Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista

Fernando Bermúdez: «Los católicos contrarios a los migrantes deberían renunciar a su identidad cristiana»

Sacerdote casado pese a la Conferencia Episcopal Española, el autor de ‘Ética en la política. Para humanizar este mundo’ cree que es necesaria una «revolución» que devuelva a la juventud la «conciencia crítica» que ha desaparecido con el auge de las redes sociales

Fernando Bermúdez.

Fernando Bermúdez. / Juan Carlos Caval

Jaime Ferrán

Jaime Ferrán

Sacerdote casado que ha vivido más de treinta años en Guatemala y México como misionero, Fernando Bermúdez, autor de Ética en la política. Para humanizar este mundo, critica la identificación histórica entre Iglesia y derecha en España y denuncia la «incoherencia» de quienes se dicen cristianos mientras apoyan políticas contrarias a los derechos humanos, especialmente en materia migratoria.

Escribe ‘Ética en la política’. ¿Alguna vez la hubo?

Sí, ha habido políticos con ética. Un ejemplo es Pepe Mujica, en Uruguay, que fue siempre muy coherente. En España no conozco ninguno plenamente como para decir lo mismo. He visto algunos con más, otros con menos... Mi padre fue militar republicano y acabó en la cárcel por mantenerse fiel a la bandera que juró. Siempre sostuvo que Franco fue responsable de muchas muertes y que sin Hitler y Mussolini no habría ganado la guerra.

Pero estamos a punto de cumplir ya medio siglo en democracia. ¿No salva a nadie ni por la Transición?

Yo viví la Transición en Vallecas, muy vinculado a la Junta Democrática, en una comunidad de base en la que compartíamos compromiso social y político desde distintas organizaciones. Había una esperanza enorme en la juventud por la libertad y la democracia. Tras la aprobación de la Constitución, llegaron grandes decepciones con decisiones como la entrada en la OTAN, que fue un golpe duro para quienes soñábamos una sociedad desmilitarizada. También ensombreció aquellos años la extrema derecha de entonces: los Guerrilleros de Cristo Rey. A un amigo mío lo asesinaron en una manifestación.

OTAN, militarización, extrema derecha... Parece que no ha pasado el tiempo.

Por eso digo que estamos sufriendo un retroceso democrático y un retroceso del sueño colectivo de una nueva sociedad.

Si los políticos reflejan a la sociedad, ¿su falta de ética es un problema de base social?

Exactamente. De hecho, el libro va dirigido al pueblo porque él es el que elige a los políticos. Si no hay conciencia ética y crítica, no habrá una política digna. Hace falta una revolución ética. Con esta publicación busco crear conciencia.

¿Por qué la hemos perdido?

Creo que ha sido con la popularización de las redes sociales. Se ha ido diluyendo la conciencia ética y crítica, especialmente en la juventud. A mi parecer, falta formación, seriedad y madurez cívica.

"Falta madurez cívica; la política necesita ética, utopía, mística, espiritualidad y hasta poesía"

¿Cómo la recuperamos?

La política necesita ética, utopía, mística, espiritualidad y hasta poesía. Cuando hablo de espiritualidad, no digo religiosidad, sino una dimensión profunda que da sentido a la vida, a la historia y a la acción.

¿Pero cómo adquirimos esa mística para la política?

Con formación política. Por ejemplo, con la asignatura Educación para la Ciudadanía, que fue muy útil y yo mismo la impartí en un colegio de Espinardo nada más volver de Guatemala. Fue una experiencia extraordinaria, con alumnado de entre 14 y 15 años. Se suprimió por acusaciones de adoctrinamiento y aquello fue un error histórico. Educar en derechos humanos, convivencia y respeto a la diversidad no es adoctrinar. A esa materia solo le faltaba una cosa: memoria histórica y memoria democrática, que en aquellos años seguía siendo un tabú. Recuperar memoria es clave para que no se repita lo peor.

Tradicionalmente, en España lo religioso se ha asociado a la derecha e, incluso, a la extrema derecha. Usted es una rara avis por aquí.

Hasta hay obispos alineados con la extrema derecha. Yo no pertenezco a ningún partido; me considero democrático y progresista y mis dos fuentes son el Evangelio y la Declaración Universal de Derechos Humanos.

¿Cree usted que se puede estar alineado con la extrema derecha y seguir el Evangelio?

No veo coherencia. Jesús chocó con los poderes religioso, político y económico, y lo eliminaron. Su mensaje es una opción firme por los pobres y la dignidad humana por encima de la ley.

Habrá muchos católicos votando por opciones de extrema derecha.

Es incoherente. Jesús es muy claro en el Evangelio de San Mateo, capítulo 25, cuando dice que él se identifica con el forastero, con el migrante, con el empobrecido, con el hambriento, con el encarcelado. Es preferible que los católicos con actitud contraria a los migrantes y seguidores de la extrema derecha renuncien a su identidad cristiana porque están profanando el Evangelio.

¿Echa de menos América Latina?

Mucho. Veo el mundo desde el sur global. Primero viví cinco años en Vallecas, después estuve treinta años trabajando con campesinos e indígenas en Guatemala y en Chiapas. Entonces, el análisis que hago de la sociedad mundial lo hago desde el sur porque es donde he vivido y donde he visto que la gente sufre las consecuencias de la injusticia de este sistema capitalista neoliberal.

¿Cuestiona a políticos como Nicolás Maduro?

No estoy con Maduro. Lleva demasiado tiempo en el poder, y el poder corrompe. Las últimas elecciones fueron cuestionadas incluso por líderes de izquierda como Petro y Lula.

¿Y qué me dice de Sánchez?

Critico muchas cosas que hace, pero en política internacional lo veo más coherente que otros en temas como los de Palestina, OTAN y la condena a intervenciones militares por violar el derecho internacional.

¿Qué siente al ver lo que está haciendo en Latinoamérica la administración de Donald Trump?

Indignación y rabia. A veces, incluso, me afectan emocionalmente estas noticias y tengo que echar mano de la fe. Creo que la humanidad va hacia un colapso humano y ecológico. Como creyente, pienso que Dios no lo va a permitir.

No me diga que espera un diluvio.

No, pero puede haber un conflicto nuclear que acabe con gran parte de la humanidad. Con el armamentismo y el militarismo acelerándose, ese riesgo existe.

Tracking Pixel Contents