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Mercosur

Origen Murcia sobre Mercosur: "Si algo es malo para la salud, lo es en Argentina y en Murcia"

El presidente de la DOP Arroz de Calasparra, José Martínez, denuncia la falta de cláusulas espejo y la entrada de productos importados que "revientan los precios"

Los representantes de las Denominaciones de Origen Protegido e Indicación Geográfica Protegida de la Región se reunieron ayer con la consejera Sara Rubira.

Los representantes de las Denominaciones de Origen Protegido e Indicación Geográfica Protegida de la Región se reunieron ayer con la consejera Sara Rubira. / L.O.

Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

El debate europeo sobre el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur vuelve a situar al sector agroalimentario en el centro de la preocupación. En la Región de Murcia, donde determinadas producciones cuentan con un peso reducido en volumen pero estratégico en calidad y valor añadido, el tratado se percibe más como una amenaza que como una oportunidad. Así lo expresó el presidente de Origen Murcia y de la Denominación de Origen Protegida Arroz de Calasparra, José Martínez, que alertó de los riesgos que el acuerdo entraña para el equilibrio del mercado y para la soberanía alimentaria europea.

Martínez situó al sector primario en un momento de clara tensión, marcado por el aumento de los costes y por una creciente sensación de falta de respaldo institucional. En este sentido, rechazó la idea de que agricultores y ganaderos se quejen por inercia y defendió que existen "motivos reales" para la preocupación, especialmente cuando se analizan acuerdos comerciales como el de Mercosur. En su opinión, el propio recorrido del tratado evidencia debilidades políticas, al recordar que fue impulsado, contestado y posteriormente frenado desde las más altas instancias europeas, lo que a su juicio demuestra que "algo está fallando".

El presidente de la DOP Arroz de Calasparra subrayó que el impacto del acuerdo no puede analizarse de forma homogénea. José Martínez Insistió en que no se trata de decidir si Mercosur es bueno o malo en términos generales, sino de reconocer que sus efectos varían según el sector. Mientras algunas producciones, como la vitivinícola, pueden encontrar oportunidades, el sector arrocero se ve claramente perjudicado. Aunque el arroz murciano representa apenas el 0,4% de la producción nacional, Martínez advirtió de que la entrada de arroz importado está "reventando los precios" que perciben los agricultores españoles.

Los representantes de las Denominaciones de Origen Protegido e Indicación Geográfica Protegida de la Región se reunieron ayer con la consejera Sara Rubira.

Los representantes de las Denominaciones de Origen Protegido e Indicación Geográfica Protegida de la Región se reunieron ayer con la consejera Sara Rubira. / L.O.

Uno de los aspectos que más preocupación genera es el incumplimiento de las llamadas cláusulas espejo. Martínez denunció que los arroces que llegan desde países de Mercosur acceden al mercado europeo tratados con fitosanitarios prohibidos en la Unión Europea, lo que introduce una doble distorsión: económica y sanitaria. Además, defendió que "si algo es malo para la salud, lo es en Argentina, en Murcia y en cualquier sitio", y cuestionó que se firmen acuerdos comerciales sin garantizar condiciones de producción equivalentes.

El responsable de Origen Murcia recordó que el comercio internacional forma parte de la lógica económica y que vender y comprar en mercados abiertos ha sido siempre un objetivo del sector. Sin embargo, insistió en que estos acuerdos deben estar "correctamente articulados", con controles estrictos y respeto absoluto a la reciprocidad. A su juicio, Europa no puede permitirse perder soberanía alimentaria, un principio que —recordó— está en el origen de la Política Agraria Común desde su creación en los años sesenta.

Martínez fue especialmente crítico con la gestión política del acuerdo y señaló directamente a la vicepresidenta para una Transición Limpia, Justa y Competitiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera. A su juicio, la negociación de un tratado de este calado no debería recaer en responsables alejados del sector agrario. Según afirmó, si en cuatro años no ha mantenido un diálogo directo con los agricultores españoles, difícilmente puede defender sus intereses en Bruselas.

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