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Medio ambiente

Un incendio "comedido" en superficie, pero con huella ecológica en Cabo Tiñoso

Ecologistas en Acción destaca la capacidad de regeneración natural de las especies afectadas

Masa arbórea de Cabo Tiñoso, calcinada por el incendio del pasado sábado en el parque natural de la Sierra de la Muela, Cabo Tiñoso y monte Roldán.

Masa arbórea de Cabo Tiñoso, calcinada por el incendio del pasado sábado en el parque natural de la Sierra de la Muela, Cabo Tiñoso y monte Roldán. / Loyola Pérez de Villegas

Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

El incendio declarado durante la noche del pasado sábado en el parque natural de la Sierra de la Muela, Cabo Tiñoso y Roldán ha calcinado en torno a un centenar de hectáreas. Las llamas, visibles desde distintos puntos del litoral cartagenero, obligaron a desplegar un amplio operativo de extinción y han reabierto el debate sobre la fragilidad —y la capacidad de resiliencia— de uno de los enclaves ambientales más valiosos del sureste peninsular.

Aunque el perímetro afectado ronda las 100 hectáreas, una cifra que las fuentes consideran "comedida" para este tipo de siniestros, el impacto ecológico exige matices. No todos los hábitats responden igual al fuego. Y no todas las especies lo sufren de la misma forma.

Un paisaje que sabe regenerarse

Rubén Vives, portavoz de Ecologistas en Acción Región de Murcia, llama a la prudencia sin caer en el alarmismo. La superficie afectada, explica, es "más o menos mediana" y, en términos generales, "se recuperará fácilmente porque hay mucho espartal y mucho matorral, sobre todo mucho hábitat iberafricano".

Se refiere a formaciones arbustivas adaptadas a condiciones áridas y a ciclos periódicos de perturbación, donde dominan espartales y especies iberafricanas. "Eso se regenera en general todo muy bien", insiste. En estos ecosistemas, añade, basta una primavera lluviosa para activar los mecanismos naturales de rebrote y germinación: "Con que llueva, recuperas muy bien". El fuego, en este contexto, no supone necesariamente una condena irreversible. La vegetación herbácea que brota tras el incendio puede, incluso, favorecer a determinadas especies al generar nuevos pastos y claros.

"Este incendio no supone una condena irreversible", señala Ecologistas en Acción

El pinar, más vulnerable

Distinta es la situación de los pinares afectados. Según Vives, se trata en su mayoría de masas de repoblación. "Seguramente eso no se recupere", advierte, aunque matiza que históricamente no han sido pinares silvestres generalizados en la zona. En todo caso, los ejemplares que logren regenerarse lo harán en enclaves más favorables, como "pequeños cauces, barrancos o depresiones".

Bomberos trabajando en una de las zonas afectadas por el incendio de Cabo Tiñoso.

Bomberos trabajando en una de las zonas afectadas por el incendio de Cabo Tiñoso. / Loyola Pérez de Villegas

Fauna: entre la huida y la incertidumbre

El impacto inmediato sobre la fauna depende, en gran medida, de la capacidad de huida. "Los que pueden escapar, se escapan", señala el portavoz ecologista. En áreas no excesivamente extensas —como es el caso— la recolonización desde zonas colindantes suele ser relativamente rápida.

En el caso de la águila perdicera, especie emblemática del litoral cartagenero, Vives apunta que sus nidos suelen situarse en cantiles rocosos orientados al mar, por lo que no necesariamente habrían resultado afectados si las llamas no alcanzaron esas zonas. Además, la futura aparición de vegetación herbácea puede traducirse en mayor presencia de conejo, su principal presa.

El ecosistema presente puede comenzar a regenerarse en la próxima primavera

Más incierta es la situación de reptiles y pequeños mamíferos, como tortugas, camaleones o especies de menor movilidad. En cuanto a carnívoros como la gineta o el gato montés, su destino depende del momento y el lugar en que les sorprendiera el fuego: si estaban en los márgenes, probablemente huyeron; si quedaron atrapados, el desenlace pudo ser fatal.

Pese a la magnitud emocional que siempre acompaña a un incendio forestal, Vives considera que no es momento de precipitaciones. "Hay un daño, pero se puede recuperar en un tiempo humanamente prudencial", afirma. ¿Es necesaria una reforestación inmediata? El portavoz lo pone en duda:"Con que llueva sería suficiente". De hecho, en superficies no excesivamente grandes —como estas 100 hectáreas— la intervención humana puede no ser determinante. "Quizás en esos sitios a veces es mejor no hacer nada", sugiere, defendiendo la capacidad de autorregeneración del ecosistema mediterráneo cuando no se ve sometido a presiones añadidas.

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