Medio ambiente
Marchamalo renace: las salinas reciben el Premio Hispania Nostra 2025
El proyecto de Anse y WWF es distinguido por su recuperación del paisaje salinero y por su fuerte implicación social

Las salinas de Marchamalo vuelven a producir sal artesanal apta para el consumo tras décadas. / Ivan urquizar
Las salinas de Marchamalo, en Cabo de Palos, recibieron este martes el Premio Hispania Nostra 2025 en la categoría de Intervención en el Territorio o en el Paisaje por su proyecto de restauración integral del patrimonio natural y cultural salinero. La iniciativa, impulsada por la Asociación de Naturalistas del Sureste (Anse) con el apoyo de WWF, fue reconocida como un ejemplo destacado de recuperación ambiental y de participación ciudadana en defensa del Mar Menor.
La entrega de la distinción se celebró durante una jornada dedicada a la conservación del patrimonio natural y cultural, que incluyó el descubrimiento de la placa conmemorativa del premio. En el acto participó Bárbara Cordero, directora general de Hispania Nostra, quien subrayó que la intervención constituye un modelo replicable en otros espacios litorales amenazados. Según explicó, el proyecto demuestra que la conservación del paisaje salinero es compatible con la implicación social: "Los premios Hispania Nostra reconocen las buenas prácticas, y esta lo es porque reúne profesionales solventes, asociaciones comprometidas y un voluntariado imprescindible".
El Jurado destacó "la excelente recuperación de un territorio que sufre degradación y presión especulativa constante, como ocurre en La Manga del Mar Menor". También puso en valor el rigor científico del proyecto, que ha permitido recuperar la cosecha tradicional de sal, revitalizar la flora y fauna salineras y restaurar los elementos constructivos necesarios para el funcionamiento del complejo.

El director de Anse, Pedro García, recibe la placa conmemorariva de manos de la directora de Hispania Nostra Barbara Cordero (Izq.) / Ivan urquizar
El proyecto persigue demostrar que la actividad salinera tradicional, presente hasta mediados del siglo XX en numerosos puntos del litoral murciano, puede consolidarse como un aprovechamiento económico compatible con la conservación de los valores naturales y culturales del entorno.
Sal artesanal apta para el consumo
La Fundación Anse ha recuperado la actividad salinera y la biodiversidad en ocho hectáreas de Dominio Público Marítimo-Terrestre y en unas dos hectáreas privadas anexas. La adquisición de infraestructuras históricas de las salinas ha sido fundamental para restablecer el funcionamiento del sistema y su dinámica ecológica asociada.
Ante la degradación progresiva del entorno, Fundación ANSE emprendió a finales de 2019 un proyecto pionero para recuperar la actividad salinera tradicional y la biodiversidad asociada, con el apoyo de numerosas personas y entidades privadas. Gracias a este esfuerzo colectivo, una parte de las viejas salinas ha vivido una profunda transformación, que incluye: la restauración de dos naves salineras históricas, la reconstrucción de canales, muretes y compuertas de madera, la extracción de lodos y reparación de pisos salineros y actividades educativas y divulgativas para miles de personas. Y, por primera vez en décadas, producción de sal artesanal apta para consumo humano.

Placa con la mención al premio de Hispania Nostra a las viejas salinas de Marchamalo. / Ivan urquizar
Implicación ciudadana y visión de futuro
La restauración de las salinas pretende abrir el espacio al uso público e impulsar propuestas de gestión a largo plazo, garantizando la implicación directa de la ciudadanía en su conservación. El papel del voluntariado, reconocido expresamente por el Jurado, se considera clave para reforzar la defensa del patrimonio natural y cultural del Mar Menor.
Cordero insistió en que la participación social es esencial para consolidar estos proyectos: "El patrimonio solo puede ponerse en valor con una ciudadanía activa. Cada vez más, los habitantes deben asumir que este es su territorio y que deben contribuir a preservarlo". Añadió que apoyar iniciativas de este tipo supone un impulso para que sigan desarrollándose: "Este reconocimiento es un espaldarazo importante. Ya han comenzado a extraer sal, y con el tiempo el proyecto terminará de consolidarse".
Con la concesión del Premio Hispania Nostra 2025, las salinas viejas de Marchamalo se consolidan como un referente nacional de intervención paisajística, demostrando que la recuperación de actividades tradicionales, el rigor científico y la implicación social pueden revertir procesos de degradación en territorios sometidos a fuerte presión urbanística.
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