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Accidente ferroviario

Los consejos de una herida en Chinchilla a los supervivientes: "Que no se hagan los duros y se pongan en manos de un psicólogo"

Paca Naranjo, que sobrevivió a la tragedia ferroviaria de 2003, advierte del "bajón" emocional que sufren los que logran salir con vida, así como los familiares y allegados de los que iban en el tren

Adrián González

Adrián González

Paca Naranjo ha vuelto a revivir en las últimas horas la pesadilla que le persigue desde hace 23 años. Ella fue una de las supervivientes del accidente ferroviario de Chinchilla del año 2003 y, tras el trágico siniestro ocurrido este domingo en Aldamuz (Córdoba) con el choque de dos trenes de Alta Velocidad (que ya deja al menos 39 muertos y más de 100 heridos), por su mente afloran momentos, sensaciones y recuerdos que creía haber olvidado.

Ante qué les puede deparar en los próximos días a los centenares de heridos que han podido salvar su vida, así como a los familiares de víctimas mortales y afectados por el siniestro, tiene claro que los supervivientes deben ponerse en manos de psicólogos y psiquiatras para tratar de superar un trauma tan importante como el que han vivido.

"Que no se hagan los duros y se pongan cuando mismo puedan en manos de psicólogos. Yo misma al principio no quería, pero deben hacerlo porque si no es muy duro. El shock dura mucho tiempo. La adrenalina te mantiene funcionando, pero luego llega el bajón," insiste sobre la importancia de cuidar la salud mental ante este tipo de situaciones.

"Cuando ves las imágenes de Aldamuz inevitablemente vuelves a vivir esa pesadilla otra vez"

A ella, relata a este periódico, este "bajón" le llegó un mes después de todo lo que vivió: "Y una vez que te llega, te cuesta levantarte", afirma. "Esto no se olvida jamás; cuando ocurre un accidente similar como este, con tantas víctimas, inevitablemente vuelves a vivir esa pesadilla otra vez", lamenta la que fuese presidenta de Hostecar, la asociación hostelera más importante que representa a los profesionales de todo el municipio de Cartagena y su comarca.

"Sin comer, sin dormir y sin ganas de salir"

Al poco de conocer este domingo por la noche las primeras informaciones sobre el accidente en Aldamuz, el impacto emocional que sufrió fue muy grande, incluso décadas después: "He estado toda la noche pendiente de lo que iba saliendo. "Estoy sin comer, sin dormir y sin ganas de salir. Esta misma mañana he tenido un ataque de ansiedad”, confiesa tras haber ido digiriendo poco a poco las últimas novedades sobre el caso, que guardan cierta similitud con lo que ella pasó aquella fatídica noche de junio de 2003.

El recuerdo, aunque doloroso, no le impide reconocer que a día de hoy familiares, amigos y conocidos de los desaparecidos tienen desde el primer momento más facilidades para tratar de dar con ellos: "Hoy hay Internet y redes sociales, y al menos sirve para avisar de que estás viva".

En su caso, Naranjo recuerda cómo, en aquel momento en el que viajaba en el Talgo que colisionó con un tren de mercancías, lo primero que hizo al ser consciente de que estaba viva, por fortuna, fue llamar al 112. También pudo contactar con su familia gracias a su teléfono móvil -un lujo entonces, cuando pocos tenían uno-. "Mi móvil estuvo de mano en mano toda la noche para que toda la gente que sobrevivió y que lo necesitase pudiese contactar con su gente", señala.

La mujer relató también cómo su instinto la llevó a buscar supervivientes en el suelo del tren durante más de media hora, a pesar de no ver nada. “Gracias a mí vive una persona”, aseguró. “Si yo no lo hubiera tocado, nadie la habría encontrado”, concluye.

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