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Agua

La ampliación de la desaladora de Torrevieja podrá compensar el recorte al Trasvase, según la CHS

La Confederación admite que el impacto por el cierre de los acuíferos sólo se podrá frenar con las dos nuevas plantas que se construirán en cinco años

Vista aerea Planta Desaladora de Torrevieja

Vista aerea Planta Desaladora de Torrevieja / TONY SEVILLA

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Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

Los agricultores del Levante llevan meses manifestando su profunda inquietud ante lo que consideran una «pinza hídrica» para el año 2027: por un lado, el recorte previsto en los volúmenes del Trasvase Tajo-Segura (105 hectómetros cúbicos), y por otro, la aplicación del cierre de muchas extracciones de acuíferos en zonas clasificadas como sobreexplotadas, que podría suponer otro recorte de 213 hectómetros cúbicos.

Ante ese escenario, el presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), Mario Urrea, ha tratado de enviar un mensaje de relativa tranquilidad a los regantes del Trasvase Tajo-Segura, aunque admite que el horizonte de 2027 será «muy complicado» por la posible entrada en vigor de las nuevas reglas de explotación del acueducto, y por el recorte de las aguas subterráneas para salvaguardar las directrices comunitarias.

Urrea explicó que la clave de los próximos años estará en la incorporación progresiva de nuevas plantas desaladoras, cuyo objetivo es aportar «garantía» de suministro hídrico a los agricultores. «Cuando estén en funcionamiento lo que habrá es una garantía muy alta», señaló, matizando que el problema no será tanto volumétrico como económico, ya que el agua desalada supone un coste superior al del Trasvase.

Respecto al corto plazo, el presidente de la CHS aseguró que el año 2026 «se va a salvar sin incidencias» gracias a las reservas acumuladas en cabecera por el buen comportamiento del actual año hidrológico. Sin embargo, admitió que a partir del año 2027 la situación podría cambiar si se consolidan los recortes previstos mencionados.

En ese contexto, los incrementos de producción de la desaladora de Torrevieja —actualmente en proceso de ampliación— y la de Águilas, permitirían mantener para 2027 los niveles medios de agua que ha recibido la cuenca del Segura a través del Trasvase desde su puesta en marcha.

Los recortes del Trasvase siguen pendientes de los recursos ante el Supremo.

Los recortes del Trasvase siguen pendientes de los recursos ante el Supremo. / L.O.

El presidente de la CHS calculó que, aunque la nueva normativa pudiera reducir los volúmenes trasvasados en unos 80 o 90 hm³, esa pérdida podría ser compensada por la desalación. «La media histórica de aportaciones del trasvase al regadío ha sido de 200 hm³ al año. Si con las nuevas reglas se rebaja a 110, la desaladora de Torrevieja ampliada aportará los 80 o 90 restantes», afirmó. Con ello, el regadío volvería a situarse en el entorno de los 200 hm³ anuales, una cifra similar a la que se ha mantenido de media en la serie histórica.

No obstante, Urrea recordó que la plena garantía en el regadío vinculado al Acueducto Tajo-Segura, cifrada en 280 hm³ anuales, solo será alcanzable con las nuevas desaladoras proyectadas, cuyo plazo de ejecución oscila entre cinco y seis años. «En definitiva —concluyó— se retrasa en cinco años el alcanzar la máxima garantía en el regadío del trasvase». Un tiempo inasumible para los regantes, tal y como ha expresado en innumerables ocasiones el presidente del Sindicato Central de Regantes del Trasvase Tajo-Segura, Lucas Jiménez.

Cuando esto ocurra, la CHS calcula que el recorte de las aguas subterráneas podría reducirse hasta los 213 a los 75 o 65 hectómetros cúbicos, un déficit que acusarán especialmente los regantes del sureste de Albacete, señalan desde la Confederación.

Año hidrológico

En cuanto al año hidrológico, el presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura, aseguró que el abastecimiento de agua para consumo humano en la Región de Murcia y la provincia de Alicante «no tiene ningún problema» gracias a la infraestructura disponible y a la combinación de recursos procedentes de la Mancomunidad de Canales del Taibilla, el Trasvase Tajo-Segura y la desalación. «Hay que trasladar a la ciudadanía esa seguridad hídrica, porque gracias a los distintos orígenes de recurso podemos poner agua en cualquier punto del territorio», señaló Urrea, quien subrayó que existe una «garantía prácticamente del cien por cien en el abastecimiento», lo que beneficia tanto a la población como a la industria asociada a las redes de suministro.

En relación con el regadío, que concentra la mayor demanda de agua en la cuenca, Urrea recordó que los regadíos tradicionales mantienen restricciones del 22,5% y los no tradicionales del 33%. Pese a esta situación «compleja», el presidente de la CHS destacó la gestión de los agricultores y el uso eficiente del recurso, lo que permitirá cerrar el año hidrológico con algo más de 60 hectómetros cúbicos en los embalses, frente al umbral crítico de 40 hectómetros. «Estamos muy cerca del límite, pero gracias a la responsabilidad de los regantes y a las lluvias de primavera hemos conseguido llegar en mejores condiciones», explicó. No obstante, advirtió que si las precipitaciones no llegan en los próximos meses, podría ser necesario convocar una comisión para revisar las restricciones.

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