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Tenis

Carlos Alcaraz deja el tenis en pleno Open de Australia para aparcar coches en un hotel de Melbourne: "El tenis no era suficiente"

El tenista murciano deja a un lado la raqueta antes de su enfrentamiento con De Miñaur y sorprende a aficiones desprevenidos vestido de botones

Carlos Alcaraz se prueba su bigote postizo para vestirse de portero de hotel.

Carlos Alcaraz se prueba su bigote postizo para vestirse de portero de hotel. / L. O.

Carlos Alcaraz ya está en las semifinales del Open de Australia tras imponerse con autoridad a Alex De Miñaur (7-5, 6-2 y 6-1). Un salto que en las dos ediciones anteriores no le fue posible dar y que ahora lo acerca al único Gran Slam que todavía falta en su palmarés.

Sin embargo, antes de que el tenista murciano se dirigiera al Rod Laver Arena para enfrentarse a De Miñaur, cambió su raqueta por un sombrero de copa para sorprender a aficionados desprevenidos como botones en el Hotel Crown de Melbourne.

El de El Palmar bromeaba con los medios australianos: "A veces, con el tenis no es suficiente. Así que tuve que buscar otro trabajo". El tenista, que tantas veces ha demostrado su faceta cómica, aseguraba divertirse al empezar el año así: "Me encanta Melbourne, me encanta la gente de aquí, me encanta el torneo", declaró para 7NEWS.

Recibiendo huéspedes y llevando maletas

En un perfecto inglés, el murciano se ha puesto de punto en blanco: chaleco rojo, camisa blanca, pantalón azul marino y un elegante sombrero de copa que recordaba al señor del Monopoly. Estaba dudando de si ponerse un buen mostacho, pero no le ha convencido.

El frondoso bigote le hubiera ayudado, sin duda, para pasar más desapercibido, porque los turistas le han reconocido a la primera. De hecho, un grupo de jóvenes australianos han quedado petrificados al verle. Solo uno de ellos, estupefacto, ha soltado una pequeña carcajada. "¿Te estás riendo de mí?", le pregunta Carlos en claro tono de chanza.

Los más jóvenes también quedaron boquiabiertos. Muchos de ellos, aficionados al tenis, le miraban con una ilusión pura, conscientes de la suerte que tenían de verle en persona. Probablemente, luego le vería derrotando a De Miñaur en la pista.

Una frustración para Alcaraz

Otros grandes del tenis han sufrido lo mismo que el deportista murciano: la dificultad para ganar un gran torneo en concreto. Roger Federer es un buen ejemplo de ello, que no consiguió su primer Roland Garros hasta 2009, con permiso del rey de la tierra batida, Rafael Nadal.

Ahora, el camino de Alcaraz hacia la final del Open de Australia lo enfrenta a Alexander Zverev, quien también avanzó a semifinales tras vencer en un partido largo y exigente. En la cita, que ya se ha convertido en un enfrentamiento habitual, Alcaraz deberá elevar aún más su tenis si quiere dar el siguiente paso en Melbourne Park, un lugar que no ve un semifinalista español desde Rafa Nadal en 2022.

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