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Turismo

No es Venecia ni el Caribe: descubre una ruta en Murcia sobre la que puedes caminar sobre el agua

Es capaz de separar dos mares y solo necesitas un buen calzado y un poco de sol para disfrutar de uno de los recorridos más mágicos de la costa de la Región

Varios senderistas caminan por la ruta de San Pedro que separa las aguas.

Varios senderistas caminan por la ruta de San Pedro que separa las aguas. / L. O.

Imagina caminar sobre el agua, con el mar rozándote los tobillos a ambos lados, sin olas, sin ruido, sin prisas. Tu mente puede haber viajado a Venecia o al Caribe: error. No hay una ruta parecida en todo el país, pero existe y está en la Región de Murcia. Y está más cerca de lo que crees.

Hay quién necesita de otras cosas externas para brillar: filtros, drones y mucho postureo. Lo único que te hace falta para realizar esta travesía son tus zapatillas y un poco de sol, igual que a @juandeaventuras, que muestra en su cuenta de Instagram cómo luce el atravesar este escenario sin parangón.

Una de las playas que atravesarás en tu recorrido, la de La Mota.

Una de las playas que atravesarás en tu recorrido, la de La Mota. / Turismo Región de Murcia

Un poco menos de 3 kilómetros

No es una ruta especialmente larga, pero es hipnótica. De hecho, solo abarca 2.9 kilómetros de sendero plano que atraviesan un paisaje único, dividiendo salinas y mar como si alguien hubiera trazado una línea perfecta en mitad del agua.

Lo mejor de este plan es que es 100% familiar. Se puede recorrer la ruta con niños, con tu madre, con perros o con esa persona que siempre te dice que no le gusta andar. Es tan sencilla, que por aquí anda cualquiera. Sin darte cuenta, vas avanzando por el Paseo de la Mota y frente a ti va apareciendo La Manga del Mar Menor al fondo, como si fuera un espejismo.

Otro de los detalles increíbles de esta ruta de San Pedro del Pinatar es que cambiar, según la hora del día. Cuando el sol está en todo lo alto, el agua se convierte en un espejo infinito. Y al atardecer… bueno, al atardecer pasan cosas. El cielo se tiñe de rosa, el mar se queda quieto y, de repente, entiendes por qué este sitio engancha tanto a quien lo visita.

Lugar desde el que comenzar la ruta

Más planes después de la ruta

Cuando terminas la ruta, todavía te quedan muchas opciones. Al volver al coche, que lo habrás dejado aparcado cerca del Molino Quintín, surge ante ti la posibilidad de visitar restaurantes a la última o, simplemente, los bares de toda la vida y poner el broche de oro a un día redondo.

No es una ruta secreta, todo hay que decirlo, pero tampoco está masificada. Es probable que ese sea su mayor encanto, que aunque coincidas con más curiosos, el lugar sigue pareciendo algo sacado de película. Así que, ya sabes, apunta este plan, guárdalo y compártelo con quien sepas que dirá: "¿Pero esto dónde narices está…?".

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