Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Así es La Junquera, el pueblo de raíces romanas en Murcia donde nace el rio Quípar y el invierno sí es invierno

Aunque actualmente es un núcleo prácticamente despoblado, en la propia Fuente de la Junquera se han encontrado materiales romanos mezclados con hallazgos medievales

Paisaje en La Junquera

Paisaje en La Junquera / regmurcia

La Junquera ha vuelto a colarse en la conversación pública por un motivo que ya forma parte de su propio ADN: el frío. En una Región de Murcia conocida precisamente por sus temperaturas suaves en invierno y bochornosas en verano, esta pedanía de Caravaca de la Cruz vuelve a destacar cada invierno como uno de los puntos donde primero se dejan notar las heladas.

Las últimas imágenes difundidas desde la zona, con plantas cubiertas por una fina capa blanca, superficies endurecidas por el hielo y un termómetro marcando -4,3 grados, han confirmado lo que ya venía advirtiendo la AEMET: una masa de aire ártico ha irrumpido con fuerza sobre el interior de la comunidad.

Pero reducir La Junquera únicamente a su fama de “termómetro natural” sería quedarse muy corto. Más allá de ese título no oficial de ser uno de los lugares donde el invierno entra antes, este enclave reúne historia, naturaleza, patrimonio y tradición suficientes como para convertirse en una escapada de fin de semana con mucho más que ofrecer de lo que parece a simple vista.

Un lugar con raíces muy antiguas

Aunque hoy La Junquera es en lo práctico un núcleo despoblado en el que predominan las explotaciones agrícolas y ganaderas, este lugar es conocido desde al menos el siglo XVI.

Ya en un documento de 1559 aparece citado como “Fuen de la Junquera” o “Fuente Junquera”: una referencia directa a un antiguo manantial de agua que durante siglos abasteció a la población y a su entorno. De ese curso de agua apenas quedan hoy algunos olmos dispersos, testigos silenciosos de un pasado más vivo.

La importancia del agua explica, en buena parte, que esta zona haya estado habitada durante milenios. En el entorno de La Junquera se han identificado yacimientos arqueológicos de distintas épocas.

Incluso en manantiales como el de la Casa de la Loma o en la propia Fuente de la Junquera se han encontrado materiales romanos mezclados con hallazgos medievales, lo que confirma una continuidad en el poblamiento de esta área.

Agricultura, ganado y energía solar

La economía tradicional de La Junquera ha estado ligada, sobre todo, a la agricultura de secano y a la ganadería. Durante años fueron habituales los cultivos de cereales, especialmente cebada, además de trigo, algo de alfalfa y almendros, estos últimos casi desaparecidos por su escasa rentabilidad. También han tenido peso las actividades de pastoreo con cabañas ovinas y más recientemente la instalación de granjas porcinas, una actividad más rentable en la actualidad.

A este paisaje agrario se sumó en 2007 una planta de energía fotovoltaica con una potencia de 1,5 MW, capaz de generar electricidad suficiente para abastecer a cerca de mil familias al año. Una curiosa combinación de tradición y modernidad en un entorno marcadamente rural.

Tierra de agua y de biodiversidad

Uno de los mayores tesoros de La Junquera es, sin duda, su entorno natural. Rodeada por la Sierra de la Zarza, la Sierra Junquera y varios cerros que delimitan el paisaje, esta pedanía se sitúa en un área de media montaña con un alto valor ecológico. En la Sierra de la Zarza, que alcanza los 1.480 metros de altitud, se conserva uno de los pocos bosques de chaparral de toda la Región de Murcia.

A todo esto se suma el nacimiento del río Quípar, uno de los puntos más singulares del lugar, acompañado por un corredor ecológico en el que aparecen tarayes, juncos, carrizos, cañas y aneas, creando un paisaje muy diferente al que uno imagina cuando piensa en el interior murciano.

En la finca La Junquera se pretende plantar 10.000 árboles.                              | L.O.

En la finca La Junquera se pretende plantar 10.000 árboles. | L.O. / EFE

Sabores de montaña y cocina de siempre

La gastronomía que tradicionalmente ha caracterizado a La Junquera es la propia de la zona de Caravaca, una cocina ligada al entorno, a los productos del huerto y a la ganadería. Durante generaciones, los huertos familiares proporcionaban verduras y frutas de temporada, mientras que las ovejas, los animales de corral y el cerdo aseguraban la carne durante todo el año.

Entre las recetas más reconocibles destacan las perdices escabechadas, la carne de cordero asada en horno de leña, las migas ruleras, la olla de cerdo o arroces como el empedrao con alubiones y bacalao. En la repostería, no faltaban elaboraciones tradicionales como las yemas, los alfajores o los hornazos de Pascua.

Tracking Pixel Contents