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Política

Sufian El Alaoui: "Existe un coste político por llevar migrantes en las listas"

Uno de los fundadores de la Plataforma por los Derechos de la Comunidad Musulmana espera que la segunda generación de expatriados, con más estabilidad que sus padres, puedan "lanzarse al espacio público"

Sufian El Alaoui.

Sufian El Alaoui. / L. O.

Jaime Ferrán

Jaime Ferrán

Como ‘controller’ de gestión, Sufian El Alaoui se dedica a controlar los costes operativos de las empresas para las que trabaja y su gestión operativa. Este joven de treinta años, que vive en Orihuela pero trabaja en Abarán, tenía tan solo ocho cuando llegó a España. Hace un mes, fundó junto a otras tres personas la Plataforma por los Derechos de la Comunidad Musulmana.

¿Por qué ahora?

Primero, por hartazgo. Estamos constantemente expuestos en medios y redes sociales, casi siempre con connotaciones negativas. Se nos criminaliza, se nos invisibiliza y se nos señala a diario. Incluso, se nos recortan derechos que tenemos como ciudadanos españoles. Todo esto nos llevó a dar un paso adelante: necesitábamos organizarnos, hablar por nosotros mismos y aumentar nuestra representación.

¿Tuvieron que ver los sucesos de Torre Pacheco del verano pasado?

Sí, son parte de un cúmulo de acontecimientos y de un discurso político y social que no refleja lo que somos de verdad. Nacemos precisamente para cambiar ese marco.

¿Qué objetivos persigue la plataforma?

Nos gustaría hablar de nuestros problemas en primera persona y ofrecer una alternativa real, organizarnos como comunidad y que se nos escuche. También queremos construir una narrativa positiva sobre quiénes somos realmente. La mayoría de las personas musulmanas somos personas trabajadoras que aportamos a la sociedad. Somos como cualquier otro ciudadano, simplemente, con una religión distinta.

Nadie plantea que el inmigrante hable, opine y proponga soluciones cuando quien mejor conoce sus problemas es quien los vive

En la Región, los marroquíes forman el principal colectivo de migrantes, pero no hay concejales de origen musulmán.

Es un fracaso de la gestión de la convivencia por parte de los responsables políticos. Siempre se nos trata como sujetos pasivos: hay que integrarlos, adaptarlos, moldearlos. Nadie plantea que el inmigrante hable, opine y proponga soluciones cuando quien mejor conoce sus problemas es quien los vive.

Que no haya musulmanes en las listas es también por falta de iniciativa de esta comunidad.

Aquí pasan dos cosas. Por un lado, los propios políticos no quieren asumir un coste político que podría tener el integrar inmigrantes en sus listas. Eso es una realidad. Y, por otro lado, muchos migrantes no se plantean participar políticamente cuando están en una lucha cotidiana del día a día por salir adelante. Es la segunda generación la que, con más estabilidad, va a poder lanzarse al espacio público. Lo que falta ahora no son capacidades, son oportunidades.

Trabajo aquí, pago mis impuestos, respeto las leyes y soy uno más, pero quieren que me aguante cuando se me criminaliza

¿Somos cada vez más abiertos o estamos dando pasos hacia atrás?

Estamos yendo para atrás. Ayer mismo vimos una encuesta que situaba a Vox como la segunda opción política en la Región. Ese partido no fomenta la convivencia ni desea abrirse a los inmigrantes. Está generando un ambiente de crispación, de criminalización y de exclusión hacia el otro. Y esto se va a volver en contra de esta comunidad porque los inmigrantes forman el tejido laboral de la Región de Murcia: son mayoría en la agricultura, en la construcción, en las tareas domésticas... Yo estoy aquí trabajando, pagando mis impuestos, respetando las leyes y siendo uno más, pero quieren que me aguante cuando se me criminaliza y se me insulta en los medios de comunicación.

¿Nota desprecio en el día a día?

Yo no, pero sí mi madre y mi mujer porque las mujeres musulmanas son más visibles. Esto también depende del estatus social. Cuanto más vulnerable seas, más se intentarán aprovechar de ti.

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