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Entrevista | Sergio Toledo Redondo Profesor e investigador en la UMU

"La Agencia Espacial Española todavía está por detrás de Suecia o Francia"

El científico, partícipe en la misión MMS de la NASA, comparte su experiencia internacional y aportes al campo de la física espacial

El investigador de la UMU Sergio Toledo en su despacho.

El investigador de la UMU Sergio Toledo en su despacho. / Israel Sánchez

Usted es el único científico español en el equipo de la misión MMS de la NASA, que permite medir alteraciones en el entorno espacial de la Tierra y en la heliosfera.

La misión sigue activa y seguimos participando en ella. Llevo en el proyecto desde 2015, así que ya son diez años. En general, ha sido muy gratificante pertenecer a un grupo internacional. El equipo científico lo forman unas 200 personas en todo el mundo, y yo soy el único en una institución española y también el único de nacionalidad española.

¿Cómo ha sido esa experiencia y qué ha supuesto para su carrera?

Trabajar en un grupo internacional de expertos me ha permitido aprender muchísimo, aunque también es muy exigente. Las misiones espaciales tienen plazos estrictos: no entienden de vacaciones ni de husos horarios. Por ejemplo, desde la Universidad de Murcia solemos asumir una o dos veces al año la tarea de ‘científico de guardia’ durante una semana. En ese periodo monitorizamos los datos que llegan, decidimos cuáles deben almacenarse en la nave y cuáles pueden descartarse, ya que no todo se puede enviar a la Tierra. Esa responsabilidad, que implica tomar decisiones en pocas horas, puede ser estresante, pero también es muy enriquecedora. La sensación de estar en Murcia enviando telecomandos al espacio y tomando decisiones que afectan directamente a las mediciones resulta muy gratificante.

Ha trabajado en instituciones de referencia en Suecia, Francia y España. ¿Qué diferencias notables ha encontrado en la forma de investigar y colaborar en cada país?

La diferencia principal está en los recursos disponibles. Y no me refiero solo a financiación, sino también a capital humano y tecnológico. Francia y Suecia llevan décadas con agencias espaciales consolidadas, lo que ha generado un ecosistema muy sólido. En España, la Agencia Espacial es reciente y estamos aún en proceso de consolidación. Otra diferencia importante es la burocracia. Aquí sufrimos demasiadas trabas administrativas. Muchas veces los investigadores perdemos días en gestiones que en otros países resuelven equipos de apoyo en minutos. Por ejemplo, renovar la licencia de un software puede llevar uno o dos días en España, mientras que en Suecia o Francia el investigador ni se entera de ese trámite. Es frustrante, aunque sé que la administración es consciente y trabaja por mejorar la situación.

Sus principales líneas de investigación son la reconexión magnética y las ondas en plasmas. ¿En qué consiste, a grandes rasgos, este campo?

La reconexión magnética y las ondas en plasmas son procesos físicos fundamentales que ocurren en los plasmas en general, y en particular en los espaciales. Cuando hablo de plasma me refiero a ese gas que llena el espacio. No está vacío: contiene partículas que interactúan con los campos electromagnéticos. En nuestro trabajo desarrollamos modelos teóricos que combinan la dinámica de fluidos con la electromagnética, tratando de entender cómo se comporta este cuarto estado de la materia. A partir de los datos de las misiones, refinamos esos modelos e introducimos nuevas variables.

¿Qué investigación destacaría de las que ha hecho al respecto?

De lo que más orgulloso me siento es de haber puesto de relieve la importancia de las partículas que provienen de la atmósfera terrestre en la interacción con el viento solar. Muchos modelos se centraban casi exclusivamente en el Sol, pero nosotros hemos demostrado que la atmósfera terrestre también alimenta esos procesos y debe incorporarse a los modelos.

Coordina y supervisa estudiantes de doctorado y postdoctorales. ¿Qué consejo daría a un joven investigador que quiera dedicarse a la física espacial?

Es un campo apasionante, con inversión y oportunidades, así que lo primero es animarse. Eso sí, hay que trabajar duro, especialmente en los primeros años. Aconsejo mantener la mente abierta: aunque al principio uno piense que sus ideas ya las habrá tenido alguien más, muchas veces no es así. Hay que atreverse a compartirlas. También es fundamental crear una red de contactos, asistir a congresos, divulgar la investigación y no tener miedo de hablar con colegas del campo. Y, sobre todo, tener paciencia. La investigación avanza en escalas de años, incluso décadas.

¿Cómo ve el futuro de la investigación en meteorología espacial en España y el papel que puede jugar la Universidad de Murcia en este campo?

La meteorología espacial es un campo emergente, cada vez más relevante porque nuestra sociedad depende de tecnologías vinculadas al espacio. En España somos pocos grupos los que trabajamos en este ámbito, quizá menos de cinco. Entre ellos, destaca el de la Universidad de Alcalá, con mucha trayectoria. En Murcia tenemos la ventaja de pertenecer a uno de esos pocos grupos ya consolidados, lo que nos da una buena posición de partida. Estoy convencido de que, conforme se incorporen más equipos, nuestra experiencia acumulada será un valor añadido.

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