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Premios Laik Región de Murcia

Conflicto bélico

La odisea de siete curas de Murcia para salir de Oriente Medio por la guerra en Irán: "Sonaron las sirenas, la gente corría y nosotros volvimos al hospedaje viendo las estaciones de la Vía Dolorosa"

"Lo hemos vivido todo con paz", relata Andrés Caballero, sacerdote de 27 años de la parroquia de San Pablo en la capital de la Región, que, con sus compañeros, llegó a Egipto tras 11 horas en autobús para, desde El Cairo, volar a España

Los religiosos, en su visita a Galilea antes de que comenzasen los bombardeos en la zona de Oriente Medio.

Los religiosos, en su visita a Galilea antes de que comenzasen los bombardeos en la zona de Oriente Medio. / L. O.

Ana Lucas

Ana Lucas

«Lo hemos vivido todo con paz». Así se expresa Andrés Caballero, sacerdote murciano de 27 años al que pilló en Tierra Santa el ataque masivo de Estados Unidos e Israel a Irán. A él y a otros compañeros: en total, nueve religiosos (siete de ellos de Murcia, uno de Almería y un fraile franciscano que les hacía de guía) y un seglar que pasaron 11 horas en autobús, del país hebreo hasta Egipto, para coger un vuelo en El Cairo hasta Madrid. Ya están en España. Ya están a salvo.

Caballero, párroco de San Pablo y capellán de los colegios de la Fundación Alma Mater, atiende por teléfono a este periódico cuando se encuentra «gracias a Dios muy bien, ya de camino a Murcia». El cura apunta que llegaron el martes 24 de febrero a Tierra Santa y durante unos días visitaron «Nazaret, Galilea, Belén» con normalidad. «Es la segunda vez que yo iba», comenta. El sábado, el día de los bombardeos masivos, les pilló en Jerusalén.

El sacerdote narra que, en su peregrinación, «todo fue normal», hasta que «el sábado por la mañana salimos, después de rezar, y saltaron las alarmas». Fue entonces cuando «los teléfonos comenzaron a pitar y llegó un aviso de alerta extrema». La comitiva de curas había salido ya del hospedaje de los Padres Franciscanos que en esos días era su hogar y, a priori, mantuvieron los planes: «Fuimos al Huerto de los Olivos y, estando allí, de nuevo volvieron a sonar las sirenas. Subimos de nuevo a la ciudad, a la Jerusalén Vieja, y en la Iglesia de la Flagelación volvieron a sonar».

"Comenzamos a escuchar el ruido de los misiles"

Entonces, rememora Caballero, «la gente ya corría, iba más nerviosa, comprando comida, porque cerraban los establecimientos... y comenzamos a escuchar el ruido que produce la frenada de los misiles».

Los religiosos, a salvo en el aeropuerto de El Cairo tras el periplo para salir de Tierra Santa.

Los religiosos, a salvo en el aeropuerto de El Cairo tras el periplo para salir de Tierra Santa. / L. O.

Con la perspectiva de que lo más sensato era «volvernos a casa», lo hicieron, aunque, como estaban muy cerca de la Vía Dolorosa, «fuimos viendo por el camino, rápido, las estaciones del Via Crucis». «No era una inconsciencia», deja claro el sacerdote, que añade que «ya en casa, escuchamos el sonido de 25 sirenas y alarmas».

Esto aconteció el sábado y «el lunes por la mañana salimos de Jerusalén hacia Egipto, que estuvimos 11 horas en el autobús, y este martes hemos volado de El Cairo a Madrid», manifiesta el murciano.

"Los cristianos de Tierra Santa son verdaderos héroes"

Del viaje se lleva, pese a todo, «una experiencia preciosa», dado que «el domingo pudimos concelebrar la misa en la Parroquia de San Salvador, la Iglesia del Patriarcado Latino», lo cual supuso «una bendición». Los fieles, puntualiza, «son de raza palestina, pero son cristianos». Además, «no es que estén perseguidos, es que están marginados», subraya el cura.

Estos cristianos «siguen viviendo en los santos lugares a pesar de las tribulaciones» que padecen, por lo que, en su opinión, «son verdaderos héroes». «Celebrar la misa con ellos en árabe, la lengua mayoritaria de los cristianos de allí, fue una experiencia conmovedora», hace hincapié el sacerdote, que vuelve a Murcia «con mucho deseo de que llegue la paz a esa tierra». Tierra a la cual tiene previsto volver en cuanto pueda.

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