Pablo Pelegrín: "En Murcia tenemos un ecosistema capaz de generar investigación biomédica de primer nivel"
El Dr. Pablo Pelegrín, reconocido entre los científicos más influyentes del mundo según Clarivate Analytics 2025, explica cómo la investigación murciana está impactando en la medicina global

El investigador Pablo Pelegrín. / IMIB / FFIS
El reconocimiento internacional otorgado al Dr. Pablo Pelegrín, incluido entre el 1% de los científicos más influyentes del mundo según Clarivate Analytics 2025, no solo supone un hito personal, sino también un impulso para la investigación biosanitaria que se desarrolla en la Región de Murcia. Su trayectoria, marcada por aportaciones clave en el estudio de la inflamación y el inflamasoma, consolida al IMIB como un referente en investigación puntera y demuestra cómo la ciencia que nace en Murcia puede influir a escala global.
¿Qué ha supuesto este reconocimiento para usted a nivel personal y para su equipo en el IMIB?
Este logro ha sido totalmente inesperado y ha supuesto una gran satisfacción personal al haber sido reconocida la ciencia que estamos desarrollando en el grupo de Inflamación Molecular del IMIB y la UMU. Entrar en este ranking es altamente competitivo, ya que incluye solamente al 1% de los investigadores con más impacto del mundo, y ha sido algo que he visto siempre muy complicado. Al basarse en los logros científicos que hemos obtenido durante los últimos 10 años, nos da una perspectiva de trayectoria consolidada y lo que es más importante, que nuestra ciencia está influenciando a nivel global.
Su investigación se centra en los mecanismos moleculares de la inflamación y el inflamasoma. ¿Cómo explicaría de forma sencilla qué problema clínico puede resolver su trabajo y qué impacto podría tener en la vida de los pacientes?
La inflamación es una reacción que ocurre en el cuerpo en respuesta a infecciones, pero que si se desregula, se producen moléculas de la reacción inflamatoria en ausencia de infecciones, induciendo en algunos casos una respuesta inflamatoria crónica. Esta respuesta es a veces subclínica, de difícil diagnóstico, pero a la larga puede dañar ciertos tejidos u órganos, e inducir patología. Por tanto, nuestra investigación, junto con la de otros científicos a nivel mundial, está descubriendo que la inflamación está detrás de numerosas enfermedades crónicas, metabólicas o degenerativas. Por ejemplo, nuestros trabajos han ayudado a entender que en Alzheimer o la diabetes tipo 2 existe un componente inflamatorio importante y que estas enfermedades podrían tratarse mediante una nueva generación de fármacos antiinflamatorios en la que estamos trabajando.
La colaboración multidisciplinar es posible gracias a la creación de instituciones como el IMIB
¿Cómo valora la colaboración entre la Universidad de Murcia, el sistema sanitario y el propio instituto? ¿Qué pasos considera esenciales para fortalecer la medicina de precisión en la Región?
Precisamente la colaboración multidisciplinar que me refería es precisamente posible gracias a la creación de instituciones como el Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria (IMIB), donde se fomenta la colaboración entre investigadores básicos y clínicos de la Universidad de Murcia, de la FFIS y del SMS. Esto constituye un pilar estratégico para impulsar la investigación biomédica y la medicina de precisión en la Región, creando ecosistema común que engloba la investigación básica, clínica y traslacional. Para fortalecer estas alianzas se podrían promover grandes proyectos de investigación traslacional en consorcio que conecten distintas especialidades clínicas con investigadores, integrando la atracción y retención del talento, que a su vez sea capaz de obtener financiación en convocatorias competitivas europeas para garantizar recursos sostenibles.
Su proyección internacional crece, pero mantiene una fuerte raíz en Murcia. ¿Qué ventajas y limitaciones tiene investigar desde la Región y qué tendría que ocurrir para dar un salto aún mayor en visibilidad?
Lo primero es que en Murcia contamos con un ecosistema completo para poder hacer investigación biomédica de primer nivel, y podemos hacer estudios que van desde la molécula hasta el diagnóstico o tratamiento. Esto permite desarrollar líneas de trabajo con sello local, que han generado avances científicos relevantes, patentes, empresas de base tecnológica y el acceso prioritario de los pacientes de la Región a terapias avanzadas. Desde que la FFIS me “rescató” del Reino Unido en 2009, antes de la creación del IMIB, hemos tenido siempre el apoyo institucional, que ha ido desde la propia FFIS, el SMS, el IMIB y la UMU, hasta los programas competitivos de financiación regionales por parte de la Fundación Séneca. Creo que lo más importante para hacer investigación de vanguardia son las ideas disruptivas y el excelente equipo humano de científicos del grupo de investigación, con esos dos ingredientes se pueden plantear proyectos novedosos que atraigan financiación internacional a la Región.
La ciencia biomédica no es una competición, sino una carrera conjunta hacia el conocimiento
Mirando hacia el futuro, ¿qué líneas de investigación emergentes considera más prometedoras dentro de su propio grupo? ¿Qué retos científicos le ilusionan especialmente?
Ahora estamos centrados en entender cómo podemos entrenar el sistema inmunitario y educar a las células inmunes a comportarse en distintos escenarios, esto nos generará nuevos métodos de tratamiento de precisión de los que aún desconocemos como serán. Para este fin, debemos de conocer el lenguaje con el que hablan las células y mandarles señales en ese lenguaje para que puedan cambiar su comportamiento. Entender a nivel molecular como se integran todas las señales que influyen en la función de las células inmunes es algo apasionante, ya que, por ejemplo, parte de estas señales pasan por procesos de muerte celular o reacciones del tipo priónica, procesos que no se sabían que podían inducir procesos inflamatorios. Por ahora, empleamos su lenguaje para preguntarles ¿Cómo estáis? Y dependiendo de su respuesta, somos capaces de estratificar a pacientes con infecciones severas y sepsis, para poder ofrecer tratamientos personalizados.
¿Qué mensaje lanzaría a los jóvenes estudiantes e investigadores que desean dedicarse a la ciencia biomédica en un contexto tan competitivo?
Que estén donde está la mejor oportunidad y que no se cierren puertas por ir a trabajar con los mejores, la buena ciencia se aprende haciendo buena ciencia, y luego llevar el modelo aprendido a donde quieran. Todo ello cultivando tres aspectos clave: la curiosidad, la observación del más mínimo detalle y la colaboración. La ciencia biomédica no es una competición, sino una carrera conjunta hacia el conocimiento. Cada hallazgo, por pequeño y básico que parezca, puede cambiar vidas. Yo siempre digo a mis alumnos que el futuro de la medicina está en sus manos.
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