Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Agricultura

Dos ejemplos de agrivoltaica en Cartagena y Lorca

Los proyectos Agrivolt 2 y 3 ocupan una superficie total superior a 158.000 en Los Belones y en Purias se está desarrollando una iniciativa de Pydesa Renovables

Los proyectos Agrivolt 2 y Agrivolt 3 producirán energía suficiente para abastecer a 4.500 hogares.

Los proyectos Agrivolt 2 y Agrivolt 3 producirán energía suficiente para abastecer a 4.500 hogares. / L.O.

Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

La Región se convierte en un laboratorio vivo de innovación energética y agrícola gracias a los proyectos Agrivolt 2 y Agrivolt 3, impulsados por JASP Energy y liderados por Alejandro Nicolás Pruneda, ingeniero industrial y CEO de L14 Reis. Ambos proyectos han sido seleccionados para recibir apoyo del programa RENOINN del IDAE, un respaldo clave para avanzar en lo que Alejandro Nicolás describe como «una apuesta por la hibridación de la agricultura y la energía renovable».

Los proyectos agrivoltaicos, ubicados en Los Belones (Cartagena), suman una superficie total superior a 158.000 metros cuadrados, y estarán equipados con módulos bifaciales sobreelevados a más de cuatro metros, que permitirán mecanizar la agricultura sin interferencias.

Según explica Nicolás, «la innovación principal reside en la combinación entre la sobreelevación de la estructura y un sistema de seguimiento solar que permite optimizar la captación de radiación y, al mismo tiempo, ofrecer una sombra parcial que resulta beneficiosa para los cultivos, en este caso de olivo y acebuche, en condiciones de alta radiación y estrés térmico». Ambos proyectos, de 3,75 MWp cada uno, prevén producir hasta 15 GWh anuales, suficientes para abastecer a más de 4.500 hogares, evitando emisiones de entre 800 y 2.000 toneladas de CO2₂ al año.

La tecnología desplegada incluye sensores que monitorizan la humedad del suelo, la radiación solar y la salud de los cultivos, integrados con inteligencia artificial para ajustar automáticamente las condiciones óptimas. Además, habrá una parcela testigo cultivada por métodos tradicionales para evaluar científicamente la mejora que aporta la agrivoltaica. En una segunda fase, se prevé incorporar drones con visión artificial y sistemas de almacenamiento de agua, en un esfuerzo por lograr autonomía hídrico-energética.

Nicolás destaca que «la colaboración con agricultores locales ha sido fundamental» para definir los cultivos y adaptar las estructuras a las necesidades reales del campo murciano. Esta integración busca no solo eficiencia energética, sino también resiliencia agrícola frente a la sequía, un reto constante en la Región.

El apoyo del programa RENOINN ha sido decisivo. Un 40% de la inversión se cubre gracias a estas ayudas, lo que ha permitido desarrollar todo el proyecto de forma simultánea y con las innovaciones previstas desde el inicio. Nicolás subraya que «sin esta financiación habría sido muy difícil apostar por estructuras sobreelevadas y por la sensorización avanzada».

Además, Stansol Energy y Solwatia, una empresa especializada en soluciones agrovoltaicas, aportan su experiencia en el diseño y la ingeniería del proyecto, consolidando la viabilidad técnica y la innovación de Agrivolt.

La transferencia de conocimiento es otro pilar del proyecto. En colaboración con la Universidad Católica de Murcia (UCAM), Agrivolt contará con estudios científicos, jornadas técnicas y publicaciones para difundir los resultados. El objetivo es que este modelo pueda replicarse, no solo en Murcia, sino también en otras zonas agrícolas de España y Europa, especialmente en regiones con déficit hídrico.

"Si funciona aquí, puede adaptarse con éxito a otros territorios"

Alejandro Nicolás

— Ingeniero industrial

En este sentido, Nicolás señala que «Murcia es un banco de pruebas ideal: si funciona aquí, puede adaptarse con éxito a otros territorios». De hecho, junto a Agrivolt 2 y 3, el grupo desarrolla otros pilotos como Agrivolt 1 y Twinhouse 8 en Moratalla, para contrastar resultados en diferentes condiciones.

El impacto esperado va más allá de la generación de energía. La sombra parcial de los paneles, la sensorización y el almacenamiento permitirán reducir costes de riego, estabilizar cosechas, diversificar ingresos y mejorar la sostenibilidad agrícola. Según Nicolás, el proyecto «es una respuesta práctica a la necesidad global de asegurar alimentos, energía y agua, integrando soluciones que hoy son posibles gracias a la tecnología y a la colaboración multidisciplinar».

Purias, con las alcaparras

Por otro lado, la Región avanza en la integración de energía solar y agricultura con un proyecto pionero de Pydesa Renovables, beneficiario del programa RENOINN del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). La iniciativa se desarrolla en Purias, pedanía de Lorca, donde se compatibiliza la producción fotovoltaica con el cultivo de alcaparras.

Pydesa Renovables acumula más de dos décadas de experiencia en energía fotovoltaica. Su responsable, Juan Cano, subraya que la empresa lleva tiempo apostando por soluciones que combinen generación eléctrica y actividad agrícola. «La agrivoltaica representa una oportunidad para avanzar hacia modelos más sostenibles y equilibrados», señala.

El proyecto se ubica en dos parcelas que suman 16.244 metros cuadrados, de los cuales unos 15.500 se destinarán al cultivo. Agricultores locales participaron en la selección del producto más adecuado y se decantaron por la alcaparra, planta tradicional en la zona, resistente a la sequía y capaz de crecer bajo los paneles solares.

La instalación contará con 2.184 módulos bifaciales de 610Wp, que alcanzan una potencia pico de 1.332 kWp, además de un sistema de almacenamiento de 677 kWh. Se estima una producción anual de 2.426 MWh, lo que evitará la emisión de más de 2.280 toneladas de CO2₂ durante su vida útil. El uso de módulos bifaciales permitirá un «sombreamiento tenue» que protege el cultivo en las horas de mayor radiación.

Para garantizar la eficiencia, la planta incorpora sensores que registran temperatura, humedad, viento y precipitaciones, además de una parcela 'testigo' que permitirá comparar resultados con y sin instalación agrivoltaica.

La inversión total asciende a 1,29 millones de euros, con un 36% cubierto por RENOINN. Cano recalca que esta ayuda ha sido «decisiva para acelerar la ejecución de un proyecto innovador que integra generación, almacenamiento y aprovechamiento agrícola».

La empresa espera que los agricultores implicados obtengan una rentabilidad sostenible y confía en replicar el modelo en otras zonas de la Región con condiciones similares de radiación.

Cano considera que las ingenierías y promotores fotovoltaicos deben apostar cada vez más por una mejora constante de la eficiencia energética y por el desarrollo de soluciones cada vez más respetuosas con el entorno.

Tracking Pixel Contents