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Medio ambiente

Teresa Vicente: "La administración no es la jefa, aquí quien manda es el Mar Menor"

La gran impulsora de la ley de personalidad jurídica de la laguna abandona la presidencia de la Tutoría denunciando vetos, retrasos y una burocracia que frena los derechos del ecosistema

Teresa Vicente, profesora y abogada que ha ganado el premio Goldman, conocido como ‘ Nobel del ecologismo’.

Teresa Vicente, profesora y abogada que ha ganado el premio Goldman, conocido como ‘ Nobel del ecologismo’. / EFE

Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

Teresa Vicente ha decidido apartarse cuando el proyecto que impulsó contra todo pronóstico acaba de empezar a caminar. La catedrática de Filosofía del Derecho y principal artífice de la Iniciativa Legislativa Popular que convirtió al Mar Menor en sujeto de derechos dimitió el martes como presidenta del Comité de Representantes de la Tutoría de la laguna tras meses de fricciones internas, reuniones estériles y una creciente sensación de bloqueo. Su salida no responde a un gesto abrupto, sino al convencimiento de que, en este momento, dar un paso atrás era la única forma de señalar que algo no estaba funcionando como debía.

Vicente y el secretario del comité, Alfonso Manzano, formalizaron su dimisión tras constatar que el órgano encargado de canalizar la voz del nuevo sujeto jurídico —el propio Mar Menor— se encuentra paralizado por la actuación de las administraciones públicas presentes en él.

Según explica la jurista, el problema no reside en la falta de propuestas, sino en su bloqueo constante. Iniciativas básicas para poner en marcha la tutoría —como la adaptación del reglamento inicial del Ministerio— tardaron meses en aprobarse, pese a haber sido validadas con rapidez por otros órganos del sistema. "Todo se retrasa, todo se cuestiona, todo se pospone", lamenta, describiendo un clima de desgaste permanente.

"Todo se retrasa, todo se cuestiona y todo se pospone", lamenta la catedrática

Vicente relata cómo propuestas planteadas por los guardianes del Mar Menor —desde medidas para la navegación a vela hasta solicitudes de información a distintas administraciones— eran frenadas una y otra vez en el Comité de Representantes. "Entraban como si fueran los jefes, y aquí la administración no es la jefa", subraya, recordando que la ley consagra un cambio de paradigma: el paso del antropocentrismo al ecocentrismo. "Aquí habla el Mar Menor a través de la ciudadanía".

Uno de los puntos más críticos, a su juicio, es que las administraciones actúan como si su función fuera defender intereses institucionales, y no los derechos del ecosistema. "Ellos mismos dicen que están ahí para representar a la administración, cuando juraron por el Mar Menor", denuncia.

Los presidentes de los comités del Mar Menor, Mario Pérez Cervera, Teresa Vicente y Miguel Ángel Esteve

Los presidentes de los comités del Mar Menor, Mario Pérez Cervera, Teresa Vicente y Miguel Ángel Esteve / Juan Carlos Caval

La expresidenta del comité insiste en que no se trata de un enfrentamiento político ni de una denuncia concreta contra ninguna administración. “No es ir contra la administración, es defender el interés del Mar Menor”, aclara. Sin embargo, tras seis meses de intentos fallidos por reconducir la situación, concluyó que permanecer en el cargo era más dañino que marcharse. "Lo que me habría dolido de verdad es quedarme", confiesa.

"Lo que ma habría dolido de verdad es quedarme", advierte

Para Teresa Vicente, el problema es de origen y se encuentra en el propio diseño del reglamento que desarrolla la ley. Este establece que los acuerdos del Comité de Representantes deben adoptarse por mayoría, pero exige además el voto favorable de todas las personas representantes de una de las administraciones —Ministerio o Comunidad Autónoma— y de al menos cuatro representantes de la ciudadanía. Durante la redacción de este marco, explica, nadie contempló que ambas administraciones pudieran coordinarse para bloquear propuestas. Sin embargo, eso es exactamente lo que, a su juicio, ha ocurrido: representantes nombrados por las administraciones que actúan como defensores de la propia estructura administrativa y no como garantes de los derechos del Mar Menor, que era —insiste— la razón por la que fueron designados.

Pese a su salida, Vicente reafirma su confianza en la tutoría como herramienta. Considera que los otros órganos del sistema funcionan correctamente y que el obstáculo es identificable y, por tanto, superable. Está convencida de que la ciudadanía que se incorpore ahora ya conoce "dónde está el nudo".

El alcalde de Los Alcázares, "triste" por la decisión

La dimisión ha provocado reacciones inmediatas. El presidente de la Comisión de Seguimiento del Mar Menor y alcalde de Los Alcázares, Mario Pérez Cervera, expresó públicamente su "tristeza" por la marcha de Vicente, destacando su "papel esencial y su compromiso personal" en una iniciativa que calificó de "casi imposible" en sus inicios. Además, subrayó que su aportación "forma ya parte de la historia de la defensa del Mar Menor" e hizo una llamada a mantener la serenidad y la eficacia en un momento decisivo.

Mientras se inicia el relevo en la Tutoría, la advertencia de Teresa Vicente queda sobre la mesa: sin asumir de verdad que el Mar Menor es un sujeto con derechos propios, la ley corre el riesgo de convertirse en papel mojado.

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