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Premios +Woman

Diferenciarse y ser resiliente, las claves para emprender

Tres mujeres que llevaron sus proyectos personales al éxito cuentan cómo fue el camino que recorrieron hasta lograrlo

Beatriz Salazar moderó la mesa de debate en la gala de los Premios +Woman.

Beatriz Salazar moderó la mesa de debate en la gala de los Premios +Woman. / JUAN CARLOS CAVAL

Una conversación sobre talento y emprendimiento con la precisión y la honestidad de quien ha probado ya el terreno, así como un inventario de heridas y aprendizajes. Así se resume la mesa de diálogo que se celebró durante la gala de los Premios +Woman, organizados por La Opinión de Murcia este 23 de septiembre en la sala Black Box de Odiseo. Tres trayectorias distintas, la de la creadora de contenido Anabel Hernández, fundadora de Mira Qué Plan, la de la diseñadora nupcial María Baraza y la de la impulsora de la cosmética Alma Secret, Cristina Sánchez, que trazaron las curvas de emprender a base de adaptación, pasión y, sobre todo, resiliencia.

La mesa arrancó con una reflexión de la moderadora, Beatriz Salazar, coordinadora de RSC y Comunicación en Grupo Orenes, que funcionó como mapa: «Si algo saben las protagonistas es de trabajo, de esfuerzo, de constancia…», recordó, subrayando que el emprendimiento no es un episodio aislado sino la consecuencia del esfuerzo.

«Durante el covid, el hotel en el que trabajaba cerró y pensé: tengo que adaptarme o morir»

Anabel Hernández (Mira Qué Plan)

— Fundadora de ‘Mira Qué Plan’

El origen de Mira Qué Plan, según relató Anabel Hernández, fue consecuencia de un momento difícil: «Tuve que adaptarme o morir», relató al explicar cómo el parón de la hostelería durante el covid la empujó hacia las redes. De recepcionista y relaciones públicas en un hotel de cinco estrellas en Ibiza pasó a convertirse en la creadora de una agenda digital dedicada a la Región de Murcia, Anabel narró el tránsito técnico (estudió marketing digital) y emocional —la dificultad de aparecer en cámara, el cómo ha llorado por comentarios negativos, pero ha sabido recomponerse y adaptarse, así como la incredulidad de su entorno: «Al principio creían que solo sería un hobby más»— hasta convertir su proyecto en una herramienta para que «ya no solo los de fuera, que también, sino para que los propios murcianos conozcan y valoren la cantidad de cosas que tienen aquí en su tierra». Su recomendación final, a aquellas y aquellos que quieran emprender, «que lo que hagan lo hagan con pasión, que intenten diferenciarse del resto y que nunca es tarde para dar vida a un nuevo proyecto, da igual la edad».

«Estudiad, informaos. No usar la IA para todo y nunca dejéis de querer saber más»

María Baraza

— Diseñadora de moda nupcial

María Baraza (Atelier María Baraza) ofreció la versión de quien llevó un riesgo medido: licenciada en farmacia y titulada en diseño, decidió abrazar una inclinación creativa que llevaba en la sangre desde que nació: «Mi madre me contó que cuando era pequeña e iba con el carricoche tocando las telas; a día de hoy lo sigo haciendo y me imagino qué vestidos podría hacer con ellas». Su «clave del éxito» pasó por atreverse: «Pedí un préstamo, abrí mi tienda y la cosa fue bien», confesó, asumiendo la apuesta financiera como parte del camino. La pandemia también tocó su puerta, las bodas se pospusieron y la hipoteca pesó, pero, como explicó, la prioridad fue sostener al equipo y seguir: «Yo no tenía tiempo de estar mal, no me lo podía permitir, si yo estaba mal, todo estaba mal, bastante drama había en la calle como para que me hundiera». Su lección fue doble: la resiliencia empresarial y la humildad ante los fracasos; su consejo final: «Estudiad, informaos. No usar la IA para todo y nunca dejéis de querer saber más».

«Empezamos mezclando las cremas en una batidora y poco a poco fuimos escalando»

Cristina Sánchez

— Cofundadora de Alma Secret

Cristina Sánchez (cofundadora de Alma Secret) completó el triángulo con la historia de la empresa nacida de una necesidad personal: «La otra fundadora, Rocío, y yo tenemos problemas de sensibilidad en la piel y no encontrábamos productos adecuados para nosotras, por eso decidimos crearlos en un proyecto que se gestó hace diez años». Empezaron mezclando las fórmulas en una batidora y sus primeros envíos apenas cubrían gastos. «Al principio regalamos productos a amigas y familiares porque nadie compraba», explicó. Después, tras afincarse en un polígono, consiguieron hacerse con un «mini reactor» comprado de segunda mano hasta encontrar la escala adecuada que, finalmente, llevó sus productos al éxito. Su recomendación puso el foco en la marca y la paciencia: regalar producto para ganar visibilidad, pensar en pequeño para luego escalar, construir hitos y diversificar riesgos. Lo más importante de la resiliencia es que sepas caerte y levantarte», subrayó. Su invitación final: «Disfrutad del camino y pensad en grande».

La gala de +Woman

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