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Política

Vox vuelve a quedarse solo para prohibir el burka y niqab en edificios públicos de la Región de Murcia

Los de Abascal no lograron ponerse de acuerdo con el PP, como sí hicieron en el Congreso de los Diputados

María José Ruiz, en el centro, fue la encargada del Grupo Vox de defender la moción contra la vestimenta islámica.

María José Ruiz, en el centro, fue la encargada del Grupo Vox de defender la moción contra la vestimenta islámica. / Iván J. Urquízar

Jaime Ferrán

Jaime Ferrán

La Asamblea Regional rechazó este miércoles una moción de Vox para prohibir el uso del burka y del niqab en todos los edificios y espacios públicos abiertos y cerrados de competencia autonómica; incluyendo escuelas, universidades, hospitales, instalaciones deportivas y parques infantiles "por ser contrarios a los derechos fundamentales de las mujeres e incompatibles con nuestra identidad, cultura, usos, modos y costumbres".

Se trata de una iniciativa parlamentaria prácticamente igual a la que se trajo hace tan solo tres meses. En esta ocasión, la Cámara volvió a desecharla con los votos en contra del PSOE, Podemos e IU y la abstención del Partido Popular, que no cambió de posicionamiento a pesar de que el Grupo Popular en el Congreso de los Diputados ha mostrado su intención de tramitar una propuesta en este sentido.

Determinadas vestimentas vinculadas a una interpretación religiosa concreta perpetúan un modelo de sometimiento femenino"

María José Ruiz

— Diputada Vox

Si hace tres veces fue la diputada Virginia Martínez la que intentó defender la iniciativa vestida con un niqab, esta vez fue su compañera María José Ruiz la que cogió las riendas. "Este debate va de qué modelo de sociedad estamos dispuestos a aceptar y si estamos dispuestos a aceptar símbolos religiosos que representan la invisibilización y la subordinación de la mujer", afirmó. Según ella, "determinadas vestimentas vinculadas a una interpretación religiosa concreta perpetúan un modelo de sometimiento femenino incompatible con la igualdad".

El Grupo Parlamentario Popular también cambió de diputado para intervenir. Su portavoz, Joaquín Segado, que subió a tribuna en diciembre, cedió el puesto a su compañera Maruja Pelegrín, quien recordó que ya en 2010 su partido sacó adelante una iniciativa parlamentaria en el Congreso para instar al Gobierno socialista a eliminar el burka y el niqab. "El PP no ha cambiado", afirmó, echando en cara a Vox que presenten mociones para provocar "revuelo" y sacar "rédito político".

Todo lo que atenta contra los derechos fundamentales de las mujeres ya está prohibido en nuestra legislación

Toñi Abenza

— Diputada PSOE

El PP presentó una enmienda para incluir en la moción de Vox "cualquier prenda o elemento que oculte el rostro", sin circunscribirse a las vestimentas islámicas, que no fue aceptada por Vox, que intentó negociar con los 'populares' una transacción, sin éxito.

Toñi Abenza, del PSOE, recalcó que "todo lo que atenta contra los derechos fundamentales de las mujeres ya está prohibido en nuestra legislación". Además, señaló que "el feminismo no cuestiona las decisiones que toman las mujeres".

Tampoco apoyó la moción María Marín, de Podemos, quien criticó la "obsesión de la ultraderecha" con el burka y el niqab. En su opinión, lo que intenta Vox es trasladar el foco de otros temas. "Lo que tapa el burka es el cese de Antelo, el primer deportado por Vox en la Región de Murcia", así como la "contratación a dedo de la pareja de Luis Gestoso" en el Ayuntamiento de Murcia o el ascenso de la pareja del candidato de Vox a la Junta de Castilla y León, Carlos Pollán, dentro de su equipo en las Cortes autonómicas.

Contra el catálogo de vestigios franquistas

Por otra parte, la mayoría de PP y Vox en la Asamblea rechazó la moción presentada por el Grupo Socialista y el Grupo Mixto (Podemos e IU-V) que solicitaba la remisión a la Secretaría de Estado de Memoria Democrática del catálogo de símbolos y elementos contrarios a la memoria democrática elaborado por la Federación de Asociaciones de Memoria Histórica de la Región de Murcia. Ascienden a más de doscientos.

José Luis Álvarez-Castellanos, diputado de IU-V.

José Luis Álvarez-Castellanos, diputado de IU-V. / Iván J. Urquízar

El objetivo de esta moción era invitar al Gobierno regional a dar el primer paso para la retirada de los nombres de calles y simbología franquista que aún se puede ver en forma de escudos y monumentos en calles, plazas, centros educativos y espacios públicos de la Región de Murcia y cuya presencia es contraria a la Ley de Memoria Democrática. "Las expresiones que exaltan dictaduras o vulneración de derechos humanos no son neutrales: provocan dolor en víctimas y familiares y entorpecen la convivencia democrática", destacó la diputada Lola Jara.

José Luis Álvarez-Castellanos, de IU, puso como ejemplo la figura del general Bastarreche, vinculado al bombardeo de la población civil que huía de Málaga durante La Desbandá en 1937, para cuestionar si "personas responsables de crímenes de esa naturaleza merecen homenajes públicos en instituciones o espacios de nuestro país". Asimismo, recordó que el régimen franquista fue definido como un régimen fascista por la ONU en 1946 y señaló que retirar estos símbolos no es una cuestión ideológica, sino una obligación legal y democrática. "Si una ley no gusta, existen mecanismos para modificarla, pero mientras esté vigente hay que cumplirla", afirmó.

El PP logró aprobar una enmienda para pedir al Gobierno de España que derogue la Ley de Memoria Democrática

El PP subrayó que esta cuestión "no está entre las preocupaciones de los ciudadanos". El diputado Víctor Martínez-Carrasco dijo que el único propósito de la ley es "dividir a la sociedad" y recordó que fue necesario el apoyo de EH Bildu para sacarla adelante. "La historia sesgada se convierte en historieta", afirmó.

Antonio Martínez Nieto, de Vox, indicó que la ley estatal es un "producto ideológico diseñado para destruir la concordia entre los españoles", añadiendo que esta propuesta de los grupos de izquierda "pretende reescribir la historia" con el fin último del "derribo de la monarquía".

La moción original fue rechazada, pero sí se aprobó una enmienda a la totalidad del PP que insta al Gobierno de España a elaborar un proyecto de ley "integrador, neutral y alejado de sectarismos que sea representativo de la memoria colectiva y que derogue la actual Ley 20/2020 de Memoria Democrática".

La FAMHRM insta al Gobierno de Pedro Sánchez a actuar de oficio ante el incumplimiento de la ley estatal en la Región

Esa enmienda fue apoyada por Vox, que había presentado otra enmienda muy polémica que pedía al Ejecutivo murciano a "preservar, proteger y declarar como bienes de interés cultural" a esos símbolos que la izquierda pretende eliminar, para "preservarlos de cualquier intento de destrucción o resignificación que tenga inspiración ideológica contra los sistemas y regímenes políticos de tiempos pasados en la historia de nuestra patria".

Bernardo Sánchez, secretario de la Federación de Asociaciones de Memoria Histórica de la Región de Murcia (FAMHRM), comunicó tras conocer la resolución de la Asamblea que instará al Gobierno Central a que actúe de oficio ante la pasividad del Gobierno regional. "No saben lo que es someterse a las leyes democráticas que ellos no hayan promovido y, por lo tanto, consideran que no tienen por qué respetarlas porque no son suyas", señalan.

Bronco debate con los bomberos de fondo

Otro tema recurrente en las últimas semanas es el de la situación del Consorcio de Extinción de Incendios de la Región de Murcia. El diputado del Grupo Socialista Fernando Moreno defendió una moción en el Pleno para "instar al Gobierno regional a que reaccione" ante la falta de medios del CEIS, que lleva sufriendo "desde hace años" un "deterioro estructural" que le ha llevado al "colapso".

La iniciativa fue rechazada por los votos del PP y la abstención de Vox. Para Moreno, "la situación del CEIS no es un problema puntual, sino el resultado de años de abandono y falta de planificación por parte del Gobierno regional del PP".

El debate estuvo plagado de faltas de respeto e interrupciones, lo que obligó a la presidenta de la Cámara, Visitación Martínez, a llamar al orden hasta en dos ocasiones a Moreno y en una ocasión a su compañero de bancada Miguel Ortega. Hasta advirtió al diputado del PP Antonio Landáburu para que guardara silencio. "Moderen el lenguaje" y "tranquilícense" fueron algunos de los ruegos de la presidenta, a la que Moreno llegó a acusar de haber faltado el respeto.

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