Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Foro 'Bioeconomía: oportunidades y desafíos'

Europa quiere 'hacerle la guerra' a los recursos fósiles fomentando el uso de biomateriales

La UEha elaborado una estrategia de bioeconomía que ha presentado por primera vez al mundo en Murcia

Así fue el foro ‘Bioeconomía: oportunidades y desafíos’ en Murcia (I)

L.O.

La Unión Europea (UE) quiere expandir la bioeconomía más allá de su nicho. Para ello, ha elaborado -y concluido este mes- una estrategia para fomentar el uso de biomasa, que fue presentada por primera vez fuera de Bruselas en Murcia y que apunta a una transformación profunda del modelo productivo de cara a los próximos años. Guillermo Gea Ortiz, representante de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea, fue el encargado de exponer la estrategia durante el foro ‘Bioeconomía: oportunidades y desafíos’, organizado por la Consejería de Medio Ambiente con la colaboración de La Opinión.

En un momento en que la autonomía estratégica y la resiliencia económica se han convertido en prioridades del proyecto europeo, la UE defiende una visión que busca ampliar el debate más allá del norte del continente y situar al sur -y regiones con fuerte capacidad agraria como la Región de Murcia- en el centro de la conversación. «Falta un poco de concienciación y conocimiento de lo que es la bioeconomía», aseguró Gea Ortiz. En este sentido, el mensaje de la UE es claro: el camino hacia una Europa menos dependiente de recursos fósiles y más orientada a la biomasa pasa por una participación real de todas sus regiones.

El Biotech Act I facilitará la entrada de bioproductos al ámbito médico y cosmético

Este nuevo enfoque supone además una actualización y un cambio de vertiente. Si las estrategias planteadas en 2012 y 2018 estuvieron lideradas por la Dirección General de Investigación, ahora el protagonismo recae en Medio Ambiente, con un «componente muy fuerte en competitividad verde». El giro implica no solo fomentar los sectores que usarán biomasa, sino diseñar un modelo que garantice su disponibilidad futura y evite escenarios de escasez. La visión a largo plazo es nítida: planificar hoy para no quedar atrapados mañana en un «callejón sin salida».

En su análisis de situación, Gea Ortiz mostró la evolución del valor añadido en los sectores biotecnológicos. La tendencia es de crecimiento sostenido, con la excepción de un pico en 2022. Ese año, explicó, la invasión rusa de Ucrania disparó los precios energéticos y de materias primas, generando una demanda anómala en sectores escandinavos con fuerte base forestal. El sobresalto es, para la Comisión, una advertencia y una oportunidad: si Europa logra desarrollar una bioeconomía sólida, diversificada y capaz de generar empleo y valor añadido, podrá evitar futuras volatilidades derivadas de crisis externas.

Así fue el foro ‘Bioeconomía: oportunidades y desafíos’ en Murcia (II)

L.O.

La estrategia se articula en cuatro pilares -más un quinto horizontal- que estructuran tanto el diagnóstico como las líneas de actuación hasta 2040. El primero se centra en la escalada de la innovación. La transición del laboratorio al mercado, señaló, se ve frenada por dos «valles de la muerte»: desde la investigación hasta los primeros modelos comerciales, y desde esos modelos hasta la llegada masiva al mercado. El objetivo de la Comisión Europea es reducir trabas regulatorias y de mercado que ralentizan la entrada de los nuevos productos. Como ejemplo, avanzó que el 16 de diciembre de 2025 se publicará el Biotech Act 1, orientado al ámbito médico y cosmético, con el fin de acortar plazos de acceso.

"En breve se publicará una norma con una nueva demanda de bioplásticos en la directiva de envases"

Además, la Comisión quiere reducir riesgos para los inversores y facilitar la financiación. A los fondos de investigación se sumarán, afirmó Gea Ortiz, nuevas herramientas, incluido el Banco Europeo de Inversión- para apoyar las fases finales de comercialización. Y se trabaja también, añadió, en mejorar la evaluación comparada de productos biológicos frente a los fósiles, de modo que el mercado valore atributos como la huella de carbono.

El segundo pilar aborda los mercados emergentes con capacidad de generar cambio inmediato. Se trata de sectores materiales -químico, polímeros, construcción, fertilizantes, pesticidas, textiles- y de tecnologías habilitadoras como la fermentación avanzada, refinerías o la captura de carbono biogénico. La Comisión busca impulsar industrias capaces de operar con biomasa secundaria -residuos- y reducir la dependencia de biomasa primaria -madera, restos de cultivos, etc.-, «siempre finita». También anticipó medidas regulatorias que empujarán la penetración de estos productos, como la publicación «dentro de un par de años de una nueva demanda de contenidos mínimos de bioplásticos en la directiva de envases».

En el tercer pilar, el reto es garantizar que la biomasa estará disponible a largo plazo. Gea Ortiz subrayó que Europa debe evitar situaciones de dependencia extrema como las generadas por la guerra de Ucrania o por interrupciones comerciales globales. Entre las herramientas citó el estímulo de mercados de créditos de carbono y biodiversidad, recientemente legislados y con potencial para reforzar prácticas sostenibles en los sectores biológicos.

El cuarto pilar mira hacia fuera: alianzas internacionales y el uso del programa Global Gateway para diversificar socios y abrir mercados a la tecnología europea. Gea Ortiz reconoció que Europa no tiene la capacidad de ser «referencia en biomasa» frente a actores como Brasil o Indonesia. De ahí la necesidad de alinear estrategias con organismos como la FAO o el G20 y aprovechar la ventaja que supone que la UE lleve años madurando sus estándares, en un contexto en el que Estados Unidos oscila políticamente en este ámbito después de que Trump echara por tierra la estrategia de bioeconomía puesta en marcha por el anterior gobierno de Biden.

El quinto pilar, de carácter horizontal, insiste en la coordinación: entre Estados miembros, industrias, inversores y sociedad civil. El objetivo de la UE es que las estrategias nacionales y regionales se alineen para superar la fragmentación de un mercado «de más de 300 millones de personas» donde aún persisten barreras internas. «Esta transición no se puede hacer de espaldas al ciudadano ni a la industria», advirtió Gea Ortiz.

Tracking Pixel Contents