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Salarios | Antonio Expósito Trabajador de un hospital privado de Cartagena

Vivir durante 15 años con el sueldo congelado en la Región: "Mis hijas no saben lo que son vacaciones; somos trabajadores pobres"

"Es muy duro tener los mismos salarios en enero de 2026 que en enero de 2010: cruzas los dedos para que no haya imprevistos y tienes que tirar de marca blanca", sostiene

Vivir 15 años con el sueldo congelado en la Región: "Mis hijas no saben lo que son vacaciones; somos trabajadores pobres"

Adrián González

Adrián González

Si difícil es quedarse 'estancado' con una subida salarial que se queda igual que el incremento de la inflación en el último año en la Región de Murcia, peor todavía es llevar 15 años sin la renovación de un convenio colectivo, el de la sanidad privada, que año tras año ha desembocado en la pérdida del poder adquisitivo de los 7.000 trabajadores que forman parte del sector.

Antonio López, administrativo en un centro hospitalario privado de Cartagena, expone las dificultades (económicas y personales) que supone esta situación.

¿Qué puesto ocupa dentro del hospital privado de Cartagena en el que trabaja?

Soy administrativo desde el año 1996; llevo treinta años en el mismo puesto. Desde el año 2010 no ha habido subida salarial ni se ha aplicado ninguna mejora en el convenio. Hemos ido perdiendo derechos y es muy duro tener el mismo sueldo en enero de 2026 que en enero de 2010.

¿A qué se refiere?

Trabajamos más horas anuales que en 2010, se ha incrementado la jornada y también la carga de trabajo. Se contrata menos personal, se carga más trabajo a los que ya estamos, no se cubren vacaciones. Todo el personal que se contrata desde 2010 entra directamente por el Estatuto de los Trabajadores, cobrando el salario mínimo. Solo hay excepciones en algunos casos muy concretos, como médicos o algunos enfermeros, a los que se les da algún complemento para intentar retenerlos y que no se vayan a la pública. Pero al final todos acaban yéndose. Eso se nota mucho porque, por ejemplo, no encuentras un enfermero con 8 o 10 años de antigüedad en mi hospital. Por contra, ves a mucha gente joven que acaba de terminar la carrera trabajando con salario mínimo.

Y, en el día a día, ¿cómo le afecta este sueldo ‘congelado’ desde hace 15 años?

Supone una pérdida brutal. Olvídate de poner el aire acondicionado en verano o la calefacción en invierno. Mis hijas no saben lo que son vacaciones, ni excursiones del colegio o del instituto. Cruzas los dedos para que no haya imprevistos: que no se rompa un electrodoméstico, el coche… La cesta de la compra ha subido muchísimo y tienes que tirar de marca blanca: no puedes comprar pescado o carne todas las semanas, vas a lo justo. Mi coche ya tiene 26 años; me lo compré a los tres o cuatro años de empezar a trabajar y ahí sigue. Es imposible cambiarlo.

Con esta situación, ¿qué le ha hecho seguir en el sector? ¿Se ha planteado cambiar de profesión?

Lo que me ha hecho seguir es mi vocación por la sanidad privada y por ayudar a los demás. Además, antes de quedarnos sin convenio ya llevaba 15 años trabajando. Los primeros 15 años fueron buenos. Yo soy un profesional administrativo de la sanidad. Claro que te puedes plantear irte a otro sector donde cobrarías más de inicio, pero siempre tienes la esperanza de que la situación cambie. Además, es un sector donde parar la actividad es muy complicado. No fabricamos neumáticos, tratamos pacientes.

Antonio lleva treinta años trabajando como administrativo en el mismo centro.

Antonio lleva treinta años trabajando como administrativo en el mismo centro. / Iván J. Urquízar

¿Considera que los pacientes también ‘pagan’ esta situación?

Exacto. Si un paciente lleva meses esperando una prueba fundamental para diagnosticar algo como un cáncer, ¿cómo voy a dejar de trabajar y retrasarla tres o cuatro meses más? Somos muy conscientes y profesionales. Nos debemos a ellos. Y el clima de trabajo entre nosotros es de desmotivación total, cansancio, pesadilla... La gente no se puede ir de baja porque no come. Los tres primeros días no se cobran, luego el 60% de la base, y hasta el mes no llegas al 75%. Luego, se acaban dando bajas por depresión y ansiedad. Y hay gente que se opera en sus vacaciones para no faltar al trabajo y no perder salario. Somos trabajadores pobres.

¿Cree que puede haber solución en este 2026?

Tiene que haberla sí o sí. Confiamos en el diálogo. Siempre hemos tendido la mano y creemos que esta situación no puede demorarse más. Que la patronal se siente de verdad con intención de negociar, no para dilatar. Que lleguemos a un acuerdo, que miren por sus trabajadores y, sobre todo, por los pacientes, para que sean atendidos como se merecen.

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