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Tractorada en Murcia

Una protesta agraria calculada para sumar aliados y no generar rechazo en la Región de Murcia

Las organizaciones agrarias evitan el caos y apuestan por una movilización estratégica y pedagógica

La tractorada interrumpió ayer la circulación en la A-30 durante toda la mañana.

La tractorada interrumpió ayer la circulación en la A-30 durante toda la mañana. / Iván Urquízar

La jornada de protestas del campo vivida ayer en la Región de Murcia dejó una imagen poco habitual: contundencia sin estridencias. En un contexto de movilización nacional contra los acuerdos comerciales con Mercosur y Marruecos y los recortes previstos en la Política Agraria Común (PAC), el sector agrario murciano sumó a esas reivindicaciones un catálogo propio de preocupaciones que dotó a la protesta de una dimensión singular. El recorte del trasvase Tajo-Segura, la amenaza de cierre de acuíferos sobreexplotados, la aplicación de la Ley del Mar Menor o los planes de nitratos ampliaron el foco de una movilización que, en la Región, fue más ambiciosa y transversal que en otros territorios.

A diferencia de la tractorada de febrero de 2024, la protesta de ayer se desarrolló sin incidentes reseñables. Las organizaciones agrarias calcularon cada movimiento con precisión quirúrgica, logrando que la movilización se hiciera notar sin provocar el rechazo social. Hubo cortes de tráfico en puntos estratégicos, pero se evitó el colapso, y se renunció deliberadamente a introducir tractores en las grandes ciudades como Murcia, Cartagena, Lorca o Molina de Segura. El reparto de productos agrícolas en la plaza del Cardenal Belluga terminó de sellar ese difícil equilibrio entre presión y pedagogía social. La protesta dejó algunas imágenes llamativas, como el uso de ahumadores y panales de abeja para cortar el tráfico en la A-30, los carteles con la imagen de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, o las improvisadas barbacoas en algunos puntos de concentración.

Los agricultores lograron generar presión sin provocar el caos en la Región de Murcia

Los principales cortes se concentraron en cuatro ejes viarios clave. En la autovía A-30, conexión fundamental entre Murcia y Cartagena, el tráfico quedó interrumpido a la altura de Venta Garcerán, en ambos sentidos, en un tramo especialmente sensible para el Campo de Cartagena. En la misma vía, en sentido Madrid, se produjo otro corte en el cruce de Blanca, nudo estratégico para la Vega Alta del Segura. La MU-32, a la altura del cruce Archena–Venta El Empalme, también se vio afectada, al tratarse de una de las principales vías de acceso al área metropolitana de Murcia. En la A-7, gran corredor del sureste, la protesta se concentró en la pedanía lorquina de La Hoya, en sentido Murcia. Hubo además algunos cortes no autorizados, que fueron disueltos en pocos minutos.

Tráfico interrumpido ayer en la A-7 a la altura de La Hoya de Lorca.

Tráfico interrumpido ayer en la A-7 a la altura de La Hoya de Lorca. / Daniel Navarro

Precisamente en la A-7, en el tramo comprendido entre La Hoya y Totana, se escenificó uno de los momentos centrales de la protesta. En el primer paso superior de la vía, líderes de UPA, Coag y Asaja Murcia comparecieron ante los medios para valorar una movilización que calificaron de histórica. Junto a ellos estuvo la consejera de Agricultura, Sara Rubira, quien quiso con su presencia visibilizar el respaldo del Gobierno regional.

El secretario general de UPA Murcia, Marcos Alarcón, abrió las intervenciones destacando el "rotundo éxito" de la convocatoria. Según explicó, la respuesta del sector había sido masiva y ejemplar, plenamente alineada con unas reivindicaciones que, insistió, son sobradamente conocidas: acuerdos comerciales justos, un presupuesto suficiente para la PAC, garantías hídricas en cantidad y precio, defensa del trasvase Tajo-Segura, una moratoria en el acceso a aguas subterráneas y medidas que faciliten la incorporación de jóvenes. A su juicio, la movilización obliga ahora a las administraciones a estar "a la altura" ante los riesgos que amenazan el futuro del campo murciano.

"La movilización obliga ahora a las administraciones a estar a la altura", advierten

Desde Coag, su presidente regional, José Miguel Marín, subrayó que la participación había superado todas las expectativas, tanto en número de vehículos como de personas. Marín destacó que el sector no se moviliza por capricho, sino por necesidad, y lamentó que tras movilizaciones anteriores no se hayan producido avances suficientes. Marín cargó contra las políticas comunitarias, a las que acusó de minusvalorar el carácter estratégico del sector primario y de facilitar la entrada de alimentos de terceros países en condiciones de competencia desleal. "No vamos a consentir que nos corten el agua ni que acaben con miles de familias", advirtió, apelando también a la seguridad alimentaria de los consumidores.

Cartes con diversas consignas en la movilización de agricultores en Lorca.

Carteles con diversas consignas en la movilización de agricultores en Lorca. / Daniel Navarro

El secretario general de Asaja Murcia, Alfonso Gálvez, enmarcó la protesta en la gran movilización nacional y europea y alertó de que las políticas actuales ponen en riesgo el potencial agrícola de la Región. Al igual que Marín, denunció la competencia desleal de productos procedentes de países como Marruecos, Egipto o Sudáfrica y reclamó garantías para el regadío, el mantenimiento del trasvase y una moratoria que evite lo que calificó como "la sentencia de muerte" de los regadíos dependientes de aguas subterráneas.

El foco en el agua lo reforzó el presidente del Sindicato Central de Regantes del Trasvase Tajo-Segura, Lucas Jiménez, quien expresó el apoyo "sin fisuras" del mundo del regadío. Jiménez subrayó el recorte "político" del trasvase y la amenaza de reducir drásticamente la disponibilidad de agua subterránea a partir de 2027, una situación que consideró insostenible para una de las cuencas más productivas y, a la vez, más vulnerables a la sequía.

Lo que pasa en el campo tiene consecuencias en los precios y en el consumidor, recuerdan las organizaciones agrarias

En la plaza del Cardenal Belluga, el tono fue más pedagógico. Remigio Ávila, vicepresidente de Asaja Murcia, explicó que la Región se distingue del resto de comunidades movilizadas porque aquí confluyen muchos más problemas. Habló de abandono institucional, de promesas incumplidas y de ayudas insuficientes para garantizar el relevo generacional. Ávila pidió disculpas a quienes se vieron afectados por el tráfico, pero advirtió de que la desaparición del campo tendría consecuencias directas en los precios y en el control de la cadena alimentaria.

La mujer rural, también presente

También desde Belluga, Victoria Molina, miembro de la ejecutiva de UPA, secretaria de Igualdad y presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (Fademur), puso el acento en el papel de las mujeres agricultoras y en la necesidad de concienciar al consumidor. Molina quiso reivindicar el consumo de productos de la Región y recordó que la viabilidad de las explotaciones es clave para fijar población en el medio rural. La presidenta de Fademur agradeció el apoyo ciudadano y subrayó la importancia de la PAC, especialmente de los fondos de desarrollo rural, para modernizar explotaciones en un contexto de creciente exigencia tecnológica y normativa.

En otro de los puntos de protesta, en la MU-32 a la altura del Empalme de Archena, el secretario de Ganadería y Servicios de UPA Murcia, Carlos Esparcia, insistió en que la movilización es un llamamiento tanto a las administraciones como a la sociedad. Según Esparcia, no se puede dar por garantizado el actual sistema de producción europeo, basado en exigencias medioambientales y de seguridad alimentaria que otros países no cumplen. "Si no se protege este modelo, tendremos un problema como sociedad", advirtió, dejando claro que, si no hay respuestas, las movilizaciones continuarán.

La cuidada planificación de la jornada fue, de hecho, uno de los aspectos más valorados tanto por las autoridades como por la ciudadanía. Fuentes de las organizaciones agrarias reconocieron que el recuerdo de las molestias generadas en anteriores tractoradas pesó en la toma de decisiones. Esta vez se optó por una estrategia basada en la visibilidad selectiva y el mensaje directo, consciente de que el respaldo social es un activo clave en un conflicto prolongado. La ausencia de incidentes y el clima mayoritariamente comprensivo entre los conductores afectados reforzaron la percepción de una protesta madura, que busca sumar aliados más que tensionar a la opinión pública.

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