Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Medio ambiente

Así será el recorrido arquitectónico que conectará ciencia y paisaje en el nuevo centro del Mar Menor

El proyecto del arquitecto José Manuel Chacón transformará parte del antiguo aeropuerto de San Javier en "una experiencia inmersiva" dedicada al ecosistema lagunar

Exposición del proyecto OM2, del arquitecto José Manuel Chacón, este martes en el Centro Párraga.

Exposición del proyecto OM2, del arquitecto José Manuel Chacón, este martes en el Centro Párraga. / L.O.

Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

El futuro Centro de Conservación y Recuperación de Especies del Mar Menor (OM2) no será solo una infraestructura científica. El proyecto arquitectónico aspira también a convertirse en una experiencia que conecte al visitante con el paisaje, la investigación y la historia ambiental de la laguna. Así lo explicó el arquitecto responsable del diseño, José Manuel Chacón, durante la presentación del proyecto, donde desgranó los principales conceptos que guían la intervención.

Chacón reconoció desde el inicio que se trata de una iniciativa poco habitual en la trayectoria de cualquier arquitecto. A su juicio, este tipo de proyectos "no es un proyecto habitual que te pueda caer a lo largo de una vida profesional". Frente a las tipologías más frecuentes —como viviendas o edificios públicos—, el centro científico del Mar Menor plantea una complejidad distinta y, al mismo tiempo, una gran oportunidad. "A nosotros nos ha caído esa gran fortuna", señaló.

El arquitecto subrayó que, además de la técnica y la experiencia profesional, el proyecto exige un componente emocional. Muchos de los integrantes del equipo, explicó, han tenido una relación personal con el Mar Menor desde su infancia o durante sus vacaciones, una conexión que ha influido en el planteamiento de la propuesta. "Este proyecto hay que abordarlo desde la emoción", afirmó, porque el edificio pretende representar no solo el agua o la laguna, sino el conjunto del territorio que rodea al Mar Menor.

"Este proyecto hay que abordarlo desde la emoción", señala José Manuel Chacón

Uno de los elementos clave del proyecto es la reutilización de parte de las instalaciones del antiguo aeropuerto de San Javier. La intervención se desarrollará en una zona de la antigua terminal de unos 4.500 metros cuadrados, aunque la propuesta arquitectónica busca ir más allá de ese espacio cerrado. El objetivo, explicó Chacón, es que la experiencia del visitante comience antes de entrar al edificio.

Para ello, el proyecto se estructura en tres ámbitos. El primero es el territorio, con una propuesta de renaturalización de parte del antiguo aparcamiento del aeropuerto, un espacio de entre 20.000 y 30.000 metros cuadrados que se pretende transformar (al menos unos 1.600 metros cuadrados) en un paisaje vinculado al entorno del Mar Menor. La idea es que quienes visiten el centro atraviesen previamente ese paisaje y se aproximen gradualmente al ecosistema que van a descubrir en el interior.

Recreación de uno de los espacios interiores del futuro OM2 en San Javier.

Recreación de uno de los espacios interiores del futuro OM2 en San Javier. / CARM

El segundo ámbito es el propio edificio, donde se desarrollará el centro científico. El acceso principal conducirá a una zona de recepción, áreas administrativas, espacios educativos y un pequeño auditorio. También se habilitarán laboratorios en dos niveles: algunos de uso interno para los investigadores y otros abiertos al público, de modo que los visitantes puedan observar parte del trabajo científico.

Tres grandes espacios de interior: oceáno abierto, Mediterráneo y el Mar Menor

A partir de ahí comenzará el recorrido expositivo, que se articula en tres grandes espacios inspirados en distintos entornos marinos. El primero estará dedicado al océano abierto; el segundo, al mar Mediterráneo; y el tercero, al propio Mar Menor. Esta secuencia permitirá pasar de lo global a lo local, acercando progresivamente al visitante al ecosistema lagunar.

El diseño busca además generar una experiencia inmersiva. El recorrido descenderá gradualmente, creando la sensación de estar bajo el agua. En el interior se instalarán 17 tanques marinos, a los que se sumarán otros cuatro en el exterior. Estas instalaciones estarán conectadas con zonas técnicas y pasarelas de mantenimiento que permitirán a los especialistas acceder a los tanques para el cuidado de las especies.

Una vista panorámica del Mar Menor para terminar

La visita culminará en el exterior, donde se ubicarán tanques destinados a la cría de especies en condiciones similares a las del medio natural. Sin embargo, el proyecto reserva un último elemento sorpresa: la posibilidad de contemplar panorámicamente el propio Mar Menor.

Recreación del mirador del Mar Menor , punto final del recorrido.

Recreación del mirador del Mar Menor, punto final del recorrido. / CARM

Inspirándose en recursos arquitectónicos utilizados en otros proyectos patrimoniales, como el Teatro Romano de Cartagena, Chacón explicó que el recorrido finalizará con una subida a la cubierta del edificio. Desde allí, a unos seis metros de altura, los visitantes podrán observar el paisaje real de la laguna. “Una vez que subes arriba, tienes una visión absoluta sobre el escenario real”, indicó.

Esa mirada final pretende conectar todo lo aprendido durante la visita con el entorno auténtico donde se desarrolla el ecosistema. Desde la cubierta se podrá contemplar el Mar Menor en toda su amplitud, cerrando así un recorrido que combina divulgación científica, arquitectura y paisaje.

El regreso al interior permitirá observar, tras un vidrio, los laboratorios visitables donde se desarrollarán trabajos como el cultivo de plancton o la preparación de la alimentación de las especies. De este modo, el público podrá ver cómo se lleva a cabo la investigación que sustenta la conservación de la fauna marina.

Para Chacón, el objetivo final es que el proyecto trascienda la idea de una simple instalación expositiva. "Nos hemos tomado muy en serio la implicación con el paisaje y el territorio", explicó. El centro, concluyó, pretende ser mucho más que "una gran pecera", convirtiéndose en un espacio donde ciencia, arquitectura y entorno natural dialoguen para explicar el valor del Mar Menor.

Tracking Pixel Contents