Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Energía

El rechazo de las Torres de Cotillas frena el biometano y sacude la transición energética en la Región de Murcia

El naufragio de la planta de Enagás Renovable reabre el debate sobre cómo y dónde se debe desarrollar el gas renovable en la Región

La empresa lamenta que se haya cerrado la puerta a una inversión de 36 millones y a una solución sostenible para residuos ya existentes en el municipio

Los vecinos de Las Torres de Cotillas votaron masivamente contra la instalación de la planta de biogás en su municipio, el pasado domingo.

Los vecinos de Las Torres de Cotillas votaron masivamente contra la instalación de la planta de biogás en su municipio, el pasado domingo. / ISRAEL SANCHEZ

Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

La consulta popular celebrada en Las Torres de Cotillas ha marcado un antes y un después en el debate sobre el biometano en la Región. El rechazo contundente de los vecinos a la planta proyectada por Enagás Renovable no solo ha cerrado la puerta a una inversión millonaria en el municipio, sino que ha encendido todas las alarmas en un sector estratégico que aspira a convertir a la Región en referente nacional del gas renovable. La decisión, avalada por una participación suficiente para ser vinculante, ha dejado consecuencias políticas, económicas y energéticas que ya se dejan sentir dentro y fuera del municipio.

El resultado fue inequívoco. Con una participación del 37,38%, por encima del mínimo exigido, cerca del 97% de los votantes se posicionó en contra de la planta de biometano prevista para entrar en funcionamiento en 2027. De los más de 7.200 votos emitidos, apenas 238 apoyaron el proyecto.

La planta proyectada no era menor. Enagás Renovable contemplaba una inversión de 36 millones de euros solo en Las Torres de Cotillas, dentro de un paquete regional que superaba los 90 millones. El proyecto estaba diseñado para tratar hasta 150.000 toneladas anuales de residuos orgánicos de origen agroganadero y generar alrededor de 70 GWh de biometano, energía suficiente para abastecer a unos 15.000 hogares. Ahora, ese plan ha naufragado estrepitosamente.

Desde Enagás Renovable, la lectura del resultado es matizada. La compañía asegura que respeta la decisión expresada en las urnas, pero advierte de que este tipo de consultas no siempre reflejan el sentir real de la población. Fuentes de la empresa explican que movilizar el voto afirmativo en procesos de este tipo resulta especialmente complejo, ya que "quienes confían en la tramitación institucional suelen no acudir a votar". En este caso, recuerdan, más del 60% del censo optó por no participar, lo que para la compañía indica que el proyecto no figuraba entre las principales preocupaciones del municipio.

La empresa lamenta, además, que durante la campaña previa a la consulta circularan informaciones que considera inexactas y que, a su juicio, condicionaron el voto. Desde Enagás Renovable sostienen que se llegó a afirmar que la planta tendría un tamaño tres veces superior al real o que recibiría residuos procedentes de lugares lejanos, cuando —insisten— el diseño estaba pensado "desde el municipio y para el municipio", con un radio de recogida inferior a diez kilómetros. Según estas fuentes, el rechazo supone renunciar a una solución para gestionar residuos que ya existen en el término municipal y que, en muchos casos, se almacenan actualmente en balsas al aire libre, con los problemas ambientales y de olores que ello conlleva.

Vecinos de Las Torres de Cotillas, durante una de las protestas contra la planta de biogás.

Vecinos de Las Torres de Cotillas, durante una de las protestas contra la planta de biogás. / Stop Biogás

El proyecto incluía un plan de desarrollo local con iniciativas para el municipio

La compañía subraya que la instalación estaba concebida como un sistema cerrado, con biodigestores avanzados, biofiltros y tecnología diseñada para evitar emisiones y molestias. También destaca que el proyecto incluía un plan de desarrollo local con contratación prioritaria de empleo del municipio —unos 120 puestos en la fase de construcción y 25 en la de operación—, además de un modelo de "valor compartido" para reinvertir parte de los ingresos en iniciativas de economía circular y emprendimiento local. Para Enagás Renovable, la decisión supone un revés para la descarbonización, la mitigación del cambio climático y el desarrollo sostenible de una actividad ya presente en la zona.

Más allá del caso concreto, el rechazo ha tenido un efecto inmediato en el conjunto del sector. Plataformas ciudadanas contrarias a este tipo de instalaciones, agrupadas en torno a Stop Biogás, han visto reforzada su posición y su capacidad de presión en otros municipios donde hay proyectos en distintas fases de tramitación. Aunque no se prevén consultas populares similares a corto plazo, el precedente de Las Torres de Cotillas planea sobre ayuntamientos y promotores.

Esto demuestra el papel clave de los municipios sobre las actividades que quieren albergar

La controversia coincide con un momento clave para la política energética regional. Además de los proyectos de Enagás Renovable en Santomera (no muy avanzado) y San Javier, están en camino otros proyectos en Cartagena, Fuente Álamo, Molina de Segura (en obras), Lorca, Alhama de Murcia, o Mula. Además, la Región impulsa otras iniciativas: El proyecto más reciente corresponde a Ulea, donde el Consorcio de Residuos de la Región de Murcia ejecutará una nueva planta de biometanización con un presupuesto de 9,38 millones de euros.

Vázquez envía un mensaje de tranquilidad

En este contexto, el consejero de Medio Ambiente, Juan María Vázquez, ha llamado a una lectura serena del resultado. Durante la presentación de un estudio sobre percepción social de la industria, Vázquez destacó que la ciudadanía muestra una preocupación ambiental similar tanto por la industria como por el sector primario, lo que, a su juicio, abre una oportunidad para explicar mejor que el desarrollo económico puede ser compatible con la sostenibilidad. El consejero subrayó que el caso de Las Torres de Cotillas pone de relieve el papel clave de los municipios en la decisión sobre qué actividades quieren albergar y de qué manera.

Vázquez recordó que cada administración tiene competencias bien definidas y defendió que los ayuntamientos pueden optar por distintos mecanismos de participación ciudadana. En cualquier caso, garantizó que la Consejería seguirá ejerciendo su función con el mismo rigor técnico, emitiendo informes ambientales basados en las mejores técnicas disponibles marcadas por la UE y actuando como garante del cumplimiento de la legislación regional, estatal y comunitaria.

Mientras Enagás Renovable analiza los siguientes pasos dentro de un procedimiento administrativo aún abierto y reafirma su compromiso con la Región de Murcia, el rechazo de Las Torres de Cotillas deja una pregunta en el aire: cómo conjugar la urgencia de avanzar hacia un modelo energético más limpio con la creciente desconfianza social hacia determinadas infraestructuras. Entre la oportunidad perdida y la exigencia de mayor consenso, el biometano afronta en la Región de Murcia una de sus pruebas más compleja.

Tracking Pixel Contents