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Enrique Bernal

“Innovar es transformar el conocimiento en impacto real para los pacientes”

El director de la nueva Subdirección Científica de Innovación del IMIB, Enrique Bernal, busca convertir la investigación en mejoras concretas para los pacientes y el sistema sanitario

El Dr. Enrique Bernal; Juan José Pedreño, consejero de Salud; y María Fuensanta Martínez, directora de la FFIS, órgano de gestión del IMIB Pascual Parrilla.

El Dr. Enrique Bernal; Juan José Pedreño, consejero de Salud; y María Fuensanta Martínez, directora de la FFIS, órgano de gestión del IMIB Pascual Parrilla. / IMIB / FFIS

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La Opinión

La Opinión

Enrique Bernal, director de la recién creada Subdirección Científica de Innovación del IMIB, gestionado por la FFIS, apuesta por reforzar la colaboración con empresas, captar proyectos europeos y consolidar a Murcia como referente nacional en innovación sanitaria aplicada a la práctica clínica.

¿Qué supone para usted asumir la dirección de la recién creada Subdirección Científica de Innovación del IMIB?

Asumir esta nueva responsabilidad representa un compromiso importante y, al mismo tiempo, una oportunidad ilusionante. La puesta en marcha de la Subdirección de Innovación supone un movimiento estratégico dentro del IMIB para garantizar que la actividad científica no se limite a generar conocimiento, sino que se convierta en mejoras reales para la práctica asistencial y el sistema sanitario. Afronto esta etapa con entusiasmo y plena conciencia del papel clave que desempeña esta posición en la proyección futura del Instituto, reforzando su capacidad para transformar ideas en impacto tangible y consolidar su referencia en investigación aplicada.

¿Por qué era necesario crear una estructura específica para la innovación dentro del Instituto?

Porque investigar e innovar no son exactamente lo mismo. Podemos producir ciencia excelente, pero si no existe una estructura que facilite la transferencia, la colaboración con empresas, la protección de resultados o la captación de financiación estratégica, muchas ideas se quedan solo en publicaciones. La innovación necesita liderazgo, coordinación y objetivos claros.

¿Cuáles serán las primeras líneas estratégicas que quiere impulsar desde esta nueva responsabilidad?

Primero, definir áreas prioritarias donde podamos ser referentes y concentrar recursos para generar masa crítica. Segundo, fortalecer equipos multidisciplinares, integrando clínicos, investigadores básicos, expertos en datos y profesionales de otras áreas como ingeniería o economía de la salud. Tercero, impulsar decididamente la inteligencia artificial y la medicina personalizada como ejes de transformación asistencial. Cuarto, reforzar la colaboración con empresas tecnológicas y biomédicas, porque la innovación real surge cuando el conocimiento científico se conecta con el desarrollo empresarial y la transferencia al mercado. Y quinto, facilitar la captación de fondos competitivos nacionales e internacionales, especialmente proyectos europeos estratégicos.

¿Cómo se va a traducir esta Subdirección en mejoras tangibles para los profesionales y los pacientes?

Se traducirá en apoyo real a los profesionales para transformar sus ideas en proyectos viables, facilitando financiación, colaboración con empresas y herramientas tecnológicas útiles en la práctica clínica. Para los pacientes, significará diagnósticos más precoces, tratamientos más personalizados y mayor capacidad de anticipación a complicaciones.

¿Cómo puede la innovación mejorar la práctica asistencial en áreas como las enfermedades infecciosas o el VIH, donde el IMIB ya es referente?

Por ejemplo, en VIH podemos desarrollar modelos de inteligencia artificial que identifiquen qué pacientes tienen mayor riesgo cardiovascular, fracaso virológico o aparición de comorbilidades. Eso permite personalizar el seguimiento y ajustar el tratamiento antes de que aparezcan complicaciones. En infecciones graves, podemos diseñar sistemas predictivos que ayuden a detectar precozmente qué pacientes evolucionarán a sepsis o a eventos cardiovasculares tras el alta hospitalaria. También podemos innovar en prevención: herramientas digitales que mejoren la adherencia terapéutica, plataformas para monitorización remota o modelos que optimicen estrategias como la PrEP en poblaciones de riesgo. En definitiva, la innovación convierte la experiencia clínica acumulada en herramientas prácticas que mejoran la toma de decisiones, reducen complicaciones y aumentan la calidad de vida de los pacientes.

¿Dónde le gustaría que estuviera el IMIB en innovación dentro de cinco años?

Me gustaría que el IMIB fuera un referente nacional en innovación sanitaria, con proyectos europeos consolidados, herramientas implantadas en la práctica clínica y un entorno atractivo para el talento joven. También aspiramos a fortalecer la colaboración con empresas y favorecer la creación de spin-offs que permitan transformar nuestros resultados en soluciones reales y desarrollo económico. Es importante que se nos reconozca no solo por investigar bien, sino por transformar.

¿Cómo puede la innovación posicionar a la Región de Murcia en el mapa nacional e internacional de la investigación biosanitaria?

Si lideramos proyectos nacionales y europeos, participamos en consorcios internacionales y desarrollamos herramientas propias basadas en inteligencia artificial y salud digital, Murcia puede consolidarse como referente en áreas donde ya es fuerte. Es fundamental impulsar spin-offs biomédicas, reforzar la colaboración con empresas y atraer talento investigador para crear un ecosistema sólido que combine ciencia y desarrollo económico. Además, debemos diferenciarnos en nichos como cardiología, oncología, trasplante, enfermedades infecciosas o el enfoque One Health. Con visibilidad científica y verdadera transferencia, Murcia puede pasar de participar a liderar en innovación biosanitaria.

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