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Medio ambiente

Sierra Espuña refuerza su protección con una inversión de 10,5 millones y 105 actuaciones hasta 2032

La norma delimita nuevas Áreas de Protección de la Fauna y refuerza la recuperación de especies en peligro

El plan abarca más de 20.500 hectáreas y prioriza conservación, investigación y uso público sostenible

Barranco de Enmedio (Sierra Espuña)

Barranco de Enmedio (Sierra Espuña) / CARM

Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

Sierra Espuña, uno de los pulmones verdes más emblemáticos del sureste español, inicia una nueva etapa en su protección. El Consejo de Gobierno ha dado luz verde al decreto que declara oficialmente la Zona Especial de Conservación (ZEC) de Sierra Espuña y aprueba los planes de gestión de este enclave y de otros dos espacios de alto valor ecológico: los Barrancos de Gebas y el Llano de las Cabras. La decisión supone un paso relevante en el despliegue de la Red Natura 2000 en la Región de Murcia y fija una hoja de ruta concreta, con financiación y calendario, para preservar sus hábitats y especies.

La norma, impulsada por la Consejería de Medio Ambiente, culmina un proceso técnico y participativo que dota de un marco actualizado y coordinado a tres áreas protegidas que hasta ahora contaban con diferentes figuras y herramientas de planificación. Con su aprobación, el antiguo Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) de Sierra Espuña adquiere la condición definitiva de ZEC, reforzando su nivel de protección dentro de la red europea.

El consejero Juan María Vázquez destacó que el decreto representa "un paso decisivo" para garantizar la conservación de "un territorio extraordinario", al tiempo que aporta seguridad jurídica y claridad en la gestión. Según explicó, la nueva planificación establece objetivos, medidas y herramientas que permitirán compatibilizar la protección ambiental con los usos permitidos en el espacio natural.

Vista panorámica de Sierra Espuña

Vista panorámica de Sierra Espuña / CARM

El ámbito afectado abarca 20.567 hectáreas repartidas entre los municipios de Totana, Alhama de Murcia, Mula, Aledo y Librilla. Se trata de un territorio diverso que integra la gran masa forestal de Sierra Espuña —dominada por extensos pinares de pino carrasco fruto de repoblaciones históricas— junto a carrascales, jarales y comunidades de roquedo, además de las saucedas asociadas al río Espuña. A este mosaico se suman los espectaculares paisajes erosionados de los Barrancos de Gebas y la llanura esteparia del Llano de las Cabras, caracterizada por espartizales y matorral mediterráneo.

La planificación aprobada responde de forma conjunta a las exigencias de gestión del Parque Regional de Sierra Espuña —que también cuenta con las figuras de ZEC y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA)—, del Paisaje Protegido de los Barrancos de Gebas y de la ZEPA del Llano de las Cabras. El decreto incorpora tres instrumentos diferenciados pero coordinados: el Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Regional, que actúa además como plan de gestión de la ZEC y la ZEPA de Sierra Espuña; el plan específico de los Barrancos de Gebas; y el correspondiente al Llano de las Cabras.

Uno de los elementos clave es la integración de distintas figuras de protección bajo una misma estrategia, lo que, según la Consejería, permitirá "priorizar actuaciones, coordinar esfuerzos y evaluar resultados con transparencia". Además, las ZEPA de Sierra Espuña y del Llano de las Cabras quedan delimitadas como Áreas de Protección de la Fauna Silvestre.

Ejemplar de ardilla roja en el Parque Regional de Sierra Espuña.

Ejemplar de ardilla roja en el Parque Regional de Sierra Espuña. / L. O.

La riqueza biológica del territorio justifica la ambición del plan. En el Parque Regional, cerca del 98 por ciento de la superficie alberga hábitats de interés comunitario, con 17 tipos identificados y cinco considerados prioritarios por la normativa europea. Además, se han inventariado alrededor de un millar de especies de flora, muchas incluidas en el Catálogo Regional, y una fauna especialmente relevante por la presencia de aves rapaces y especies ligadas a ambientes forestales y de matorral.

El 98% de la superficie alberga hábitats de interés comunitario

El decreto también refuerza la protección de la flora más sensible al incorporar al PRUG los planes de recuperación de Fumana fontanesii y Erica erigena, ambas catalogadas en peligro de extinción en la Región de Murcia.

Uso público y participación social

En términos operativos, la hoja de ruta se concreta en 105 actuaciones distribuidas entre los tres espacios: 56 en Sierra Espuña, 29 en los Barrancos de Gebas y 20 en el Llano de las Cabras. El presupuesto estimado asciende a 10,5 millones de euros para un periodo de seis años. La mayor parte de la inversión —más de nueve millones de euros— se destinará al Parque Regional, con partidas orientadas a la conservación y restauración de hábitats, la investigación científica, el seguimiento de especies, la mejora de la gestión y las actuaciones relacionadas con el uso público y la participación social. Los Barrancos de Gebas contarán con una previsión de 821.000 euros, mientras que el Llano de las Cabras dispondrá de 546.000 euros.

"No es un decreto simbólico, es una hoja de ruta con acciones concretas", señala Vázquez.

Para el consejero, no se trata de una mera declaración formal. "Este decreto no es simbólico; es una hoja de ruta con acciones concretas, planificación temporal y estimación presupuestaria para actuar mejor y medir avances", subrayó. La intención, añadió, es reforzar tanto la conservación como el disfrute responsable de estos espacios naturales.

La tramitación del decreto incluyó un periodo de información pública y audiencia a los interesados durante dos meses, así como informes de órganos consultivos, entre ellos el Consejo Económico y Social, en cumplimiento de la normativa sobre patrimonio natural y biodiversidad y de las directivas europeas de hábitats y aves.

Con esta aprobación, la Región de Murcia consolida un modelo de gestión integral que busca proteger de forma coordinada valores naturales y paisajísticos de primer nivel. Sierra Espuña y su entorno encaran así una etapa marcada por la planificación técnica, la inversión y el compromiso institucional con la conservación a largo plazo.

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