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Conflicto bélico

Iraníes en la Región de Murcia, entre la esperanza y la preocupación: "Si este régimen no estuviera, estaríamos allí"

"La ayuda de Estados Unidos es nuestra única opción", opina Shaghayegh Norouzpour, de 29 años, que, como su compatriota Mahgan Farhang, de 49, sigue por la tele (al estar internet cortado) las noticias que llegan de su tierra natal tras el ataque masivo de Trump y Netanyahu

Una columna de humo emerge en la ciudad de Teherán después de uno de los bombardeos; a la derecha, Shaghayegh Norouzpour y Mahgan Farhang.

Una columna de humo emerge en la ciudad de Teherán después de uno de los bombardeos; a la derecha, Shaghayegh Norouzpour y Mahgan Farhang. / Europa Press

Ana Lucas

Ana Lucas

«Soy activista por los derechos de las mujeres y los niños, y también fotógrafa. Vine a la Universidad de Murcia para investigar y continuar mis estudios». Así comienza su relato Mahgan Farhang (1976, Shiraz), iraní residente en la Región de Murcia. «Durante años fui profesora universitaria en Irán y, lamentablemente, en los últimos años me prohibieron ejercer mi trabajo», detalla.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), cuyos últimos datos al respecto son de 2022, 7.477 personas de origen iraní residen en España, 63 de ellos en la Región de Murcia. Una de estas personas es Mahgan, que atiende a La Opinión a raíz de la ofensiva de Estados Unidos a su país natal.

La mujer admite que ve el panorama «mal, muy mal». «Han cortado internet, no tenemos contacto con la familia», explica, aunque «pude hablar con mi madre» a primera hora de la mañana. «Ahora no», lamenta, pese a que es consciente de que «es normal: cuando hay un problema así, cortan internet y teléfono».

Mahgan Farhang, actualmente alumna de Sociología y Políticas de la UMU, llegó a España hace un lustro y «hace un año empecé a estudiar español». Comenta que en la universidad ha coincidido con más gente de la antigua Persia, aunque muchos «tienen miedo» y otros consideran que «no es seguro hablar», opinen lo que opinen del régimen.

Las numerosas ejecuciones, la ausencia de libertad de expresión y la detención de periodistas y activistas han elevado el nivel de descontento social

Mahgan Farhang

— Iraní en España

«Lamentablemente, la guerra no es una buena opción y yo siempre he participado en actividades contra la guerra», manifiesta la mujer, para destacar que «pero, por desgracia, la ambición de los gobiernos lleva a los países y a los pueblos a guerras y a situaciones imprevisibles». «Un ejemplo de ello es la guerra entre Rusia y Ucrania, o la de Israel y Palestina, que han provocado enormes devastaciones y el colapso de muchas vidas. Y la guerra solo beneficia a quienes la fomentan», apunta.

En cuanto a su tierra, pone el acento en que «Irán tiene muchos recursos naturales y petrolíferos, y siempre ha sido objeto de atención por parte de los gobiernos colonialistas», a lo que añade que «además, Oriente Medio siempre ha sido escenario de numerosos acontecimientos». «Debido a su conocimiento en energía nuclear, Irán también ha estado siempre bajo el microscopio», argumenta.

Para Mahgan Farhang «lo que ha ocurrido a lo largo de estos años, las duras sanciones impuestas contra Irán han puesto a la gente común bajo presión».

Columnas de humo en Teherán a causa del ataque de Israel, este sábado.

Columnas de humo en Teherán a causa del ataque de Israel, este sábado. / AP

A este respecto, subraya que «la contradicción entre el comportamiento de los gobernantes y sus líderes frente a la población es evidente», puesto que «todos ellos poseen residencias, seguridad e incluso pasaportes de países europeos, Estados Unidos o Canadá, mientras que la gente común carece de sus derechos naturales».

La profesora también recalca que «la devaluación del dinero iraní en la economía mundial, la falta de importación de productos básicos e incluso de medicinas ha provocado una crisis para gran parte de la sociedad», al tiempo que asevera que «las numerosas ejecuciones, la ausencia de libertad de expresión y la detención de periodistas y activistas han elevado el nivel de descontento social».

Preguntada por su vida en la Región, la activista rememora que «vine a Murcia para estudiar el doctorado, pero, lamentablemente, en las áreas académicas más importantes sufrí muchos inconvenientes e incluso fui objeto de insultos, especialmente por parte de algunas académicas». «Como la comunidad de Murcia es pequeña, no mencionaré nombres, pero gracias al Centro Social de la Universidad pude elegir otro camino», manifiesta la mujer.

Espero que el pueblo de Irán recupere sus días de paz y que el país alcance la libertad

Mahgan Farhang

— Iraní en España

Actualmente se halla «realizando mi tesis en el departamento de Sociología con el doctor Marcos Bote Díaz, una persona muy responsable que, junto con su equipo, está siguiendo de cerca los asuntos de los estudiantes iraníes en la universidad». La también fotógrafa solo tiene buenas palabras para «un trabajo muy valioso que incluye apoyo social, administrativo, psicológico, asesoramiento e incluso ayuda financiera». «El Centro Social de la Universidad de Murcia ha actuado de manera muy profesional y humana», destaca.

Mahgan Farhang.

Mahgan Farhang. / L. O.

Como colofón, un mensaje de esperanza: «Espero que el pueblo de Irán recupere sus días de paz y que el país alcance la libertad. Y, por supuesto, todos los países que están en guerra también», dice.

Shaghayegh Norouzpour, conocida como Sago, de 29 años, atiende a La Opinión por teléfono desde la casa de San Javier donde, junto a sus padres y su tía, siguen por televisión, «desesperados por saber qué va a ocurrir», las noticias que llegan de su tierra natal.

Mi padre ha sido poeta y no le dejaban escribir: necesitaban un futuro para mí en libertad y se fueron

Shaghayegh Norouzpour

— Iraní en España

En su caso, salió de Irán con apenas 4 años, junto a sus progenitores. «Salimos como turistas, vinimos a España con un visado de tres meses y no volvimos. Enseguida cogimos un abogado, tuvimos suerte», relata la madre, que apunta que «hace 25 años, las cosas era un poco más fáciles».

La hermana de la mujer (y tía de Shaghayegh) llegó incluso antes, porque «se casó con un señor para salir de Irán», apunta su sobrina. Desde entonces, reside en la Región, donde trabaja y tiene su vida hecha. Al teléfono, confiesa a este periódico que siente «miedo». Su sobrina desgrana la razón: «Si has hecho cualquier movimiento, si sales en Internet, el régimen islámico lo analiza cuando vuelves a entrar al país. Yo me he expuesto y no puedo volver a pisar mi país. Si tú apareces en Internet, el régimen lo sabe». Su tía, por tanto, prefiere que no se dé ningún dato que pueda revelar su identidad.

Cuando Sago y sus padres llegaron a España, «no teníamos a nadie», a excepción de su tía. «Aquí he sufrido mucho racismo, siempre nos han llamado ‘moros’. Es algo que da mucha rabia. Y, si decimos que somos de Irán, creen que es Irak», comenta.

Cuando un país está suplicando ayuda externa, ¿cómo es posible negarle esa ayuda? ¿Dónde está la ONU, dónde Amnistía Internacional?

Shaghayegh Norouzpour

— Iraní en España

«Mis padres necesitaban un futuro para mí en libertad. Mi padre ha sido poeta y no le permitían escribir, no había libertad de expresión», rememora la joven, que estudió Trabajo Social y se define como «activista».

Sobre lo ocurrido, Sago declara que «nadie quiere que un país extranjero conquiste otro para imponer sus ideologías; pero en este caso, la ayuda de Estados Unidos la estamos suplicando, porque es nuestra única vía y opción». Urge ayuda «cuando se trata de un país que no puede gestionarse por sí solo, porque tiene un régimen terrorista al mando, donde está habiendo una masacre, un genocidio que no ha sucedido igual en toda la historia... y el mundo entero está mirando hacia otro lado».

Shaghayegh Norouzpour, iraní en España.

Shaghayegh Norouzpour, iraní en España. / L. O.

«Cuando un país está suplicando ayuda externa, ¿cómo es posible negarle esa ayuda? ¿Dónde está la ONU, dónde Amnistía Internacional?», se pregunta la joven, que, desde la Región de Murcia, «sigo viendo a mi tía y a mi madre sufrir por su país», por lo que sabe que «si este régimen no estuviera, estaríamos allí».

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