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Política

La UMU clamó por la "disolución de los grupos fascistas y terroristas" tras el 23F

Los documentos desclasificados muestran que las protestas estudiantiles, impulsadas por partidos comunistas, fueron seguidas de cerca por la Policía tras el intento de golpe de Estado

Calle Merced y entrada a la Universidad de Murcia (1976).

Calle Merced y entrada a la Universidad de Murcia (1976). / Juan Ballester

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Jaime Ferrán

Jaime Ferrán

Los tanques no salieron en la Región de Murcia durante el intento de golpe de Estado del 23F de 1981, aunque el miedo se pasó en casa. Fueron los universitarios cercanos a los partidos comunistas los que impulsaron los actos de repulsa de la sociedad por la asonada. Al menos, es lo poco que se saca en claro de los documentos desclasificados de aquellos días, que se hicieron públicos ayer en la página web de Moncloa.

Según describió la Policía, tan solo aparecieron en la zona universitaria de Murcia "pancartas de LCR (Liga Comunista Revolucionaria) y JMC (Juventud del Movimiento Comunista) pidiendo la depuración de las FAS (Fuerzas Armadas) y FOP (Fuerzas de Orden Público)".

Es en un extenso informe sobre la "situación actual (del día 24 de febrero, un día después) de las distintas regiones policiales y acciones de protesta previstas en relación con la ocupación del Palacio del Congreso de los Diputados", en el que la Jefatura Superior de Policía de Valencia, a la que pertenecía la Región de Murcia en aquellos años, informa sobre la petición "disolución de los grupos fascistas y terroristas" en asamblea estudiantil.

Se convocaron hasta dos manifestaciones "en defensa de las libertades democráticas"

En un nuevo informe del 26 de febrero, la Jefatura Superior de Policía de Valencia informa de una asamblea convocada por el Movimiento Comunista de la Región de Murcia (MCRM), Liga Comunista Revolucionaria (LCR) y Unificación Comunista de España (UCE) en el Campus de la Universidad de Murcia en la que, "con asistencia de unas 400 personas, se ha tratado el tema de los últimos acontecimientos y se ha aprobado la adhesión a todos los actos que convoquen los partidos políticos".

En ese mismo documento se informa de que, aparte de la manifestación solicitada para el día siguiente (27 de febrero) en el Gobierno Civil, las mismas organizaciones de izquierda y algunas otras cursaron una nueva solicitud para otra manifestación el sábado día 7 de marzo de aquel año bajo el lema "En defensa de las libertades democráticas".

En la asamblea de la Facultad de Letras aparecieron dos hombres con pistolas que amedrentaron a los estudiantes

El actual jefe del Servicio de Comunicación de la UMU, Pascual Vera, y su mujer, Ana María Martín, jefa de sección del mismo departamento, estudiaban cuarto curso de Historia Moderna y Contemporánea en la Universidad de Murcia. "Hubo un revuelo absoluto", recuerda él, a quien pilló el golpe estudiando para un examen en la biblioteca. "Empecé a ver cosas muy raras: gente que salía y entraba, cuchicheos... Hay que recordar que, entonces, las comunicaciones eran muy distintas y primaba el boca a boca", señala. Efectivamente, no había 'smartphones' sobre la mesa para recibir alertas de la última hora y ni siquiera existían los teléfonos móviles.

"Se fue vaciando la sala y, al final, nos sacó un compañero y nos dio la noticia: 'Han dado un golpe de Estado', dijo". Vera recuerda de forma muy clara las únicas tres palabras que comenzó a repetir sin parar: "Hijos de puta".

Ana María Martín recuerda que "ese día no hubo clase" y que, posteriormente, se organizó en las escaleras de la Facultad de Letras "una asamblea muy fuerte" —de esas que estaban siendo vigiladas por la Policía— en donde llegaron a aparecer "dos personas con pistola" que amedrentaron a los estudiantes enseñándoles las armas: "Como os pongáis tontos, mirad lo que tenemos", recuerda Martín que les dijeron. Hasta hubo que defender a una chica por el simple hecho de ser hija de un guardia civil, asegura la experta en Comunicación de la UMU.

Recuerdan trabajadores del PSOE saliendo a toda prisa de la sede regional

Esa misma noche, en los alrededores del Campus de La Merced, donde estaba la antigua sede del Partido Socialista, se vio a miembros del partido salir corriendo. "Y cerca de allí, donde había un puticlub, vi a mujeres descalzas saliendo despavoridas", señala Martín.

Pascual Vera recuerda también que en aquellos días lamentó que en España pareciera que "la democracia no puede durar", ya que la II República no duró más de ocho años y, hasta el intento de golpe del 82, la democracia llevaba tan solo cinco años.

"Normalidad" en Cartagena

La ciudad de Cartagena también aparece en el informe de situación de la Jefatura Superior de Policía de Valencia. A pesar de ser epicentro de la vida militar, los agentes trasladaron que se vivía con "normalidad" tras el 23F, a pesar de que prosiguió "el paro de días anteriores en los autobuses urbanos". También apareció, según el mismo documento, "propaganda de CC OO y UGT en apoyo del rey, las Fuerzas Armas y la Constitución".

El historiador Pedro María Bruno estaba entonces haciendo la tesis doctoral. "El 23F me pilló en el Archivo de la Facultad de Económicas de Cartagena", cuenta a esta Redacción. Como miembro del Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE), recuerda que estuvo todo el día recibiendo y haciendo llamadas. "Nos planteamos si salir de España, si destruir documentos... Yo estaba en las listas negras", declara. Incluso, era consciente de que había una embarcación que salía para Argelia ese día.

Finalmente, la sangre no llegó al río y Bruno pudo continuar desarrollando su carrera profesional en España y en la UMU, orgulloso de los partidos comunistas que "son los que empujaron de la Transición" y "los que se movilizaron tras el 23F".

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