Tribunales
Los acusados del crimen de Librilla afirman que mataron a los dos amigos en defensa propia: "Disparé al suelo"
Jesús P. M. y Juan M. S., que solo respondieron a preguntas de sus abogados y la jueza, aseguran que las víctimas fueron las primeras en atacar
Tras acabar con Jean Mirabeau Ngoho y Siaka Coulibaly, Juan se encargó de limpiar la escena del crimen y hacer desaparecer los cuerpos

Agentes de la Guardia Civil en la nave industrial de Librilla donde fueron hallados sin vida Jean Mirabeau Ngoho y Siaka Coulibaly (en las fotos pequeñas) / Juan Carlos Caval
Los acusados del doble homicidio de Librilla, Jesús P. M. y Juan M. S., sobrino y tío, en prisión provisional por acabar con las vidas de Jean Mirabeau Ngoho y Siaka Coulibaly, dos amigos africanos, en una nave industrial de Librilla, reconocieron haber matado a las víctimas, aunque aseguran que "lo hicieron en defensa propia".
Así lo apuntaron este martes, día en que estaba fijada la fecha para su testifical voluntaria en sede judicial en Totana. También prestó declaración K.K., un testigo que no compareció la última vez, y que ratificó la versión de la Guardia Civil: que él "solo había acudido a hacer un negocio con su amigo Siaka y que no conocía de nada a Juan ni a Jesús".
Tras las palabras de este testigo, le llegó el turno de palabra a los dos investigados, que pese a que la vista se celebraba en Totana, prestaron declaración desde la cárcel a través de videollamada. Jesús fue el primero en hablar.
Timo de los billetes tintados
Comenzó por el origen de la trama con la estafa de los billetes falsos, según él, un hombre llamado Amadeo le presentó a Siaka para hacer negocios con Jesús. De ahí nace la primera reunión entre ambos en el hotel Nelva a la que Jesús acude con su hermano Melchor. Siaka le enseñaría los billetes ‘tintados’, un fraude mediante el cual se hace creer a las víctimas que es factible crear en casa billetes de curso legal mediante productos químicos.
Jesús alega que él confió en las palabras de Siaka para transformar 200.000 euros en 400.000 y, para realizar esta operación, se dio el segundo encuentro ya en la nave industrial de Librilla. Sin embargo, los productos químicos no lograban duplicar la cantidad aportada por Jesús, por lo que Siaka recurrió a su amigo, presentado supuestamente a Jesús como 'experto' en la materia, ahí interviene Jean Mirebeau Ngoho.
No obstante, tampoco logra que los químicos funcionen y solicitan más dinero a Jesús, que empieza a desconfiar y se niega a proporcionar más dinero a Siaka, ya en el tercer y último encuentro, al que acude en compañía de su tío Juan al que le había dejado una escopeta.
Forcejeo mortal
Tras negarse a pagarle más dinero, según Jesús, Jean Mireabeau saca un cuchillo y se abalanza sobre él. En el forcejeo, el africano le asesta un golpe que quiebra la pierna de Jesús, pero le hace resbalar. Ese descuido es aprovechado por Jesús para robarle el arma y apuñalar en repetidas ocasiones a Jean acabando así con su vida.
Seguidamente oye un disparo y ve a su tío con Siaka muerto en el suelo, a pesar de que Juan en su declaración posterior defendió que "yo disparé al suelo". Tras acabar con los africanos y dejar los cuerpos debajo de camiones, Jesús llama a su mujer M.P. P. P., investigada por un presunto delito de encubimiento, "a la que no cuentan nada de lo sucedido y los lleva al hospital".
Días después, Jesús vuelve al lugar de los hechos para recuperar sus 200.000 euros, dándose cuenta que los africanos le habían estafado y solo quedaba dinero falso en la nave industrial. Por su parte su tío Juan se encargó de limpiar la escena del crimen e intentar desahcerse de los cuerpos sepultándolos en aceite usado de coches y sosa cáustica en la nave de Librilla.
Reconstrucción de la escena
Tras las declaraciones de ambos investigados queda pendiente la reconstrucción de la escena, un proceso que, según Valentín Fernández, de Legamur Abogados, letrado de la familia de una de las víctimas, "aún tiene que ser autorizado y podría alargarse hasta un mes".
Para la reconstrucción de los hechos, tío y sobrino deben volver a la nave junto a una comisión judicial, integrada por la jueza y el letrado de la Administración de Justicia, además de un representante del Ministerio Fiscal y agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil.
La reconstrucción será grabada en vídeo en formato virtual y tridimensional, además, durante la diligencia se elaborará un croquis de la nave para documentar el escenario de los hechos. Junto a este paso queda esperar al informe final del médico forense para seguir esclareciendo los hechos.
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