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Medio ambiente

El langostino tigre se incorpora a la acuicultura murciana

El Imida investiga el cultivo sostenible de esta especie de alto valor comercial que sólo se explota actualmente en Andalucía

El langostino tigre mide entre 20 y 30 cm, y  tiene un peso medio de entre 20 y 50 gramos por pieza.

El langostino tigre mide entre 20 y 30 cm, y tiene un peso medio de entre 20 y 50 gramos por pieza. / CARM

Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

El Gobierno regional ha dado un paso más en la diversificación de la acuicultura al participar, a través del Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Medioambiental (Imida), en un proyecto de investigación centrado en la producción en cautividad del langostino tigre (Penaeus kerathurus), una especie poco habitual en la acuicultura española. En la actualidad, su cultivo es testimonial y se limita prácticamente a una pequeña producción en la provincia de Huelva, mientras que el grueso del suministro procede de la pesca extractiva.

La iniciativa, denominada proyecto BIOKERAS, nace con un enfoque estratégico orientado a reforzar la sostenibilidad del sector acuícola mediante la introducción de este langostino autóctono en sistemas cerrados de recirculación. Se trata de instalaciones de alta tecnología que permiten reutilizar el agua, reducir al mínimo los vertidos al medio y mantener un control exhaustivo de parámetros como la temperatura, la salinidad o la calidad del agua.

Según destacan desde el ámbito investigador, estos sistemas «representan una alternativa real a la acuicultura tradicional y encajan plenamente en los principios de la economía circular y la reducción de la huella de carbono».

El proyecto responde también a una necesidad estructural del sector: diversificar una producción que en España está dominada por especies carnívoras de alto nivel trófico. El ‘Penaeus kerathurus’, de menor nivel trófico, presenta una dieta más eficiente y un perfil ambiental más sostenible, sin renunciar a un elevado valor comercial. En lonja y en mercados mayoristas, el langostino tigre se cotiza por encima de otras especies similares debido a su sabor intenso, su textura firme y su vinculación con la gastronomía mediterránea, alcanzando precios que pueden superar los 30 euros el kilo en fresco, cuando hay alta demanda.

Además del componente productivo, BIOKERAS pone el foco en el bienestar y la salud animal, un aspecto cada vez más relevante en las políticas europeas. El objetivo es desarrollar protocolos de manejo que garanticen unas condiciones óptimas en cautividad y que puedan servir de referencia para futuras explotaciones comerciales.

Entre los beneficios esperados figura la reducción de la presión pesquera sobre las poblaciones naturales de este langostino, cuya captura ha descendido en los últimos años en el Mediterráneo occidental. A medio y largo plazo, no se descarta que los avances obtenidos permitan plantear programas de repoblación del medio natural. El proyecto aspira, además, a generar conocimiento transferible tanto al sector acuícola como al pesquero, impulsando la innovación tecnológica.

El Imida participa como uno de los tres socios del proyecto, junto a la Universidad de Murcia y la Universidad de Alicante. Los trabajos se encuentran en una fase inicial y todavía no se ha fijado una fecha para las primeras producciones experimentales.

La consejera de Agricultura y Pesca, Sara Rubira, destaca a La Opinión que se trata de «una iniciativa con la que esperamos que siga avanzando el sector acuícola regional», y recuerda que la Región es ya un referente nacional: solo en 2024 se produjeron 13 millones de kilos de pescado, lo que la convierte en la comunidad con mayor producción acuícola por kilómetro de costa.

El mújol, otra especie de interés que se quiere introducir

El langostino tigre no es la única especie que el Imida está impulsando en la acuicultura murciana. La institución también desarrolla un proyecto para introducir el mújol como especie de interés, con el objetivo de evaluar su potencial en el levante español y determinar las condiciones óptimas para su cultivo. Esta iniciativa también busca diversificar la producción acuícola y ofrecer alternativas sostenibles y competitivas al sector.

El director del Imida, Andrés Martínez, afirmó que «pretendemos incorporar a la industria acuícola nuevas especies con gran potencial, en este caso el mújol, lo que contribuirá a aumentar la oferta de productos en el mercado mejorando la competitividad y proyección internacional de las empresas». Además, explicó que «este pescado tiene buena aceptación por parte del consumidor, dependiendo en gran medida de la cultura gastronómica de la zona, siendo muy apreciado por su carne y huevas para salazón en el levante español».

Los investigadores del Centro de Recursos Marinos del Imida, en San Pedro del Pinatar, eligieron los mugílidos por ser especies ampliamente distribuidas, capaces de desarrollarse en un rango amplio de salinidades y temperaturas y resistentes a condiciones adversas. Su dieta herbívora y detritívora, basada en piensos y subproductos agrícolas de bajo coste y nivel proteico, los convierte en candidatos idóneos para una acuicultura sostenible. Según Martínez, «estas son características interesantes para su acuicultura, que está englobada dentro de los criterios de desarrollo sostenible, economía circular y crecimiento azul impulsados por la UE».

El proyecto beneficiará al sector de la pesca y la acuicultura, así como a empresas de procesado, fabricantes de piensos, restauración y agricultura. También se prevé diseñar instalaciones que gestionen los residuos minimizando su impacto ambiental. La iniciativa se financia con fondos FEDER (60 %) y fondos propios de la Comunidad (40 %).

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