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Educación

Jerónimo Costa: "El mar te aporta calma y adrenalina a la misma vez"

El alumno murciano del grado de Navegación y Pesca está entre los cinco distinguidos a nivel nacional con el premio Erasmus+ de FP

Jerónimo Costa Andreu en la embarcación en la que hizo sus prácticas durante más de tres meses.

Jerónimo Costa Andreu en la embarcación en la que hizo sus prácticas durante más de tres meses. / L. O.

Ana García

Ana García

De estar subido en la estructura de un edificio en construcción a hacerlo en el mástil de un barco. Este cambio le ha supuesto a Jerónimo Costa Andreu, alumno del CIFP Hespérides de Cartagena, dos duros años de dedicación y gran esfuerzo, tiempo en el que ha realizado el grado medio de Navegación y Pesca en el centro educativo de la ciudad portuaria.

Ahora, tras cambiar de sector, formarse para ello y pasar cerca de cien días embarcado en un velero por las islas británicas para completar el periodo de prácticas, Costa Andreu ha sido reconocido como uno de los cinco galardonados a nivel estatal con los premios a la Calidad Erasmus+ de FP 2025.

Este logro supone «un gran orgullo» para el joven de 26 años, pero también para los responsables del centro educativo de Cartagena, quienes afirman que el caso de Jerónimo es un ejemplo del impacto real que las movilidades Erasmus+ pueden tener en la vida de los jóvenes.

El premiado estaba hace algo más de dos años trabajando en el sector de la construcción, un ámbito en el que reconoce que vivía «con mucho estrés», por lo que con el paso de los meses fue consciente de que la construcción no era para él. «Me di cuenta de que no me veía en ese trabajo por mucho tiempo y decidí dar un cambio a mi vida».

A Jerónimo Costa siempre le había gustado pescar y el mar, «era uno de mis hobbys», reconoce a La Opinión. Las casualidades hicieron que conociera a un chico que ya había realizado este grado medio de Formación Profesional, lo que le animó a dar el paso.

«Mi idea era compaginarlo con el trabajo mediante una reducción de jornada». Así lo hizo.

Ahora, echando la vista atrás, reconoce que «han sido dos años muy intensos, dos años de alto rendimiento» en los que no le quedaba un minuto libre al final del día.

Tras la formación teórica y la asistencia a clase llegó, en primavera de este año, el momento de hacer las prácticas, un paso imprescindible para obtener el título del grado de Navegación y Pesca.

Para Jerónimo, esta ha sido la parte más dura, ya no tanto por la intensidad en sí del trabajo en alta mar, sino también por su nivel de inglés. «Tenía un nivel de inglés bajo y no sabía si iba a ser capaz de desenvolverme durante tanto tiempo con otras personas en el barco, socializar con ellas o hacer vida al pisar tierra en cada una de las paradas», reconoce este joven.

Recuerda que esta aventura arrancó en Portugal, donde tuvo que embarcar, tras lo que se dirigieron a Mónaco, Portugal de nuevo, Escocia y distintas islas más.

Otra de las preocupaciones de este joven era si se aburriría en el barco, pero ahora, con la experiencia que cuenta, afirma que «en un barco no da tiempo a aburrirse nunca, siempre hay algo que hacer».

La tripulación del velero en el que se embarcó estaba formada por doce personas, y junto a él, iban otros dos compañeros que también habían realizado el grado en Navegación y Pesca, aunque uno de ellos abandonó y no logró terminar el periodo de prácticas.

Durante estos cien días en el barco hizo de todo: guardias de navegación, planes de viaje con cambios de rumbo y de meteorología, izado de velas, limpieza y mantenimiento de maderas y reparación de velas, una actividad esta última que le resultó «muy interesante y necesaria».

La embarcación en la que iba era una charter con pasajeros, por lo que durante los días de navegación aprovechaban para enseñar a las personas que embarcaban curiosidades sobre el barco y la navegación.

Entre los momentos más duros de los tres meses que pasó en el mar recuerda algún que otro temporal. «Tienes muchos días de calma, pero hay otros en los que piensas que aquello es un verdadero infierno. El mar te aporta calma y adrenalina a la misma vez», explica.

También tuvo momentos de añoranza, esos en los que avistaba tierra y echaba de menos cosas tan sencillas como tomar una cerveza en un bar.

La formación que ha realizado Jerónimo Costa le ha abierto las puertas de otro sector, el del mar, y tras terminar el ciclo de grado medio no tardó en encontrar empleo. Ahora trabaja en un barco de pesca en el municipio costero de San Pedro del Pinatar, donde está aprendiendo también a dirigir el trabajo y donde completa las horas que le faltan de navegación para ser patrón.

Sobre el premio Erasmus+ de FP afirma que «fue toda una sorpresa», ya que fue una de las profesoras quien lo presentó y «no tenía muchas esperanzas».

Demanda de familia marítima

El CIFP Hespérides de Cartagena puso en marcha el grado medio de Navegación en 2008 y desde entonces ha ido ampliando los ciclos de la familia marítima con otro grado medio en Operaciones Subacuáticas y uno superior de Navegación y Pesca de Altura. La directora, Isabel Guillamón, señala que «la formación en el ámbito del mar es muy demandada por los jóvenes, quienes no tienen problemas en embarcarse teniendo en cuenta que es una gran salida laboral».

Guillamón reconoce que «el premio otorgado a Jerónimo es un orgullo» y sostiene que «este alumno es un ejemplo de superación, un chico humilde que empezó con muchas ganas y que se lo merece», al tiempo que explica que la distinción «es un éxito para él pero también un éxito para nuestro centro».

Gracias a esta formación, Jerónimo ha podido dar un giro a su vida, acceder a un empleo digno relacionado con el sector marítimo y, además, ha despertado en él la motivación para seguir formándose y aspirar a convertirse en patrón de altura.

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