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Problema vivienda

Los desahucios cambian de rostro en la Región de Murcia: del ahogo hipotecario a la asfixia del alquiler

El cura Joaquín Sánchez, voz histórica de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), analiza el panorama actual de esta problemática en la Comunidad

El cura Joaquín Sánchez, voz histórica de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), en el Foro Europeo de Vivienda 'El reto de la vivienda en la Región de Murcia, respuestas desde Europa'.

El cura Joaquín Sánchez, voz histórica de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), en el Foro Europeo de Vivienda 'El reto de la vivienda en la Región de Murcia, respuestas desde Europa'. / Juan Carlos Caval

El miedo a perder la vivienda ya no llega solo con una carta del banco, sino con un burofax de una inmobiliaria en nombre de un fondo de inversión. En la Región de Murcia, como en buena parte del país, la emergencia habitacional se escribe hoy en clave de alquileres imposibles, vecindarios en vilo y familias trabajadoras que, de la noche a la mañana, descubren que su hogar ya no es suyo. Así lo advirtió el cura Joaquín Sánchez, voz histórica de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), en el Foro Europeo de Vivienda ‘El reto de la vivienda en la Región de Murcia’, organizado por el Parlamento Europeo y La Opinión, durante la mesa redonda ‘Radiografía del problema de la vivienda’.

Con más de una década acompañando a familias al borde de perder su casa, Joaquín Sánchez describió el cambio en la emergencia habitacional en la Región de Murcia. “Antes era sobre todo por hipotecas, ahora también son bastante por alquileres”, afirmó.

Ahora aparecen, advirtió, los llamados ‘fondos buitre’, quienes compran edificios enteros y notifican de un día para otro a decenas de familias que dejan de renovarles el recibo del alquiler. En ocasiones, cuentan con la opción de comprar su vivienda, pero a precios “altísimos”, inalcanzables para quienes viven “el día a día, sacando a sus hijos adelante”.

El resultado es un laberinto sin salida. “Buscan otro alquiler y descubren que no hay alquileres, que nadie quiere arrendar o que las condiciones se han disparado de forma inasumible”. “De golpe la vida se les rompe”, relató Sánchez.

Cuando el hogar se convierte en mercancía

La PAH intenta mediar, pero se topa con interlocutores deslocalizados: “Muchas de las actividades son de fuera, de otros países”, explicó. Los fondos operan a través de inmobiliarias con comisiones añadidas, lo que “genera muchos conflictos”.

Sánchez recordó que la facilidad para acceder a hipotecas antes de la crisis favoreció el colapso posterior. Hoy la situación es distinta: comprar o alquilar es cada vez más difícil, y muchas personas se ven obligadas a volver a casa de sus padres tras subidas desorbitadas de las rentas.

En este contexto, los fondos de inversión encuentran un negocio rentable. Compran viviendas “con familias dentro”, a quienes incluso llaman “bichos”, lo que abarata la operación. Tras el desahucio, pueden venderlas “a un precio altísimo”. El sacerdote relató un caso reciente: una familia ofreció 40.000 euros por la vivienda que ocupaba, pero el fondo rechazó la operación porque “interesa que se ejecute el desahucio”. Una vez vacía, “la ponen a la venta por el doble”.

Las escenas se repiten desde 2011, fecha en la que Sánchez comenzó su labor en la plataforma. “Estamos en 2025 y sigue habiendo desahucios”, lamentó. Y no solo afectan a familias vulnerables: “También golpean a autónomos y pequeños empresarios que hipotecaron su casa para sostener un negocio que terminó quebrando”.

Un sufrimiento que se silencia

El sacerdote subrayó un fenómeno que se ha intensificado: “la vergüenza”. “Mientras otros problemas se verbalizan con naturalidad, la pérdida del hogar se esconde”, aseguró. Muchas personas acuden a la PAH “ya con el papel del desahucio del juzgado”.

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