Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Patrimonio

Bárbara Cordero: "La Lista Roja mueve conciencias; cuando un bien entra, pasan cosas"

La directora general de Hispania Nostra reivindica implicación social y recursos estables para garantizar el futuro del patrimonio

La directora de Hispania Nostra, Bárbara Cordero, en las salinas de Marchamalo.

La directora de Hispania Nostra, Bárbara Cordero, en las salinas de Marchamalo. / Iván Urquízar

Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

Bárbara Cordero, la directora general de Hispania Nostra, visitó esta semana la Región para anunciar el galardón de su institución al proyecto de restauración de las salinas de Marchamalo. Aprovechamos la ocasión para conversar con ella sobre los motivos de esta distinción, el impacto de la Lista Roja, la riqueza patrimonial murciana y los desafíos que amenazan a los bienes culturales en España.

¿Cuál es el motivo por el que Hispania Nostra ha concedido este premio a la recuperación de las salinas de Marchamalo?

El sentido de nuestros premios es reconocer las buenas prácticas en la gestión y conservación del patrimonio, y este proyecto encaja plenamente en esa filosofía. Aquí confluyen varios elementos muy valiosos: profesionales de gran nivel, dos asociaciones con una trayectoria ejemplar como Anse y WWF, y un componente de voluntariado que para nosotros es fundamental. Hispania Nostra vive, en gran parte, gracias al compromiso de sus socios, y ver iniciativas donde la ciudadanía se implica de manera tan activa nos parece una referencia para cualquier territorio. El patrimonio sólo puede ponerse verdaderamente en valor cuando existe esa participación ciudadana.

¿Qué valor patrimonial destacaría en esta intervención?

La posibilidad de recuperar unas salinas en un entorno complejo y singular. Marchamalo está vinculada a un paisaje frágil, entre La Manga y el entorno de Cabo de Palos, un espacio con un enorme interés medioambiental y un nivel de protección que debe preservarse y reforzarse. Impulsar proyectos así no solo recupera patrimonio, también consolida ecosistemas y memoria cultural. Además, hemos comprobado que ya se ha comenzado incluso a extraer sal de nuevo. Es un proceso lento, pero este premio supone un espaldarazo para su consolidación a largo plazo.

Hemos premiado actuaciones muy relevantes allí, como la recuperación de los Pozos de la Nieve de Sierra Espuña, que incluso obtuvieron un Europa Nostra

Bárbara Cordero

— Hispania Nostra

La Región posee un patrimonio amplio y diverso. ¿Qué elementos considera más representativos?

La Región tiene un patrimonio riquísimo y muy variado. No establecería una jerarquía porque cada bien tiene su propio valor. Hemos premiado actuaciones muy relevantes allí, como la recuperación de los Pozos de la Nieve de Sierra Espuña, que incluso obtuvieron un Europa Nostra. También me parece extraordinario el proyecto del legado vivo en el Valle de Ricote, con la recuperación de norias y elementos de la huerta tradicional. A esto se añade el patrimonio monumental, arqueológico, religioso… San Esteban, por ejemplo, es una gran promesa. Murcia posee tantas capas patrimoniales que sería imposible terminar la lista.

¿Cuáles son los principales riesgos que amenazan ese patrimonio en la actualidad?

Como ocurre en toda España, el problema principal es la falta de recursos económicos. Intervenir en patrimonio es complejo: se necesita prudencia, equipos multidisciplinares, procedimientos muy rigurosos. Y eso requiere inversión. Aun así, debo decir que percibimos una sensibilidad creciente en la Región de Murcia. Tenemos muchos socios allí, y la ciudadanía participa activamente alertándonos cuando un bien está en riesgo. La propia Lista Roja funciona gracias a esas aportaciones: es la gente quien se toma la molestia de enviarnos la información, que después evalúa nuestro comité científico.

Creo que hemos logrado un nivel de credibilidad que hace que nadie discuta gratuitamente la presencia de un bien en la lista

Bárbara Cordero

— Hispania Nostra

¿Qué peso tienen factores como la despoblación o la presión urbanística?

Mucho. El turismo es importante y genera economía, pero cuando no se gestiona adecuadamente puede arrasar un territorio. Hay ciudades donde el éxito ha sido contraproducente. El equilibrio es difícil, pero necesario. En el otro extremo, la despoblación también afecta gravemente: en pueblos con muy pocos habitantes, perder una iglesia o un retablo significa perder el último espacio de encuentro. Cuando el patrimonio desaparece no hay vuelta atrás, se pierde memoria e identidad

Cuando un bien entra en la Lista Roja, suelen producirse reacciones inmediatas en la administración o en la sociedad. ¿Qué efectos genera esa inclusión?

Aunque la Lista Roja nació en 2007, es en los últimos años cuando su impacto se ha multiplicado. Cada vez que anunciamos una nueva inclusión se activa el territorio, se mueven conciencias y pasan cosas: nos llaman propietarios o administraciones para preguntar por la situación del bien. Es un altavoz muy potente. Creo que hemos logrado un nivel de credibilidad que hace que nadie discuta gratuitamente la presencia de un bien en la lista. Y algo muy importante: siempre avisamos previamente al interesado, sea administración o particular. La comunicación es fundamental.

En materia de financiación, ¿qué modelo considera más eficaz para conservar el patrimonio?

Sin duda, la colaboración público-privada. Intervenir en patrimonio es costoso y ningún actor puede afrontarlo solo. La administración y la sociedad civil deben caminar juntas. Es la única manera realista de sostener proyectos de conservación.

¿Cuáles son los principales retos de Hispania Nostra de cara a los próximos años?

Queremos aumentar nuestro número de socios y consolidar nuestras actividades. En 2025 celebraremos el 50 aniversario, y esperamos que esta trayectoria de medio siglo trabajando por el patrimonio nos acerque cada vez más a los objetivos con los que nacimos.

Tracking Pixel Contents