Trabajo
De la huerta al paro por culpa del apio: un tribunal avala el despido de un jornalero de un pueblo de Murcia
No llegó al mínimo establecido por la empresa agrícola, fue sancionado y después despedido

Imagen de recurso de un jornalero en el Campo de Cartagena. / Iván Urquízar
Una empresa agrícola decidió despedir a uno de sus jornaleros por motivos de baja producción. La companía le marcó unos mínimos tanto a él como al resto de la cuadrilla, pero no consiguió llegar hasta esa cifra y fue suspendido y, poco después, despedido. Su pecado: no coger suficientes apios.
El Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia rechazó el recurso de este jornalero que había demandado a la empresa de Torre Pacheco tras el despido. El Juzgado de lo Social de Cartagena ya había declarado en mayo del año pasado que su despido era correcto, porque no alcanzaba la cantidad de apios que la empresa pedía recolectar: 1.250 plantas por día.
El juzgado sí que le dio la razón en cuanto a las nóminas que él reclamaba, que eran 1.430 euros, así que la empresa tuvo que abonárselas. La decisión se tomó justo después de que la compañía analizara la producción de toda la cuadrilla a la que el trabajador pertenecía y comprobara que había bajado su rendimiento en comparación con años anteriores.
Incluso, llegaron a contratar a un consultor externo, que revisó la producción total de los trabajadores desde noviembre de 2020 hasta noviembre de 2022. En su informe se podía leer que, en una jornada de 8 horas, cada jornalero debería de recoger por lo menos 2.350 plantas al día de media.
Acusado de trabajar lento a propósito
Basándose en este análisis y con los datos de otros empleados y cooperativas del sector, la empresa agrícola fijó el mínimo en las 1.250 plantas por persona y día para intentar "recuperar la paz social".
No obstante, el jornalero y el resto de la cuadrilla no se pusieron las pilas y no consiguieron llegar a esa cifra. Por esta razón, primero fue sancionado con tres días de suspensión, y después fue despedido. La empresa consideró que su rendimiento era "voluntario y continuado".