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Seguridad

Luis Alberto García, comisario de Policía Nacional en los años de plomo: "Los jóvenes no saben quién fue Miguel Ángel Blanco"

"Parece que se ha olvidado todo y es nuestra obligación recordar a los que no pueden defenderse", subraya el autor de 'Memoria de Perros y Serpientes', editado con Diego Marín

Luis Alberto García, comisario de Policía Nacional en los años de plomo: "Los jóvenes no saben quién fue Miguel Ángel Blanco".

Luis Alberto García, comisario de Policía Nacional en los años de plomo: "Los jóvenes no saben quién fue Miguel Ángel Blanco". / Israel Sánchez

Oriol López

"Parece que se ha olvidado todo y es nuestra obligación recordar a los que no pueden defenderse", tiene claro Luis Alberto García González (Bilbao, 1959), antaño comisario jefe de la Brigada Provincial de Información de Bilbao y testigo de los años más duros de la lucha contra ETA, los años de plomo. El comisario jubilado es el autor de 'Memoria de Perros y Serpientes', volumen editado con Diego Marín ("todo un profesional diligente y un encanto de persona", apunta) que presentó el viernes en Las Claras de Cajamurcia, en Murcia. García González atendió a La Opinión antes del acto para recalcar que ha derramado lágrimas al escribir por "las víctimas olvidadas".

¿Cómo enfocó el crear este libro?

Como una sacudida de conciencia, y por una deuda moral con las víctimas olvidadas. Además, hay tanta justicia por reparar... Me propuse hacerlo por todos estos héroes anónimos. Parece que se ha olvidado todo y es nuestra obligación recordar a los que no pueden defenderse. La banda se desarma en 2018 y lleva a sus espaldas 854 asesinatos, más de 5.000 heridos y 90 secuestros. Y hay 300 asesinatos sin resolver.

¿Cree que han olvidado los españoles lo que pasó?

Cuando estaba recogiendo mi despacho, con una caja, como en las películas, escuché en la que radio que un estudio de la Universidad del País Vasco decía que la mayoría de los jóvenes no sabía quién era Miguel Ángel Blanco. La juventud no sabe quién fue Miguel Ángel Blanco ni qué ocurrió durante los 50 años de existencia de ETA. Pero es que justo después comenzaron a hablar en la misma radio de que había miembros de ETA que estaban dando clases de 'conflicto' en el País Vasco...

"Espero que algún día se haga justicia a las familias de aquellos policías que solo respiraban aliviadas cuando oían abrirse la puerta de casa"

¿Cómo fueron los años de plomo?

Como agente lo soportabas, pero quien peor lo llevaba era la familia. Una señora, en una presentación, me agarró del brazo y me dijo: "Gracias, a mi hermano lo mataron con 21 años y llevaba tres meses en el Cuerpo, en la Policía Nacional". Lo asesinó ETA en Barcelona. Espero que algún día se haga justicia a las familias de aquellos policías que solo respiraban aliviadas cuando oían abrirse la puerta de casa. Pasaron todo un apartheid en aquella época. Hay que recordar que, a principios de los ochenta, ETA causaba cien víctimas anuales. Quizás no hemos estudiado demasiada historia, pero la hemos vivido, la hemos padecido.

¿Ha sufrido al escribir el libro?

He dejado lágrimas auténticas en la escritura, el libro está hecho de sentimiento auténticos. Por la barbarie experimentada, por la sangre. Porque hay 300 acciones terroristas que están sin resolver. Era un ambiente asfixiante. Nadie sabía a quién podía tocarle ese día. A raíz de que la gente se empezó a concienciar a nivel nacional fue el principio del fin de la banda. Cuando ETA asesinaba a un agente no era a la persona en sí, sino a un trocito de España; mataban a un servidor del país, que era a donde iba dirigido su terror. En 43 años de profesión fueron muchos los que me tocaron de cerca. Compartí brigada con Eduardo Puelles (asesinado en 2009), promoción con Luis Samperio y Martín Martínez Velasco (asesinados en 1997 y 1988, respectivamente)... Fueron muchos. En cuanto a mí, es más que probable que en algún momento haya sido objetivo por mi condición.

Luis Alberto García, comisario de Policía Nacional en los años de plomo, este viernes en Murcia.

Luis Alberto García, comisario de Policía Nacional en los años de plomo, este viernes en Murcia. / Israel Sánchez

En el título del libro hace una analogía entre "perros" y "serpientes".

Es un juego de palabras. El movimiento de liberación nacional vasco nos denominaba "txakurras" a los policías, guardias civiles, militares, etcétera, que en euskera significa "perros"; y "txakurrada" cuando se querían referir a casas-cuartel o dependencias donde habitaban mujeres y niños. Sobre la serpiente, el símbolo de ETA es una serpiente enroscada en un hacha, que ellos denominan "bietan jarrai", "seguir en las dos", es decir, aunar la astucia de la serpiente con la fuerza del hacha.

¿Cómo son de cerca los etarras?

Es un mundo muy cerrado, en el que se ha sembrado el odio durante muchísimos años y que será difícil de erradicar. Son personas sin escrúpulos.

¿Hay alguna historia que le marcó especialmente?

Sí, hay una que, cuando la recuerdo, me causa serios problemas para conciliar el sueño: la de un compañero y amigo de mi promoción, Moisés Cosme Herrero Luengo. Tenía 30 años. Un domingo de 1985 fue a por la prensa y lo mataron de un tiro; lo remataron en el suelo. Iba con su hijo de tres años, que echó a correr despavorido y tardamos una hora en encontrarlo. Compraba el periódico todos los domingos a la misma hora, y fue el quiosquero quien informó de sus horarios a la banda.

"Las auténticas víctimas no tienen acceso al discurso"

Luis Alberto García González considera que hoy en día se da la circunstancia de que "Bildu, partido que no ha condenado a ETA" aparece líder en muchas encuestas de intención de voto. ¿Por qué sube una formación así? El autor lo tiene claro: "Porque las auténticas víctimas no tienen acceso al discurso".

Además, remarca que "el cerco que sufrió ETA no es consecuencia de un cambio de opinión de la ciudadanía, sino de que los cuerpos de seguridad consiguieron poner a disposición de la justicia a todos esos asesinos". E insiste en la importancia de "poner en valor a las víctimas, de las que ya casi nadie se acuerda, y a sus familias, a las que les debemos tanto".

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