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Sanidad

Cristina de los Cobos, paciente oncológica: "Cuando acabas la quimio tu entorno lo celebra, pero estás en el peor momento"

Esta vecina de Murcia, usuaria de la AECC, reconoce que "fue muy duro recibir la noticia con tres niñas pequeñas"

Cristina María de los Cobos, paciente de la AECC de la Región de Murcia.

Cristina María de los Cobos, paciente de la AECC de la Región de Murcia. / Juan Carlos Caval

Ana García

Ana García

Cristina María de los Cobos, vecina de Murcia de 43 años, asistía este martes a su sesión de fisioterapia en la sede de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Murcia, un 'refugio' al que suele acudir cada semana y donde le ayudan a superar el linfedema -inflamación causada por un daño o bloqueo del sistema linfático- que sufre en su brazo izquierdo como consecuencia de la intervención y la mastectomía a la que se sometió en 2024 tras serle detectado un cáncer de mama en estadio 3.

Hace poco más de año y medio del diagnóstico, pero del rostro de Cristina, de sus palabras y de sus gestos se desprende lo dura que ha sido esta etapa de su vida, el hacer frente a un proceso oncológico con tres niñas en casa de 1, 3 y 6 años en aquel momento.

"Me lo detecté yo. Fue en casa. Una noche en la que estaba acostada en la cama intentando dormir a mi hija mediana. Fue una exploración casual, no esperaba encontrar nada, pero ahí estaba. Había un bulto", explica a La Opinión con la vista puesta en crear conciencia y que cualquier mujer conozca la importancia de los controles, las revisiones y la autoexploración.

Como intentando restarle importancia, al día siguiente Cristina María se fue al trabajo, "pero no podía quitármelo de la cabeza". El ritmo de vida, las obligaciones laborales, las familiares y el tener tres niñas pequeñas hizo que dejara pasar una semana antes de acudir al hospital. En el Morales Meseguer le realizaron una ecografía y una mamografía, "me lo vieron al momento". No olvida la cara del radiólogo que la atendió. "Me dijo que había algo y que debían realizarme una biopsia inmediata".

Reconoce que no se lo esperaba. Había ido sola al hospital y sola recibió la noticia: un cáncer de mama, un tumor de entre siete y ocho centímetros en estadio 3. "Fue muy duro recibir esa noticia con tres niñas pequeñas en casa, solo tenía ganas de gritar, me temblaban las piernas al salir del hospital y hasta la enfermera que tuvo que coger", afirma.

"Sólo quería gritar, me temblaban las piernas al salir del hospital"

En ese momento se le vino el mundo encima, "me puse en lo peor, llegué a pensar que iba a morir en pocos meses", recuerda. Pero poco después, sin saber muy bien qué hacer, dio el paso de llamar a la AECC. "Me atendieron de inmediato y me estuvo viendo una psicóloga que me ayudó a calmarme y prepararme para afrontar ese momento".

Debido al tamaño y lo avanzado de su tumor, Cristina María se tuvo que someter a quimioterapia antes de la operación y tras el quirófano llegó la radioterapia y el tratamiento hormonal. A ello sumó también un tratamiento dirigido durante dos años, que aún está recibiendo.

Explica que las defensas le bajaron tanto que tras la tercera sesión de quimio cogió una meningitis, lo que la llevó a someterse a dos punciones lumbares.

"En esos momentos me encontraba fatal, la quimioterapia me hizo polvo. Pero aunque me viera mal, pensaba que debía seguir adelante porque hay quien no lo puede contar", dice.

"Aunque me viera mal, pensaba que debía seguir adelante porque hay quien no lo puede contar"

Esta paciente reconoce que logró sobreponerse a esa dura etapa gracias a su familia: "mi marido ha estado en todo momento y ha sido quien ha ido tirando de las niñas, sobre todo de la más pequeña. Pero también mis padres, que se vinieron de Madrid a una casa que tienen en Murcia, y mis suegros".

Durante el tratamiento hubo momentos en los que se quedaba durante días en casa de sus padres sin ver a sus hijas. "Me encontraba muy floja, tenía las defensas bajas y temía poder coger alguna infección de las niñas" por el colegio o la guardería, explica. Por lo que intentaba verlas cuando podía levantarse en algún parque al aire libre con mascarilla.

"Hasta ese momento, como madre, siempre piensas en los demás, me sentía mal por no poder ejercer de madre, por no estar con ellas. Pero fue la psicóloga la que me enseñó a que en ese momento tenía que pensar en mí, para recuperarme".

Señala que en esa etapa usaba un calendario "en el que solo quería tachar días, que el tiempo avanzara y todo terminara" y cree que la sociedad tiene un concepto equivocado sobre el proceso de un cáncer. "Cuando acabas la quimio tu entorno lo celebra, es como si ya hubiera terminado todo, pero tú estás en el peor momento, tu cuerpo acumula toda la toxicidad del tratamiento y necesitas entre uno y dos años para recuperarte".

En su caso, Cristina María está muy agradecida por el apoyo de su psicóloga, pero también por el trabajo de Edu, su monitor en el programa Activa, y de Marina, su fisioterapeuta de la AECC.

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