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Agricultura

La producción agraria de la Región se mantiene en 2025, pero la rentabilidad sigue en mínimos

Costes al alza, competencia exterior y escasez de agua tensionan al sector, advierte Asaja en su balance del año

Un trabajador recolecta albaricoques en una finca murciana.

Un trabajador recolecta albaricoques en una finca murciana. / EFE

Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

Asaja Murcia presentó este martes el balance del año agrario 2025, un ejercicio que la organización calificó como uno de los más complejos y exigentes de los últimos años. A pesar de un contexto marcado por la escasez de agua, la inestabilidad climática, el incremento continuado de los costes y un marco normativo cada vez más restrictivo, agricultores y ganaderos murcianos lograron mantener la producción y el empleo, demostrando una notable capacidad de resistencia.

El secretario general de Asaja Murcia, Alfonso Gálvez Caravaca, resumió el sentir general del sector al afirmar que "ha sido un año muy difícil para los agricultores y ganaderos murcianos". Según explicó, el ejercicio estuvo condicionado por la defensa "irrenunciable" del Trasvase Tajo-Segura, el fuerte aumento de los costes productivos —energía, fertilizantes, fitosanitarios y mano de obra— y una competencia desleal creciente de terceros países. Un escenario que, a su juicio, hace más necesario que nunca proteger las producciones regionales y garantizar la rentabilidad de las explotaciones.

En la misma línea, el presidente de la organización, Juan de Dios Hernández, reclamó un cambio de prioridades en Bruselas ante lo que definió como "una feroz competencia exterior". El dirigente agrario exigió que la Unión Europea defienda de forma real a sus agricultores y priorice las producciones comunitarias frente a las importaciones procedentes de países como Marruecos, Egipto, Sudáfrica o Túnez, que compiten —según denunció— sin las mismas exigencias sociales, laborales y medioambientales.

El limón Fino ha perdido un 40% de la producción por las plagas y la sequía

El balance por sectores refleja una realidad desigual. En cítricos, la campaña estuvo marcada por el fuerte descenso del limón Primofiori o Fino, con una caída de producción superior al 40 por ciento debido a la climatología adversa, las plagas y el estrés hídrico. No obstante, los precios fueron más favorables que en campañas anteriores, claramente deficitarias. En naranja y mandarina, los volúmenes se mantuvieron moderados, pero los precios fueron irregulares y muy presionados por las importaciones, lo que dejó márgenes ajustados.

Una trabajadora recolecta albaricoques en una finca de Cieza (Murcia)

Una trabajadora recolecta albaricoques en una finca de Cieza (Murcia) / EFE

El sector hortícola volvió a ser uno de los pilares del campo murciano, con producciones estables y una fuerte vocación exportadora. Brócoli, coliflor, lechuga y apio mantuvieron una demanda constante, aunque las explotaciones operaron con márgenes mínimos debido al encarecimiento de los insumos. El tomate vivió una campaña especialmente complicada por la competencia de Marruecos, que volvió a tensionar los precios pese a la calidad del producto regional.

Las campañas de melón y sandía ofrecieron mejores resultados, con volúmenes ajustados y mayor estabilidad de precios. La uva de mesa destacó por su elevada calidad y buena aceptación comercial, aunque la competencia de terceros países limitó la rentabilidad. En fruta de hueso, la campaña fue irregular por episodios climáticos extremos, pero cerró con resultados aceptables.

Los agricultores murcianos insisten en reforzar el seguro agrario

En leñosos y extensivos, el almendro mantuvo producción y demanda, aunque muy condicionado por la sequía, los costes de recolección y la plaga de la avispilla. El viñedo presentó resultados desiguales y preocupación por la pérdida de superficie, mientras que los cereales registraron bajos rendimientos en secano, pese a que las últimas lluvias permiten albergar mejores expectativas.

Asaja Murcia alertó también del impacto negativo de la retirada de materias activas sin alternativas eficaces, que está provocando una pérdida real de control de plagas. En ganadería, la situación fue de estabilidad frágil, con rentabilidades muy ajustadas por el alto coste de los piensos, mientras que la apicultura atravesó un año especialmente complicado.

La organización valoró positivamente las últimas lluvias, insistió en reforzar el seguro agrario y mostró su profunda preocupación ante posibles recortes del Trasvase Tajo-Segura, las restricciones futuras al uso de aguas subterráneas, la grave escasez de mano de obra y los acuerdos comerciales que, a su juicio, fomentan una competencia claramente desleal.

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