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Criminalidad

Los narcos de la Región buscan armas de guerra simuladas para "dar miedo" a las bandas rivales

Son sus herramientas de trabajo y las usan para proteger sus sustancias de la competencia y para garantizar la seguridad en los traslados de la mercancía

El coronel jefe de la Guardia Civil, Francisco Pulido, toma la palabra en la rueda de prensa para confirmar los arrestos por el doble crimen de Lorca.

El coronel jefe de la Guardia Civil, Francisco Pulido, toma la palabra en la rueda de prensa para confirmar los arrestos por el doble crimen de Lorca. / Juan Carlos Caval

Ana Lucas

Ana Lucas

Los narcos que operan en la Región se hacen con armas de fuego que tienen apariencia de ser de guerra (pero no lo son) para vigilar y defender su mercancía de posibles vuelcos. «Buscan dar miedo, intimidar», explican fuentes de los cuerpos de Seguridad. No obstante, las armas de guerra auténticas, las que disparan en ráfagas, llevan años instaladas en la Región. Fuentes policiales explicaron que son raramente utilizadas, puesto que es más difícil conseguirlas y también más caro.

Hacerse con una de estas armas entraña complejidad porque hay que traerlas del este de Europa (de la guerra de Ucrania llevan años llegando, como ya publicó este diario) y, una vez conseguidas, ‘alimentarlas’, y su munición es más difícil de obtener. No se encuentran en ninguna armería porque solo pueden suministrarse a las fuerzas armadas o las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

También circulan armas de guerra que en tiempos fueron letales, luego manipuladas para que solo disparasen balas de fogueo y, una vez que se les dio salida en el mundo del coleccionismo, trucadas de nuevo, en talleres clandestinos donde se reactivan y vuelven a admitir fuego real. De ahí, al mercado negro, donde pueden adquirirse por unos 5.000 euros.

La Guardia Civil desarticuló la pasada primavera una organización asentada en Alguazas que, desde este pueblo de la Vega Media, presuntamente suministraba armas de fuego a clanes del narcotráfico, a fin de que se ‘defendiesen’ por si un grupo rival pretendía hacer un vuelco.

Un miembro de la Benemérita sostiene un arma larga decomisada a la red radicada en Alguazas.  | GC

Un miembro de la Benemérita sostiene un arma larga decomisada a la red radicada en Alguazas. | GC

Lo que hacían, supuestamente, era recurrir a personas que tenían licencia de armas y que podían comprar de forma legal las piezas en una armería. Entonces, estos intermediarios (que supuestamente se llevaban tajada) denunciaban que les habían robado las armas, pero la verdad es que se las vendían a la banda.

Al denunciar (falsamente) estos testaferros el robo o extravío de sus armas, lo que propiciaban era la introducción en el mercado negro piezas codiciadas. Por ejemplo, versiones civiles de fusiles de asalto militares: se trata de armas que pueden parecer de guerra, aunque en verdad son semiautomáticas y disparan solo una bala cada vez que se aprieta el gatillo.

Cabe recordar que, quien sea descubierto con un arma de guerra en su poder, se enfrenta a penas de tres a cinco años de prisión solo por su tenencia. No pasa así si lo que requisan los Cuerpos de Seguridad es, por ejemplo, una pistola: al tratarse de un arma reglamentaria, a quien la tenga sin permiso ni licencia le pueden caer entre seis meses y dos años de pena.

Los modelos más demandados por los delincuentes (en la Región y en el conjunto de España) son, comentan fuentes policiales, la Stinger TAK 2, la Smith & Wesson MP15 o el rifle semiautomático Astra Brutale VG4. Muchos prefieren llevar pistolas, como la Glock, porque son más fáciles de ocultar.

La reina de la corona en esta tipología son las Glock, ideales para llevar escondidas por su tamaño pequeño y compacto. Cuestan de 800 a unos mil euros en armería y unos 2.500, una vez ‘tuneadas’ en talleres clandestinos.

Vuelcos o ajuste de cuentas

Para las bandas, las armas son sus herramientas de trabajo. Las emplean, por ejemplo, para proteger las plantaciones de marihuana de grupos rivales, así como para garantizar la seguridad de los traslados de la propia mercancía. Las portan también cuando son ellos los que planean un vuelco o si hay un ajuste de cuentas.

Es lo que la Guardia Civil cree que pasó en el doble crimen de Lorca. Dos subfusiles y una pistola, numerosa munición y varios móviles de alta gama conformaban el ‘botín’ requisados a los tres sospechosos, ya detenidos y dos de ellos encarcelados, por el suceso acontecido el pasado mes de octubre y sobre el que llegó a planear la sombra de la mafia veneciana.

Así fue el arresto de los sospechosos del doble crimen de Lorca

Guardia Civil

Estos ‘malos’ poseían armas de guerra que «atraviesan cualquier chaleco antibalas», tal y como manifestó, subfusil en mano, el coronel jefe de la Guardia Civil en la Región, Francisco Pulido Catalán, en la presentación del operativo a los medios.

Los especialistas del Instituto Armado han de proceder al análisis de los subfusiles requisados para confirmar que son los que se emplearon para matar a ambos hombres, el acribillado en su casa y el que apareció en un maletero.

En el verano de 2024, expertos de la Unidad Antidroga y contra el Crimen Organizado (Udyco) de la Policía Nacional desmantelaron una banda dedicada al tráfico de armas y al narcotráfico a nivel internacional y hallaron en un chalé de San Pedro del Pinatar un arsenal de armas compuesto por 35 pistolas y 700 balas.

Sobre todo, navajas

Aunque no se trata solo de armas de fuego. A la pregunta de cuáles son las armas prohibidas más habituales en la Región de Murcia, fuentes de la Policía Nacional de la Región revelaron que un 48% de ellas son navajas y un 19% son cuchillos y machetes. Armas que son tan letales como una pistola.

Además, un 10% son cúteres y otro 10% son tijeras. Un 5%, bastones. El resto (un 8%), «comprenden armas con menor casuística de aparición, como bates de béisbol, destornilladores, espráis o kubotan», detallan desde el citado cuerpo policial.

Bolis pistola con un alcance de tres metros

Jorge Pérez, inspector jefe de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco) en la Región, explicó a La Opinión que «el caso concreto de la fabricación de armas con impresora 3D todavía no se ha detectado en la Región, lo que sí ocurre de vez en cuando es la modificación de armas». En este sentido, apuntó que «por un lado, tenemos armas tipo escopeta que están en perfecto uso y a la que se le recortan los cañones, pasando a ser armas ilegales o prohibidas».

«Otra opción es la modificación de una antigua arma legal tipo pistola o revólver, que había sido inutilizada pero que tras las modificaciones pertinentes han conseguido que vuelva a estar operativa», comentó Pérez, que enumeró «como tercera opción, artefactos u objetos especiales del tipo ‘bolígrafo pistola’, que son de pequeño calibre pero pueden tener un alcance de unos tres metros». «Las lesiones que provocan pueden llegar a ser muy graves según la zona de impacto», hizo hincapié el responsable de la Udyco.

Qué se hace con ellas

A la pregunta de qué se hace con las pistolas, escopetas y similares incautadas en la Región de Murcia, el mando policial manifestó que «las armas de fuego que se intervienen, ya sea en registros domiciliarios o en algún control policial, pasan siempre por la Brigada de Policía Científica, que se encargará de su análisis y realizará un informe balístico de la misma».

«Una vez finalizado dicho estudio, las armas se remiten a la Guardia Civil ya que es competencia suya la custodia de las mismas hasta el momento de la destrucción», detalló.

Se refiere al departamento de Intervención de Armas y Explosivos del Instituto Armado, que cuenta con siete depósitos ubicados en los depósitos de Murcia, Caravaca de la Cruz, Cieza, Torre Pacheco, Cartagena, Águilas y Lorca. Ahí van todas, «ya sean las armas relacionadas con ilícitos penales o las de particulares que deciden entregarlas, como es el caso, por ejemplo, de antiguos propietarios que han fallecido y la familia no desea hacerse cargo de las mismas», apostilla Jorge Pérez.

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