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Del laboratorio al mercado: la innovación que transforma la Región

La Fundación Séneca, dependiente del Gobierno regional, facilita que los proyectos con mayor potencial reciban el apoyo necesario para convertirse en tangibles gracias a las pruebas de concepto

El consejero Juan María Vázquez junto a investigadores de la Región que trabajan en un fármaco para la protección de un paciente tras un infarto agudo de miocardio.

El consejero Juan María Vázquez junto a investigadores de la Región que trabajan en un fármaco para la protección de un paciente tras un infarto agudo de miocardio. / CARM

La Opinión

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La Región de Murcia se ha convertido en un ecosistema de vanguardia donde la ciencia se escribe con mayúsculas. Una amplia red de investigadores está rediseñando el futuro de la medicina, la sostenibilidad y la tecnología. No es una promesa; es una realidad que hoy sitúa a la Región en el mapa global de la excelencia.

En un laboratorio universitario, una idea puede cambiarlo todo. Un nuevo marcador biológico, un dispositivo médico más preciso, un algoritmo capaz de anticipar problemas ambientales o una herramienta educativa que transforma la forma de aprender ciencia. Durante décadas, muchas de esas ideas se quedaban en publicaciones científicas de alto impacto, reconocidas por la comunidad académica, pero alejadas del mercado y de la vida cotidiana de los ciudadanos.

En la Región de Murcia, ese relato empieza a ser distinto. Cada vez con más frecuencia, la investigación no termina en el laboratorio, sino que marca el inicio de un nuevo viaje: el que la lleva a convertirse en innovación, en la creación de una iniciativa innovadora, disruptiva y emergente, capaz de ofrecer soluciones reales a la sociedad.

La plataforma JUNO, iniciativa de la UPCT, integra robótica asistencial e inteligencia artificial.

La plataforma JUNO, iniciativa de la UPCT, integra robótica asistencial e inteligencia artificial. / CARM

Este cambio de paradigma no es casual, sino el resultado de entender que el investigador no solo debe ser un generador de saber, sino un motor de cambio productivo y social.

«En la Región de Murcia se hace investigación de excelencia, y hoy podemos decir con orgullo que también se transfiere y llega a miles de hogares», afirma Juan María Vázquez, consejero de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor. «Nuestra prioridad como Gobierno es acompañar a los investigadores para que ese conocimiento no se pierda, sino que genere valor económico y social aquí».

El consejero subraya que este apoyo no es una acción aislada, sino una filosofía de gestión que busca retener el talento murciano y ofrecerle un escenario donde sus patentes puedan competir globalmente.

Así, el Gobierno regional, a través de la Fundación Séneca, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, ofrece su apoyo a grupos de investigación para que las ideas no se queden en un laboratorio, sino que se conviertan en una realidad. Se busca así impulsar la valorización del conocimiento, es decir, la transferencia efectiva de resultados de la investigación al mercado, la industria y el sector público.

La Región concentra un gran talento investigador, procedente de las tres universidades, institutos de investigación biosanitaria, hospitales públicos y grupos altamente especializados que trabajan en biomedicina, ingeniería, inteligencia artificial, sostenibilidad ambiental, agroalimentación, psicología o educación. Este capital humano es, sin duda, el mayor activo con el que cuenta la Comunidad para afrontar los retos del siglo XXI.

Este ecosistema científico ha ido creciendo de forma sostenida en los últimos años, alcanzando una masa crítica suficiente para competir a nivel nacional e internacional. Pero, sobre todo, ha madurado en su capacidad para identificar problemas reales de la sociedad y orientar la investigación hacia soluciones aplicables, medibles y transferibles. Ya no se investiga solo para saber más, se investiga para vivir mejor.

El esfuerzo está en línea con las conclusiones del Informe Draghi sobre las claves para la competitividad europea ‘I+D+i como Motor de Competitividad’, que identifica entre las amenazas para Europa la insuficiencia de su modelo actual de crecimiento y la reconfiguración geopolítica global. Para prosperar en este nuevo entorno, se afirma, «es una política de innovación proactiva y ambiciosa».

Un punto clave esta nueva política es la mejora de la capacidad para convertir patentes y publicaciones científicas en productos comerciales, lo que incluye impulsar y mejorar los sistemas de propiedad intelectual y las políticas de apoyo a la innovación.

Pruebas de concepto: el impulso definitivo hacia el mercado real

El reto ya no es solo investigar bien. El verdadero desafío está en cruzar el puente que separa el descubrimiento científico del mercado. Un puente complejo que exige algo más que vocación científica, innovación.

Ahí es donde destaca el respaldo de la Fundación Séneca, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, a través de las ayudas a grupos de investigación para la comercialización y explotación de resultados bajo la prueba de concepto. Es una herramienta de especialización diseñada para que los proyectos con mayor potencial reciban el apoyo necesario para convertirse en tangible.

«Las pruebas de concepto permiten demostrar que una idea funciona fuera del laboratorio», explica el consejero Juan María Vázquez. «Es el momento en el que la ciencia empieza a hablar el lenguaje de la sociedad y del mercado». Estas ayudas están permitiendo que las ideas alcancen el mercado, pasen del papel a prototipos industriales que atraen inversión y generen empleos de alta cualificación.

Las denominadas pruebas de concepto son una fase clave dentro del proceso de innovación. Permiten validar prototipos, testar tecnologías en entornos reales, ajustar diseños y comprobar si un resultado científico puede convertirse en un producto, un servicio o una solución útil. En términos técnicos, ayudan a elevar el nivel de madurez tecnológica y a reducir el riesgo antes de dar el salto definitivo al mercado. Sin este empujón, muchas de las tecnologías que hoy mejoran nuestras vidas no habrían sido posibles.

Casos de éxito: cuando la ciencia pasa a la acción

Desde el lanzamiento del Programa de ayudas al desarrollo de pruebas de concepto, la Fundación Séneca ha financiado ya 128 proyectos, muchos de ellos apoyados por empresas y Administraciones interesadas en la incorporación y asimilación de sus resultados.

Los ejemplos se multiplican. En el ámbito de la biomedicina, investigaciones desarrolladas en la UMU y el IMIB han impulsado empresas como Viva In Vitro Diagnostics, dedicada al desarrollo de herramientas de diagnóstico para enfermedades inflamatorias graves, incluida la sepsis. Su origen está en años de trabajo en inmunología molecular que, con el apoyo adecuado, han encontrado una vía de transferencia real.

Uno de los pilares científicos de estos avances se encuentra en el estudio del inflamasoma NLRP3, un complejo proteico clave del sistema inmunitario innato. La activación descontrolada de este inflamasoma está implicada en enfermedades autoinflamatorias raras, pero también en patologías inflamatorias crónicas mucho más frecuentes. Comprender sus mecanismos de activación y bloqueo ha permitido identificar nuevas dianas terapéuticas y desarrollar herramientas diagnósticas con potencial clínico y comercial.

Este tipo de investigación, altamente especializada, tiene un impacto directo en la salud pública, ya que las enfermedades inflamatorias crónicas son una de las principales causas de morbilidad y mortalidad. La posibilidad de desarrollar fármacos y sistemas diagnósticos más precisos supone un avance tanto para los pacientes como para el sistema sanitario.

La innovación científica también avanza con fuerza en el ámbito de la agroalimentación, un sector estratégico para la Región de Murcia, donde la investigación científica está contribuyendo a mejorar la calidad, la sostenibilidad y el valor añadido de los productos que llegan al mercado, mediante nuevos ingredientes funcionales, procesos más eficientes y soluciones alineadas con las demandas de consumidores cada vez más exigentes.

Desde la Universidad de Murcia surge Betaelegans Biotech, una spin-off centrada en pigmentos naturales y compuestos bioactivos con aplicaciones agroalimentarias y biotecnológicas. Un ejemplo de cómo la investigación básica puede alinearse con los retos de sostenibilidad e innovación alimentaria.

Las betalaínas, pigmentos naturales presentes en determinadas plantas, no solo aportan color, sino que poseen propiedades antioxidantes y bioactivas de gran interés para la industria alimentaria y cosmética. Su producción controlada y su caracterización científica permiten desarrollar ingredientes naturales más saludables y sostenibles, alineados con las nuevas demandas del mercado y del consumidor.

La transferencia adopta muchas formas. En salud reproductiva, proyectos como Gynetools Salud Ginecológica trabajan en dispositivos innovadores para el diagnóstico precoz del cáncer de útero, un avance con enorme impacto clínico y social.

Un ejemplo concreto es el desarrollo del dispositivo Dufic, diseñado para la recogida ‘in vivo’ de fluido uterino de forma mínimamente invasiva. Este fluido contiene biomarcadores clave que permiten detectar de manera temprana patologías como el cáncer de endometrio. Este es el sexto tumor más común en mujeres a nivel mundial. El diagnóstico precoz eleva la tasa de supervivencia hasta el 95%, frente al 17% en fases avanzadas, lo que convierte esta tecnología en una herramienta de alto valor sanitario y social.

En psicología, programas digitales de intervención temprana para menores en riesgo psicosocial demuestran que la innovación también puede generar valor fuera del mercado tradicional.

Estas plataformas online permiten reforzar la atención psicológica a niños y adolescentes expuestos a situaciones de estrés grave, maltrato o exclusión social. Facilitan la continuidad terapéutica, superan barreras geográficas y mejoran la eficacia de las intervenciones, especialmente en contextos donde los recursos presenciales son limitados.

Desde la UPCT, iniciativas como JUNO, dedicada a la robótica social y asistencial, o Qartia Smart Technologies, especializada en tecnologías de la información, refuerzan la idea de que la ingeniería y la inteligencia artificial desarrolladas en la Región tienen recorrido empresarial y proyección de futuro.

La plataforma JUNO integra robótica asistencial e inteligencia artificial para estimular cognitivamente a personas mayores en su propio hogar. A través de ejercicios personalizados y sistemas en la nube, permite monitorizar la evolución del usuario y adaptar las terapias, mejorando su bienestar físico y emocional y apoyando a cuidadores y profesionales sanitarios.

En el ámbito medioambiental, proyectos basados en redes inteligentes de sensores y algoritmos de inteligencia artificial permiten monitorizar la calidad del aire en tiempo real, anticipar episodios de contaminación y apoyar la toma de decisiones tanto en la industria como en las administraciones públicas. Estas soluciones contribuyen a la protección de la salud y al desarrollo sostenible.

«Cada startup que nace de un grupo de investigación es una magnífica prueba de que el sistema funciona y contribuye a desarrollo económico sostenible y al bienestar social de la Región», señala Vázquez. «Y de que invertir en ciencia es una apuesta segura».

La Región de Murcia consolida su apuesta por la ciencia aplicada

La fotografía actual de la investigación en la Región de Murcia muestra un sistema que ha alcanzado una nueva fase de madurez; se ha consolidado. Ya no se trata solo de producir conocimiento, sino de retener talento, generar innovación y construir un tejido productivo basado en la ciencia.

El año 2025 es buena muestra de ello. Gracias a las ayudas a las pruebas de concepto, la Consejería de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor ha puesto en marcha 90 nuevos proyectos de investigación y transferencia de conocimiento. Una cifra que es consecuencia natural de una estrategia regional sostenida en el tiempo.

«Este volumen de proyectos demuestra que la ciencia ocupa un lugar central en la acción del Gobierno regional», destaca Juan María Vázquez. «Estamos reforzando todas las fases del sistema: desde la investigación básica hasta la transferencia y la creación de empresas».

La Consejería de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, a través de la Fundación Séneca, actúa como eje vertebrador de esta política, conectando universidades, centros de investigación y tejido productivo. Su papel ha sido clave para que muchos investigadores puedan desarrollar pruebas de concepto, validar tecnologías y explorar modelos de negocio sin abandonar la carrera científica. Hoy en la Región es posible hacer ambas cosas.

El resultado es un ecosistema cada vez más sólido. Se convierte en motor de desarrollo regional, con perfiles cada vez más cualificados, capaz de atraer inversión y posicionar a la Región de Murcia como un territorio donde la ciencia se queda, crece y transforma la sociedad. «Cuando un investigador decide emprender en la Región, ganamos todos. Gana la ciencia, gana el mercado y gana la sociedad», concluye el consejero Juan María Vázquez.

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