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Agua

España financiará trasvases en Marruecos mientras recorta el Tajo-Segura, denuncian los regantes

La cooperación en agua y agricultura entre los dos países coincide con la inminente revisión de las normas de explotación y refuerza el temor del sector agrario a una competencia desleal

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, preside con el primer ministro de Marruecos, Aziz Akhannouch, la firma de acuerdos de la XIII Reunión de Alto Nivel España-Marruecos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, preside con el primer ministro de Marruecos, Aziz Akhannouch, la firma de acuerdos de la XIII Reunión de Alto Nivel España-Marruecos / Pool Moncloa / Borja Puig de la Bellacasa

Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

La XIII Reunión de Alto Nivel entre España y Marruecos, celebrada el pasado 4 de diciembre en Madrid, ha añadido un nuevo elemento de tensión al ya delicado escenario del agua en la Región de Murcia. Mientras el Gobierno avanza en los recortes al Trasvase Tajo-Segura, la declaración conjunta firmada entre ambos países abre la puerta a que España financie infraestructuras hidráulicas en Marruecos, incluidas desalinizadoras y posibles transferencias entre cuencas.

El contraste ha provocado una reacción inmediata y contundente del sector agrario murciano y del Ejecutivo regional, que ven en este acuerdo una contradicción política de gran calado y un golpe directo a la agricultura del Levante.

"Pensé que era una inocentada": la reacción de los regantes

El presidente del Sindicato Central de Regantes del Trasvase Tajo-Segura (Scrats), Lucas Jiménez, no oculta su estupor ante la noticia. Según Jiménez, su primera reacción fue pensar que se trataba de una broma fuera de plazo. Según relata, llegó a pedir a su equipo que comprobara si la información seguía colgada en la web oficial del Gobierno "desde el día 28 de diciembre".

Jiménez interpreta el acuerdo como una decisión puramente política y denuncia lo que considera un doble discurso del Ejecutivo. Mientras en España se defiende la autosuficiencia de las cuencas y se cuestiona la transferencia de agua entre territorios por razones climáticas y medioambientales, en Marruecos se apuesta justo por lo contrario. "Están dispuestos a financiar la interconexión de cuencas allí, mientras aquí nos niegan la mayor", afirma.

El dirigente de los regantes recuerda que la cuenca del Segura cuenta con recursos muy limitados y que una parte importante de su capacidad está inutilizada. Aun así, lamenta que desde algunos ámbitos se esté trasladando el mensaje de que la Región puede ser autosuficiente. "Llevamos un año negociando los míseros céntimos que nos subvencionan del agua desalada", subraya, al tiempo que recuerda que el sector ha acudido a Bruselas para denunciar la competencia de terceros países.

El portavoz regional, Marcos Ortuño, con el presidente del Scrats, Lucas Jiménez, este viernes en el Palacio de San Esteban

El portavoz regional, Marcos Ortuño, con el presidente del Scrats, Lucas Jiménez, este viernes en el Palacio de San Esteban / EFE/Marcial Guillén

El texto firmado con Marruecos apuesta por reforzar la cooperación hídrica, agrícola y agroalimentaria con el país vecino

En ese punto, Jiménez señala directamente a Marruecos como competidor y critica que entren en el mercado europeo productos con una trazabilidad que considera dudosa y con estándares sanitarios y ambientales muy inferiores. "La competencia es totalmente desleal", insiste, antes de lanzar una de las acusaciones más duras: "Que el dinero que pagan nuestras empresas y nuestros trabajadores agrícolas acabe financiando a un tercer país para que nos haga competencia es una traición de primer nivel".

Para el presidente del Scrats, la situación resulta "demencial" y "vergonzante", impropia de un país como España. A su juicio, se está poniendo en riesgo una infraestructura financiada por los propios españoles, el trasvase, mientras se impulsa el desarrollo hidráulico de un rival directo.

El Gobierno regional habla de "vergüenza"

En la misma línea se pronuncia el portavoz del Gobierno regional y consejero de Presidencia, Marcos Ortuño, que acusa directamente al Ejecutivo central de querer acabar con el Trasvase Tajo-Segura. Ortuño sostiene que el Gobierno de Pedro Sánchez no cree en las transferencias entre cuencas en España ni en un plan hidrológico nacional y que ha dejado de apoyar a los regantes y al sector agrario del Levante.

El portavoz regional considera especialmente grave que ese mismo Gobierno actúe de manera opuesta fuera de España. Según denuncia, "el Gobierno de Pedro Sánchez en Marruecos hace, dice y financia justo lo contrario", destinando millones de euros que, a su juicio, deberían invertirse en obras hidráulicas para el Levante español.

El texto contempla el uso de instrumentos financieros españoles para respaldar desalinizadoras, reutilización de aguas y proyectos de eficiencia energética

Ortuño califica la situación de "una absoluta vergüenza; en la Región de Murcia recortan el trasvase y en Marruecos financian desaladoras y obras hidráulicas".

Para el Ejecutivo autonómico, el acuerdo confirma que el recorte del Trasvase Tajo-Segura no responde a criterios ambientales, sino políticos. "Esta es la gota que colma el vaso", afirma Ortuño, convencido de que la decisión castiga a una región que ha demostrado ser referente en eficiencia hídrica y agricultura sostenible.

Agua, agricultura y competencia: un mensaje que alarma al Levante

La declaración conjunta entre España y Marruecos dedica varios apartados a la cooperación en agua y agricultura, destacando la desalinización, la reutilización de aguas residuales, la planificación hídrica y la modernización del sector agrario. Sobre el papel, se trata de objetivos alineados con la transición ecológica, pero en la Región de Murcia el mensaje se percibe como profundamente contradictorio.

Mientras los agricultores del sureste afrontan recortes de agua, mayores costes energéticos y una presión normativa creciente, el acuerdo refuerza el desarrollo de infraestructuras que mejoran la competitividad de un país que ya domina buena parte de los mercados hortofrutícolas europeos.

El temor que se extiende entre regantes y productores es claro: que la política exterior y la agenda climática se estén construyendo a costa de sacrificar uno de los motores económicos de la Región.

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