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Agricultura

El campo murciano paga una "prima de guerra" que aún no existe

COAG denuncia que el aumento del gasóleo agrícola y la urea responde a movimientos especulativos y no a problemas reales de suministro por el conflicto en Oriente Medio

Un informe calcula hasta 890 millones de euros de sobrecoste anual para el campo español

Un agricultor reposta gasóleo B para su tractor en una gasolinera.

Un agricultor reposta gasóleo B para su tractor en una gasolinera. / UNIO / Europa Press

Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

El campo murciano vuelve a mirar con preocupación a sus costes de producción. En apenas unos días, el precio del gasóleo agrícola y de algunos fertilizantes esenciales se ha disparado coincidiendo con el aumento de la tensión geopolítica en Oriente Medio. Sin embargo, desde el sector agrario denuncian que estas subidas no responden a una escasez real de suministros, sino a un movimiento especulativo que está trasladando al agricultor un riesgo que todavía no existe.

Así lo sostiene un informe elaborado por COAG, que advierte de que el campo está pagando una especie de "prima de guerra" anticipada. Según sus cálculos, en menos de una semana el gasóleo agrícola ha pasado de 0,85 euros por litro a 1,20 euros (ahora está en 1,46 euros), lo que supone un incremento del 41 %. En paralelo, la urea —uno de los fertilizantes más utilizados— ha subido de 500 a 600 euros por tonelada, un 20 % más.

El impacto potencial para el conjunto del sector sería enorme. Si se aplican estas subidas al volumen anual de consumo del campo español —unos 2.000 millones de litros de gasóleo y 1,9 millones de toneladas de urea— el sobrecoste podría alcanzar hasta 890 millones de euros al año, según los cálculos de la organización agraria.

Desde COAG sostienen que la subida no responde a un problema real de suministro en España. "Lo que vemos no es una subida de precios por escasez real: es una subida por anticipación especulativa", señala el informe. En su opinión, algunos distribuidores estarían repercutiendo sobre el agricultor el riesgo de posibles problemas futuros en el mercado internacional, aplicando ya ese coste a productos que fueron adquiridos semanas antes a precios más bajos.

Por su parte, el vicepresidente de COAG en la Región de Murcia, Pedro Gomariz, se muestra tajante: "La subida del combustible y de otros insumos no se debe a una escasez real del producto", afirma. A su juicio, el comportamiento del mercado evidencia un movimiento especulativo. "Hemos sufrido subidas en cuestión de minutos. En algunos casos ni siquiera podías comprar: te ponían en lista de espera y el precio iba subiendo prácticamente por minuto", explica.

Gomáriz subraya que un incremento de precios podría entenderse si existiera una falta real de producto, pero insiste en que esa situación aún no se ha producido. "Cuando llegue una escasez real se podría entender la subida y se podrían tomar medidas, pero es que esa escasez todavía no se ha manifestado", recalca.

Archivo - Mapa de localización del estrecho de Ormuz y los países que lo rodean en el golfo Pérsico. El estrecho de Ormuz, uno de los pasos comerciales más importantes del mundo y uno de los principales puntos calientes en el conflicto en Oriente Próximo

Archivo - Mapa de localización del estrecho de Ormuz y los países que lo rodean en el golfo Pérsico. El estrecho de Ormuz, uno de los pasos comerciales más importantes del mundo y uno de los principales puntos calientes en el conflicto en Oriente Próximo / Europa Press - Archivo

El informe también cuestiona uno de los principales argumentos utilizados para justificar el encarecimiento del gasóleo: el posible impacto del conflicto en el Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del transporte mundial de petróleo. Según los datos recopilados por la organización agraria, entre el 75 % y el 83 % del crudo que importa España procede de países como Estados Unidos, Nigeria, México o Kazajistán, rutas que no dependen de ese paso estratégico. Solo entre el 17 % y el 20 % del suministro estaría relacionado con el Golfo Pérsico.

La organización también cuestiona la explicación para el aumento del precio de la urea. España importa buena parte de los fertilizantes nitrogenados desde Marruecos, Argelia, Egipto o Rusia, rutas comerciales que tampoco dependen del Estrecho de Ormuz. Además, la participación de Irán —uno de los países implicados en el conflicto— en el suministro de urea a España es "mínima".

Mercados internacionales y fondos financieros

Según el informe, el mecanismo que está detrás de estas subidas responde a un proceso habitual en los mercados internacionales. Primero, la tensión geopolítica provoca movimientos en los mercados de futuros, donde fondos financieros compran contratos anticipando posibles problemas de suministro. Esa reacción eleva los precios de referencia. Después, los distribuidores ajustan sus tarifas a ese nuevo precio internacional aunque el producto almacenado haya sido adquirido a un coste menor, ampliando así los márgenes comerciales. La organización utiliza una comparación sencilla para explicarlo: sería como si un panadero subiera el precio del pan hoy porque el trigo se ha encarecido en el mercado internacional, aunque la harina que está utilizando la hubiera comprado semanas antes a un precio más bajo.

El factor tiempo refuerza esa tesis. Según el análisis de COAG, un conflicto en el Golfo Pérsico tardaría entre 60 y 120 días en trasladarse físicamente al mercado español. Solo el transporte marítimo desde esa región hasta España requiere entre 20 y 30 días, a lo que habría que añadir el proceso de refinado y la distribución posterior. "En menos de una semana no puede haber cambiado ni un litro de gasóleo en los depósitos españoles", señala el informe, que insiste en que el combustible disponible actualmente en los almacenes llegó antes del estallido de la crisis.

Mientras tanto, las explotaciones agrarias ya sienten el impacto. Una explotación cerealista de 150 hectáreas podría pasar de gastar unos 27.750 euros al año en gasóleo y urea a más de 36.000 euros, casi 9.000 euros adicionales. En el caso de un olivar intensivo de 80 hectáreas, el incremento superaría los 4.000 euros anuales.

Ante esta situación, COAG reclama la intervención de las administraciones públicas. La organización pide que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia abra una investigación de oficio sobre la fijación de precios en la distribución de carburantes y fertilizantes, y que el Gobierno establezca mecanismos de seguimiento de márgenes en la cadena de suministro.

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