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8M: Día de la mujer

Ser mujer implica tener menos años de vida saludable

El género está considerado un determinante clave en salud que debería tenerse más en cuenta

Una usuaria del Hospital de Diabetes en Murcia

Una usuaria del Hospital de Diabetes en Murcia / L.O.

Ana García

Ana García

El género es un determinante clave en la salud, una variable que permite que hombres y mujeres puedan disfrutar de más o menos años de vida saludable. Pero en esta ecuación, las mujeres también salen perdiendo.

Numerosos estudios señalan que las mujeres tienen menos años de calidad de vida que los hombres. Precisamente, un trabajo del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona apuntaba recientemente que en la Región de Murcia, la población femenina a partir de los 50 años vive de media 9,1 años más (hasta los 59,1 años) en condiciones de buena salud. Esto implica, sin enfermedades crónicas (incluida la hipertensión y el dolor de espalda).

Infografía que recoge las enfermedades más habituales en mujeres.

Infografía que recoge las enfermedades más habituales en mujeres. / L. O.

Mientras, la población masculina a partir de los 50 años vive de media 9,9 años más con buena salud, superando en casi en un año a las mujeres.

Ante esta realidad, los médicos de familia llaman la atención sobre la necesidad de incorporar la perspectiva de género en la atención sanitaria y el diagnóstico clínico y en ello insiste el facultativo murciano Mario Soler, miembro del Programa de Actividades Comunitarias y Atención Primaria de la SemfycSociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria—, encargado de analizar el peso de los determinantes sociales en la salud.

El especialista reconoce que hay estudios rigurosos que relacionan género y salud en los que la mujer sale desfavorecida.

Por lo que, pese a que las mujeres cuentan con cerca de cinco años más de esperanza de vida que los hombres, "ellas tienen peor salud y peor percepción de su propio estado".

Soler explica que las mujeres padecen casi el doble de enfermedades mentales como depresión y ansiedad que los hombres, consumen más psicofármacos y tienen una mayor prevalencia a sufrir enfermedades crónicas no mortales que empeoran su calidad de vida y nivel de salud.

Mario Soler, médico de familia

Mario Soler, médico de familia / L.O.

"Ante los mismos síntomas, a las mujeres se les hacen menos electros que a los hombres"

Mario Soler

— Médico de familia miembro de Semfyc

Menopausia

Pero si hay un momento que resulta clave en la salud femenina y que marca un antes y un después es la menopausia. Este momento no solo representa el fin de la menstruación, es una etapa biológica que puede influir en el sistema cardiovascular, los huesos, el sueño, el estado de ánimo, la función sexual y la calidad de vida.

En salud ósea, la menopausia importa mucho porque la pérdida de estrógenos acelera la pérdida de masa ósea y aumenta el riesgo de osteoporosis y fracturas. Por eso en esta etapa es clave revisar calcio, vitamina D, ejercicio de fuerza y valoración del riesgo óseo.

El facultativo murciano del Programa de Actividades Comunitarias y Atención Primaria de la Semfyc también pone el acento en la relación entre la menopausia y salud cardiovascular.

Durante y después de la menopausia aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular por la combinación de cambios hormonales, envejecimiento y factores como aumento de peso, tensión alta, colesterol, diabetes o tabaquismo. Eso no significa que la menopausia cause por sí sola una cardiopatía, pero sí que marca un momento importante para vigilar la prevención.

"Es una realidad que a partir de la menopausia el riesgo cardiovascular se equipara al de los hombres al desaparecer esa protección con la que cuentan las mujeres", apunta Soler.

A los cambios físicos que tienen las mujeres a medida que cumplen años se suma también el efecto que tiene sobre su salud sus condiciones de vida: la brecha salarial; el trabajo no remunerado, que es más habitual en mujeres que en hombres; el perfil de cuidadoras y la sobrecarga física y emocional que ello supone, etc.

Pero el desgaste no se queda ahí, ya que muchos problemas de salud mental están asociados a casos de violencia de género, ya sea física o psicológica, y esto puede llevar a que cambie la percepción que ellas mismas tienen sobre su estado de salud.

Formación en género

Ante esta realidad, este médico miembro de Semfyc considera que cada vez es más necesario que se cuente con formación sanitaria de género, ya que "se ha visto que la atención sanitaria en ocasiones es peor en mujeres que en hombres".

Como ejemplo, menciona el caso de las enfermedades cardiovasculares, "en las que ante los mismos síntomas, a las mujeres se les hacen menos electros y cateterismos porque en ellas la sospecha de infarto o angina de pecho es menor que en los hombres, sus síntomas se suelen relacionar con episodios de ansiedad, lo que retrasa el diagnóstico".

Por ello, Semfyc ha dado un paso al frente y con motivo del 8 de marzo ha puesto el foco en la importancia de integrar la perspectiva de género en la atención sanitaria. "Comprender cómo influyen los roles sociales, las condiciones de vida o los sesgos en la práctica clínica es fundamental para avanzar hacia una atención más equitativa", indican desde la sociedad, que ha organizado una sesión formativa centrada en el género como determinante social de la salud, en la que se abordan las desigualdades que atraviesan los procesos de salud y enfermedad y su impacto en la práctica clínica diaria en Atención Primaria.

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