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Laboral

Los graduados sociales avalan que las mutuas "controlen y gestionen" las bajas médicas para frenar el absentismo laboral en la Región

La medida podría reducir hasta un 50% la duración de algunas incapacidades temporales entre trabajadores: "No nos estamos tomando en serio este grave problema para la economía", alertan

El presidente del Colegio de Graduados Sociales de la Región, Alfonso Hernández Quereda, este lunes en la rueda de prensa ofrecida en la sede.

El presidente del Colegio de Graduados Sociales de la Región, Alfonso Hernández Quereda, este lunes en la rueda de prensa ofrecida en la sede. / L. O.

Adrián González

Adrián González

"No nos estamos tomando en serio el problema del absentismo laboral que sufre la Región de Murcia y nuestro país. Es una situación grave que se está dando sobre todo en pequeñas y medianas empresas, así como en autónomos y, desde luego, es difícil de sostener una economía con estos datos. Hay que buscar soluciones".

La advertencia la lanzaba este lunes el presidente del Colegio de Graduados Sociales de la Región de Murcia, Alfonso Hernández Quereda, quien aseguró que la tasa del absentismo laboral en la Comunidad, del 9,2%, está por encima de la de la media nacional (6,2%) y se sitúa entre las autonomías con un mayor porcentaje por incapacidades temporales de los trabajadores. Esta situación, expuso Hernández, tiene un impacto económico directo de 958 millones de euros anuales, equivalente al 2,3% del PIB regional, tal y como publicó este domingo La Opinión.

"Es una situación verdaderamente preocupante y difícilmente sostenible, sobre todo para las pequeñas empresas con plantillas muy reducidas, donde la ausencia de dos o tres trabajadores puede llegar a paralizar totalmente la actividad", explicó el presidente, que consideraba que "el hecho de tener una determinada patología o un tratamiento médico no quiere decir que sea directamente incompatible con la actividad laboral".

Con un sistema sanitario "colapsado" y con las enormes listas de espera a la hora de que un especialista atienda a un paciente que tiene alguna patología que no le permita estar en su puesto de trabajo, Hernández Quereda también ve con buenos ojos proponer que las mutuas colaboradoras de la Seguridad Social asuman "el control y la gestión" de las incapacidades temporales por contingencias comunes, siempre bajo la supervisión pública.

El ejemplo de Traumatología

"Las mutuas disponen de medios especializados y menos saturación que el sistema público como la Seguridad Social o el Servicio Murciano de Salud, lo que permitiría agilizar pruebas y diagnósticos. En algunos casos, como los de Traumatología (con largas listas de espera en el sistema sanitario público), consideramos que el tiempo de baja podría reducirse en más de un 50%", aseguró. Preguntado sobre si la entrada de las mutuas podría 'beneficiar' a las empresas en detrimento de los empleados, el abogado laboralista lo negó: "Se trata de mejorar la gestión".

Desde el Colegio de Graduados Sociales apuntan directamente a una "falta de control, seguimiento y gestión especializada" de las incapacidades temporales como uno de los principales problemas del sistema actual, donde los médicos de familia son los que tienen que decidir si darle la baja o no por contingencias comunes a un paciente que acuda a la consulta.

"Hay procesos que duran más de lo que debieran y hay procesos que quizás no debieran darse"

A ello se suman las listas de espera sanitarias, que retrasan pruebas diagnósticas y tratamientos, prolongando automáticamente las bajas. "Hay procesos que deberían resolverse en 15 o 20 días y acaban durando tres, cuatro o incluso seis meses", alertó Hernández.

Una imagen ilustrativa de la salud mental.

Imagen ilustrativa de la salud mental. / L. O.

Renovaciones automáticas "sin revisiones"

El presidente de los graduados sociales fue también crítico con el funcionamiento actual del sistema de incapacidad temporal, donde muchas bajas se renuevan "de forma automática", sin revisiones médicas exhaustivas ni seguimiento real de la evolución del trabajador. "En muchos casos no hay pruebas, no hay especialistas y no hay una valoración clara de si esa patología es realmente incapacitante o compatible con el puesto de trabajo", afirmó.

Esta falta de control, añadió, podría abrir la puerta a la picaresca, no necesariamente por fraude deliberado, sino porque el propio sistema facilita que una persona permanezca de baja más tiempo del estrictamente necesario: "Si nadie te revisa y la baja se renueva semana tras semana, ¿quién va a ser el que diga voluntariamente que ya puede volver a trabajar?", cuestionó. "Hay procesos que duran más de lo que debieran y hay procesos que quizás no debieran darse", apuntó.

"No podemos acusar al trabajador de que el problema del absentismo laboral se deba a la picaresca, pero sí que tenemos que denunciar y demandar que haya controles más seguros, con una gestión más racional y especializada", dijo.

Absentismo laboral por sectores

Hernández Quereda también desmintió el hecho de que el absentismo laboral pueda guardar una relación directa con el tipo de sector o la dureza del trabajo. Los datos reflejan tasas similares en todos los ámbitos: industria (6,2%), servicios (5,7%) y construcción (5,2%).

"Se podría pensar que los trabajos más duros generan más bajas, pero los datos demuestran que no es así. El absentismo es un fenómeno generalizado", señaló. Aunque las obligaciones familiares concentran el 41% de las ausencias laborales, las bajas por salud mental representan ya el 20%, y son las que más se prolongan en el tiempo. Las lesiones físicas, por su parte, suponen el 29% restante.

La IT por salud mental, la "estrella" que aumenta exponencialmente

Una de las principales preocupaciones que vienen constando los graduados sociales y los empresarios es el aumento creciente de la Incapacidad Temporal "estrella" a día de hoy: la derivada de un problema de salud mental.

"Son las que más se prolongan en el tiempo y hay mucha dificultad para objetivar este tipo de patologías porque no hay una radiografía o resonancia que pueda medir objetivamente si un trabajador puede trabajar o no por una depresión", dijo a modo de ejemplo.

"No quiere decir que haya una intencionalidad de fraude por parte del trabajador, pero sí hay una falta de control sobre si esa depresión es determinante para una incapacidad temporal", añadió.

Luego, recordó, esa persona a la que se le da una incapacidad temporal por salud mental debe ser derivada a Psiquiatría o a centros de salud mental, con tiempos medios de dos a tres meses contando con las asistencias y las sesiones de control con otros profesionales como psicólogos. "Todo esto hace que haya trabajadores de baja con hasta 540 días por IT", que es el tiempo máximo que se da, una duración "insostenible" si no existe, apuntó Hernández Quereda, un control y seguimiento adecuados.

También puso el foco en la presión que soportan los médicos de Atención Primaria, a quienes sitúa en el centro de un sistema que, por evitar tensiones con los pacientes, acaba concediendo bajas médicas sin una valoración especializada suficiente.

Entre otras cuestiones, también criticó la "falta de voluntad política" para abordar este 'punto caliente', debido a la presión de los distintos agentes sociales. "Por evitar el conflicto, se está manteniendo un problema mucho más grave que afecta al empleo y a la viabilidad económica de muchas empresas", dijo en referencia a la reunión que mantenía este lunes el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones con los agentes sociales para avanzar en la mejora de las bajas médicas. De este encuentro se acordó que la Seguridad Social monitorice la evolución de las bajas laborales ante el progresivo aumento de estas ausencias.

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