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Apuntes del natural

Carne para dos y más muertes por asesinato

Enrique Nieto

Enrique Nieto

Compras

¿Qué tal llevan la Navidad? Espero que la respuesta esté entre ‘bien’ y ‘muy bien’. En mi casa todo ha funcionado satisfactoriamente, previa la compra de cantidades importantes de comestibles, pagados con una tarjeta que iba calentándose hasta llegar a quemar, ante las cuentas que presentaban en supermercados y puestos del mercado, donde siempre te sorprendían, por más que tú estuvieras preparado para el asalto navideño y el ‘manos arriba’ que es nochebuena. Todo parecía poco para poder satisfacer el apetito de diez seres humanos en la edad de comer, y otros diez en la de gustarle lo bueno y poseedores de una sabiduría demostrada para diferenciar un jamón ibérico de uno corriente.

Precios

Dos mujeres, de alrededor de unos cuarenta años, hablan en la cola de una carnicería del mercado de Verónicas: «Yo no sé si tú me vas a dar la razón, pero yo no he visto precios como los de este año en toda mi vida». «Te doy la razón y lo que quieras, vengo de la pescadería y me he dejado allí media paga extraordinaria», dice la segunda.

En la cola

Estos días se han dado unas situaciones curiosas que supongo ustedes habrán observado como yo en los puestos de venta de pescado o carne. El panorama es el de bastante gente enfrente de los mostradores, con su número en la mano, esperando que les toque. Y lo importante: viendo, siendo testigos, de lo que compran quienes van delante de ellos o ellas. Porque ahí se descubre quién es poderoso y quién no, quién compra gamba roja a tropecientos euros el kilo, quién tira de almejas de carril, y quién de merluza o mero. Y se descubre el pastel de los que realmente parten el bacalao, y quién otros pescados más baratos. Y se producen gestos, pequeñas miradas de unos a otros de los que esperan su turno, comentarios mudos pero entendibles: ‘Mira, éste se ha dejado cien euros, el tío’, ‘pobrecica la rubia, se ha llevado carne para dos, está medio sola, yo la conozco’, etcétera. Toda la verdad del mundo delante de los puestos de la plaza.

Condecoración tardía

El Gobierno de España le ha concedido la Orden de Carlos III a Andrés Hernández Ros, el primer presidente de la Región de Murcia. Lo conocí por aquellos tiempos. A él y a muchos otros políticos que trataban de desenvolverse en un ambiente, el de la democracia, que nunca habían conocido. Y lo hicieron muy bien. Los de todos los partidos y muchos desinteresadamente. Por cierto, no sé si esta condecoración tendrá aporte económico o renta, pero qué bien le habría venido a Andrés si hubiera sido así en los últimos años de su vida.

Serie

He visto la quinta temporada de Fargo. Se pasa muy bien. El magnífico espíritu de esta serie se mantiene perfectamente, aunque aquí las muertes por asesinato son más que en otras temporadas y les afectan a los buenos y a los malos por igual. Aquí asesinan a todo el mundo. Y qué actores, oiga. La protagonista, Juno Temple, una mujer casi insignificante en el aspecto físico, está que se sale en la interpretación de su papel. Y lo mismo Jennifer Jason Leigh, que se ha hecho mayor, pero hace una borde que te deja sentado. John Hamm perfecto en su rol de un conservador extremísimo de la América más profunda posible, que más malo es imposible. Recomendable.

Menos música navideña

En un bar de barrio tienen puesta música navideña de fondo. En la barra, un hombre mayor le dice al camarero: «¿Puedes quitar la musiquica un rato, por favor? Es que me quiero tomar el café tranquilo. No aguanto los villancicos, tío».

Tendencias geográficas

Estoy leyendo un libro de un autor inglés, ambientado en Londres, en el que, en algún momento, se habla de las Islas Canarias. Es curioso que, en las novelas de autores alemanes, holandeses o nórdicos en general, a la hora de citar lugares españoles, se inclinan por las Baleares, mientras que los británicos son más de Tenerife.

Recetas salvadoras

Leo en la prensa especializada que Karlos Arguiñano tenía un montón de deudas (había pedido un crédito de 250 millones de pesetas para hacerse un hotel-restaurante) y estaba el hombre al borde de la bancarrota con su negocio de hostelería, pero que lo contrataron para la tele y de ahí le vino el dinero para poder pagar. Miren ustedes si las recetas de cocina pueden dar de sí.

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