cabo una formación especializada con el finde de «no solo informar a cooperativas y empresas agroalimentarias de las exigencias de esta normativa, sino ayudarles a cumplir este requisito desde el departamento técnico de la federación, diseñando e implementando planes de gestión eficaces».

«Es decir, además de cumplir el requisito legal, llevar a cabo una mejora de la eficiencia operativa en las empresas».

Buenas prácticas

Esta iniciativa se alinea con la mejora de la productividad, reducir los costes de gestión de residuos y optimizar la compra de materias primas, lo que se traduce en una mayor competitividad y una mejor imagen ante unos consumidores cada vez más exigentes, remarcan desde la federación.

La normativa establece las prioridades que deben seguir las empresas a la hora de desarrollar estos planes, empezando con la prevención, evitando la generación de excedentes en origen. A continuación, se prioriza la transformación, convirtiendo productos no vendidos pero aptos en otros alimentos para consumo humano.

Así, también se establece la donación de producto y alimentos en estos planes, con el fin de redistribuirlos para consumo humano a través de entidades sociales.

Si esto no fuera posible, el siguiente eslabón sería la alimentación animal, dándoles un uso como pienso, o como subproducto industrial, con un uso en procesos industriales no alimentarios. La última opción sería el compostaje o valorización energética.

Para Fecoam, las cooperativas agroalimentarias están a la vanguardia en cuanto a buenas prácticas se refiere, velando por la alimentación de toda la sociedad, produciendo, transformando y comercializando alimentos de máxima calidad, seguros y respetuosos con el medio ambiente, a través de una gestión eficiente de todos los recursos. Aún así, con la implementación de estos planes, puede mejorarse aún más la productividad y eficiencia de las entidades, aumentando su competitividad, reduciendo los costes de la gestión de los residuos, y optimizando los costes de la compra de materias primas, por ejemplo.

Por otro lado, la Ley 1/2025 establece las empresas exentas de la obligación de elaborar un plan de prevención de pérdidas y desperdicio alimentario. Fecoam puntualiza que las microempresas, es decir, aquellas de hasta diez personas y tienen un volumen de negocios anual o un balance general que no supera los dos millones de euros no están obligadas; y las pequeñas explotaciones agrarias, con menos de 50 trabajadores y cuyo volumen de negocios o balance anual no supere los diez millones de euros, tampoco.

También quedan excluidas las empresas de transformación, comercio minorista, distribución alimentaria, hostelería o restauración cuyos establecimientos tengan una superficie de exposición y venta inferior a 1.300 m².

El resto de los agentes de la cadena alimentaria, incluyendo cooperativas y entidades asociativas que no cumplan los criterios de exención anteriores, deben disponer de dicho plan.

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