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Tractorada en Murcia

Los vecinos agradecen el reparto de productos agrícolas en la plaza Belluga: "Qué buena ensalada me voy a hacer hoy"

Cooperativas y organizaciones agrarias distribuyeron unos 50 palés de hortalizas en el centro de Murcia como protesta por los recortes y los acuerdos comerciales

Los vecinos de Murcia agradecieron el reparto de productos agrícolas en la plaza Belluga durante la jornada de protesta de este jueves.

Los vecinos de Murcia agradecieron el reparto de productos agrícolas en la plaza Belluga durante la jornada de protesta de este jueves. / ISRAEL SANCHEZ

Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

Bajo un cielo casi despejado y con el sol de enero jugando a favor, la plaza del Cardenal Belluga amaneció este jueves convertida en algo más que un lugar de paso. Frente a la fachada solemne de la Catedral, el campo murciano decidió bajar a la ciudad, mezclarse con el ruido cotidiano y hablarle de tú a tú a los vecinos, no con pancartas únicamente, sino con brócoli, apio, lechugas, mandarinas o naranjas recién salidas del trabajo de meses.

La escena tenía algo de mercado improvisado y mucho de gesto simbólico. Tres camiones, procedentes de una veintena de empresas —en su mayoría cooperativas—, descargaron decenas de palés cargados de frutas y hortalizas de temporada. El reparto, gratuito y ordenado, fue la forma elegida por Fecoam y Proexport para sumarse a la movilización nacional convocada por Coag, Asaja y UPA contra los recortes de la futura Política Agraria Común (PAC) y los efectos del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur. Pero, más allá de los mensajes oficiales, lo que dominaba la plaza era el murmullo de la gente corriente, la cola que crecía y el comentario espontáneo.

Largas colas para obtener los productos en el reparto de la plaza Belluga de Murcia.

Largas colas para obtener los productos en el reparto de la plaza Belluga de Murcia. / ISRAEL SANCHEZ

Chalecos reflectantes, cajas abiertas y bolsas de plástico entregadas una a una. La organización había optado por no dejar elegir: una pieza de cada producto para cada persona. Aun así, nadie parecía quejarse. Antonia, vecina de Murcia, aguardaba su turno bajo el sol y lo resumía con sencillez: "Mi hermano trabaja en el campo y dice que no le salen las cuentas por ningún lado". A su alrededor, la mayoría de quienes esperaban eran mujeres, algunas con carrito de la compra, otras con prisa contenida por aprovechar la ocasión. Las colas llegaron a desbordar por momentos el perímetro de la plaza y se mezclaban edades, acentos y procedencias, incluso de fuera del municipio.

"Mi hermano trabaja en el campo y me dice que no le salen las cuentas", señala una vecina.

"Esto no lo regalan porque sí. Es para que sepamos lo que se hace aquí", apuntaba Manuela, jubilada, mientras acomodaba las verduras en su bolsa. "La huerta murciana vale mucho", añadía antes de perderse entre la gente. A pocos metros, un vecino reconocía que se había sumado casi por inercia: "He visto la cola que se ha formado y me he puesto, no sabía muy bien por qué era… me voy enterando por lo que dicen los altavoces". Desde la megafonía, las consignas se escuchaban por buena parte del centro, con críticas claras a los acuerdos comerciales con Mercosur y Marruecos, y recordatorios constantes sobre el aumento de costes y las exigencias que pesan sobre el sector.

Los vecinos han acudido a la llamada de los agricultores murcianos y han podido disfrutar gratuitamente de los productos de la tierra.

Los vecinos han acudido a la llamada de los agricultores murcianos y han podido disfrutar gratuitamente de los productos de la tierra. / ISRAEL SANCHEZ

El director de la Federación de Cooperativas Agrarias de Murcia (Fecoam), Antonio Sanz de la Morena, observaba el trasiego y explicaba que se habían repartido "aproximadamente unos 50 palés" de producto. "Son todas las hortalizas que hay ahora mismo en el campo", señalaba, citando coliflor, brócoli, lechuga, apio o mandarina. Detrás de la iniciativa, insistía, estaba "todo el sector", desde agricultores afiliados a los principales sindicatos agrarios hasta cooperativas y empresas privadas. "Aquí todo el sector está unido", recalcaba, subrayando que el objetivo no era molestar, sino sumar apoyos. "Lo que queremos es que la sociedad nos apoye. ¿Y cómo nos pueden apoyar? Ofreciendo el producto que tanto sacrificio le cuesta a los agricultores poner encima de la mesa".

Se repartieron, gracias a las cooperativas agrarias, cerca de 50 palés de verdura y fruta

Ese mensaje encontraba eco en la calle. "Yo soy español y quiero defender lo mío, y a partir de ahí ya lo que venga", decía un hombre que enseñaba su botín: brócoli, patatas, limones, mandarinas y lechuga "para una buena ensalada". Para él, el reparto era "una buena idea, para que la gente se dé cuenta de que sin esto no vamos a ningún lado". Otra vecina contaba que había acudido avisada por su tía, que vive cerca de la plaza de Santo Domingo: "Vivo aquí al lado y no me lo he pensado dos veces. Es una forma de apoyar a los agricultores murcianos". Había quien lo tenía claro desde el principio: "No hay mejores productos que los de nuestra tierra, tienen reconocimiento en toda España y fuera… si los reparten, yo voy a estar la primera".

Miembros de Coag ayudando con el reparto de productos agrícolas en Murcia.

Miembros de Coag ayudando con el reparto de productos agrícolas en Murcia. / ISRAEL SANCHEZ

El papel de las mujeres rurales

Entre cajas y conversaciones, Victoria Molina, agricultora y miembro de la ejecutiva de UPA, ejercía de portavoz de un sector que buscaba "poner cara" a quienes producen los alimentos. El acto, explicaba, pretendía interpelar directamente al consumidor urbano y recordar que detrás de cada bandeja hay personas "normales y corrientes" que necesitan explotaciones viables para seguir viviendo del campo. También reivindicó el protagonismo femenino en una jornada marcada por la cercanía: las mujeres representan alrededor del 30% del sector en la Región, pero su papel es clave para fijar población. “Si nuestras explotaciones son viables, nos quedamos en los pueblos; si no, no nos quedamos”, advertía.

La respuesta ciudadana, a su juicio, estaba siendo mayoritariamente positiva. Incluso en los momentos más incómodos de las protestas, como los cortes de carreteras, perciben comprensión. "Somos productores de alimentos, y si a nosotros no nos va bien y dejamos de producir, la cosa se complica", señalaba, agradeciendo el respaldo recibido y pidiendo que ese apoyo se mantenga también "en los supermercados".

El reparto comenzó antes de la hora prevista y se prolongó hasta casi las 13.00 horas. Cuando las últimas cajas se vaciaron, la plaza fue recuperando poco a poco su ritmo habitual. Quedaba, sin embargo, la sensación de haber asistido a algo más que una protesta: un encuentro directo entre el campo y la ciudad, sin intermediarios, en el que los agricultores eligieron hablar con lo que mejor saben hacer.

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