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Economía

El 'apagón financiero' acaba con casi la mitad de los bancos de la Región en una década

La Comunidad sufre una pérdida del 42,4% de las sucursales en solo diez años, lo que deja a numerosos vecinos sin acceso a servicios financieros básicos, según los datos del Banco de España

Una mujer consulta su cuenta en un cajero automático del centro de Murcia.

Una mujer consulta su cuenta en un cajero automático del centro de Murcia. / Israel Sánchez

Adrián González

Adrián González

Algo tan sencillo como ir al cajero para sacar dinero, ingresarlo o pagar un recibo es cada vez más complicado en numerosas zonas y poblaciones de la Región de Murcia. No por las colas o los tiempos que pueda haber para que te atienda presencialmente un profesional ni porque para muchos pueda resultar complicado entender cómo funcionan los dispositivos. No; es porque, directamente, no existen oficinas a las que poder ir.

El goteo continuo de cierres día a día, mes a mes y año a año ha acabado con casi la mitad de las oficinas y sucursales bancarias de las distintas entidades que operaban en la Región de Murcia en apenas una década.

La apuesta cada vez más descarada y evidente para digitalizar y automatizar los procesos y operaciones para que los usuarios no tuviesen que acudir presencialmente a estos espacios y perder tiempo para realizar algún tipo de cobro, pago o trámite económico o burocrático ha traído ventajas a lo largo del tiempo, pero también numerosas desventajas tanto para el sector financiero como para la sociedad.

A este drama, que en numerosas ocasiones viene acompañado de despidos y recortes de personal por parte de los bancos, tiene un impacto especialmente grave en los pequeños pueblos y pedanías de la Comunidad alejadas de los grandes municipios, dejando a personas mayores y colectivos vulnerables con serias dificultades para acceder a los servicios financieros más básicos.

La Comunidad pasa en diez años de 926 sucursales a solo 533 en ciudades y pueblos

Con los datos y las estadísticas en la mano, en solo diez años en la Comunidad han desaparecido 392 oficinas bancarias: mientras que en octubre de 2015 se contabilizaban un total de 926 sucursales, en el mismo mes del pasado año 2025 se registraban 533, según el último informe del Banco de España publicado recientemente junto a la estadística histórica de oficinas bancarias en la Región. La diferencia es de una pérdida de prácticamente el 42,5% de estos espacios en nuestra tierra.

Cuatro pueblos que están a 'cero'

Los datos del Banco de España reflejan que, a día de hoy, son cuatro municipios de la Región los que no tienen oficinas bancarias en sus calles: ni Albudeite, ni Ojós, ni Ulea ni Villanueva del Río Segura cuentan con estos servicios esenciales para la economía y las finanzas de sus vecinos.

«Existe un gran problema, porque los cierres afectan sobre todo a localidades en las que suele haber vecinos de una media de edad avanzada que no se pueden desplazar para ir al banco», señalan a este periódico desde la Asociación para la Defensa de Consumidores y Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (Adicae) en la Región de Murcia. Desde la entidad añaden que las entidades buscan «digitalizarse más» y «forzar a los consumidores para que se abran más cuentas online».

Lamentan que los cierres afectan sobre todo a zonas con vecinos mayores que no se pueden desplazar

Sin embargo, desde la asociación afean que esa intención choca con «la brecha digital, que sigue siendo importante y no se están poniendo medidas para minimizarla a pesar de que lo reclamó el Gobierno». «Estamos de acuerdo en avanzar tecnológicamente, pero no en que se deje atrás a los consumidores», resaltan.

Una ley como paraguas

Además, desde Adicae recuerdan con la nueva Ley 10/2025 de servicios de atención a la clientela hay obligación legal por parte de las entidades financieras a una atención "prioritaria" a personas mayores o con discapacidad en el canal telefónico; asistencia personalizada en oficinas si lo requieren. El personal debe tener formación especial en trato a consumidores vulnerables.

Esto da fuerza de ley a lo que antes eran buenas prácticas voluntarias. Aunque la Ley no menciona que es necesario tener más oficinas abiertas, el cierre paulatino de oficinas afecta a los consumidores vulnerables negativamente respecto al cumplimiento de la misma por parte de las entidades financieras.

La ley entró en vigor en enero de 2026 pero las entidades financieras disponen de 12 meses para adaptarse a todas las exigencias.

La normativa refuerza la atención a personas vulnerables, aunque el cierre de sucursales dificulta su cumplimiento real

Lógicamente, en cuanto a números, el cierre progresivo de oficinas se ha ido dando a lo largo de este tiempo en aquellos lugares donde se aglutinaban más, es decir, en las grandes ciudades.

En el municipio de Murcia, contando con la capital y con todas sus pedanías, entre 2015 y 2025 se han perdido unas 130 oficinas; mientras que en Cartagena la cifra asciende hasta las 66.

También se han ido perdiendo estos negocios en Lorca y Molina. El problema viene cuando estos cierres se acometen en pedanías alejadas de su centro y con una población más envejecida que no tiene conocimientos ni los dispositivos (como móvil u ordenador) como para poder hacer sus trámites en Internet a través de la banca electrónica.

Uno de los cajeros automáticos instalados en Ulea en 2023.

Uno de los cajeros automáticos instalados en Ulea en 2023. / CARM

Cesión de espacios municipales para animar a las entidades

Los municipios rurales más despoblados y envejecidos de la Región de Murcia no arrojan la toalla. El actual presidente de la Federación de Municipios de la Región y alcalde de Ulea, Víctor Manuel López, asegura a La Opinión que los ayuntamientos siguen manteniendo conversaciones con directores territoriales de entidades de carácter más rural, como Caja Rural o Caja Rural Central, para que hagan sus planes de viabilidad y estudien la posibilidad de instalarse en estas zonas.

La oferta de los consistorios llega incluso a la cesión de inmuebles municipales a cambio de que se instalen "para poder tener operatividad por lo menos uno o dos días a la semana" y cubrir las necesidades de los mayores", explica López.

"Hay mucha gente mayor que le faltaba ese servicio y que ha tenido que recurrir a familiares; además, desde las propias administraciones lo que hemos hecho es ayudar con proyectos de formación digital en áreas rurales, como el llevado a cabo recientemente en 20 municipios y pedanías con el reparto de 700 tablets así como cursos para gestiones bancarias y administrativas", recuerda el uleano.

"Hay mucha gente mayor a la que le faltaba ese servicio y que ha tenido que recurrir a familiares"

Víctor Manuel López

— Presidente de la Federación de Municipios y alcalde de Ulea

El regidor popular reconoce que el modelo bancario tradicional ya no existe, ya que, hoy por hoy, las entidades financieras se han convertido en espacios para contratar seguros o de venta de coches", pero ya no son como se concebían antes porque la mayoría de los trámites ya se deben consultar y gestionar a través de la banca electrónica.

Desde el ámbito municipal se intentó frenar la dinámica del cierre progresivo de sucursales en zonas diseminadas hace años porque "era una situación de dejadez y de abandono", expone López, quien incluso llegó a decirle a más de un director bancario que "los ciudadanos habíamos puesto más de 76.000 millones de euros para la recuperación de las entidades financieras y que a cambio se decidía abandonar a la sociedad”.

Sin embargo, reconoce que el proceso fue irreversible: "Aquel movimiento de cierre de sucursales era imparable, no había marcha atrás y teníamos que acudir a nuevas medidas".

El presidente de la Federación de Municipios recuerda entonces cómo se "movió cielo y tierra" y se luchó hace unos años junto al Gobierno regional para sacar una línea de financiación con el objetivo de que varias entidades financieras pudiesen poner un cajero automático en los municipios donde no quedaban oficinas físicas, evitando así un corte total del servicio, como en el caso de Ulea, Ojós o Villanueva: "Se instaló al menos un cajero automático de última generación capaz al menos de leer la cartilla, sacar dinero, buscar movimiento o pagar recibos e impuestos".

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