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Desafío climático

El Imida impulsa un proyecto para crear un Monastrell más resistente al calor

La consejera Rubira destaca la colaboración con el sector vitivinícola y la combinación de genética, agroecología e innovación tecnológica

El Imida impulsa proyectos para adaptar la Monastrell al cambio climático.

El Imida impulsa proyectos para adaptar la Monastrell al cambio climático. / CARM

Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

El Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (Imida) impulsa proyectos para adaptar el viñedo murciano al cambio climático, con especial atención a la variedad Monastrell. «Desde el Gobierno regional, a través del Imida, se están impulsando varios proyectos que combinan mejora genética, ecofisiología, agroecología e innovación tecnológica, en estrecha colaboración con el sector vitivinícola regional», señala la consejera de Agricultura, Sara Rubira.

Uno de los pilares es el programa de mejora genética, que ha dado lugar a nuevas variedades como Calblanque, Calnegre, Gebas y Myrtia. Rubira destaca que estas cepas «están diseñadas para climas cálidos y secos» y permiten escalonar la vendimia o reducir el grado alcohólico sin comprometer la calidad.

Fuentes del Imida detallan que la selección clonal identifica material vegetal con mayor eficiencia en el uso del agua y perfiles enológicos estables bajo estrés hídrico, ofreciendo soluciones adaptadas sin necesidad de cambiar de variedad.

Los proyectos abarcan desde la ecofisiología hasta la tecnología avanzada. Upgrape estudia la respuesta de la vid a la sequía, mientras CC Explotaciones Vid combina portainjertos resistentes, clones seleccionados, acolchados orgánicos y sistemas de conducción optimizados para viñedos de secano. Iniciativas como Qualgrape y Enovoltaics analizan estrategias de riego deficitario y la viabilidad de la agrovoltaica, respectivamente, evaluando simultáneamente la producción de uva y energía solar. En nanotecnología, PS Viticultura Nano y Chimenano aplican nanofertilizantes y nanoelicitores para mejorar compuestos fenólicos, aromas y nitrógeno de la Monastrell.

Los ensayos en fincas experimentales muestran resultados prometedores. En Hacienda Nueva (Cehegín), las nuevas variedades han logrado vendimias más tempranas y perfiles fenólicos superiores, mientras que los pilotos de portainjertos y clones seleccionados han demostrado eficiencia hídrica y estabilidad productiva incluso bajo veranos muy cálidos. Según Rubira, «estas innovaciones permiten a los viticultores aplicar soluciones adaptadas a nuestro clima sin comprometer la calidad del vino».

El Imida también desarrolla riego eficiente, combinando déficit controlado, secado parcial de raíces y monitorización avanzada, manteniendo la calidad con un consumo reducido de 1.000–1.500 m³/ha·año.

La transferencia tecnológica se realiza mediante proyectos demostrativos, convenios y jornadas con bodegas y cooperativas. «Los viticultores de esta Región disponen de un importante apoyo económico y técnico para implantar innovaciones, como las ayudas del Programa de Reestructuración y Reconversión de Viñedo», indicó la consejera.

Además, se aplican medidas para reducir la huella de carbono, desde la agrovoltaica y el riego de precisión hasta manejo del suelo y envases sostenibles. La coordinación con la Consejería y entidades europeas, a través de fondos Feder, Feader y la red EIP-AGRI, asegura que la investigación llegue a viticultores y bodegas, reforzando la adaptación del viñedo murciano al cambio climático.

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