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V Jornada de Psicología y Suicidio | Pilar Martín Chaparro Decana del Colegio Oficial de Psicología de la Región de Murcia

"Existen factores que hacen a las personas con discapacidad más vulnerables al suicidio"

Analiza cuáles son algunas de las causas que llevan a este colectivo a la conducta suicida, como pueden ser la soledad, la falta de apoyo social, la sensación de no pertenencia o la discriminación, y cuál es papel de la psicología para poder prevenirlo

La decana del Colegio Oficial de Psicología de la Región de Murcia, Pilar Martín Chaparro.

La decana del Colegio Oficial de Psicología de la Región de Murcia, Pilar Martín Chaparro. / Juan Carlos Caval

El suicidio es una realidad que, a día de hoy, sigue silenciada y cuando se asocia con la discapacidad, ese silencio es aún mayor. En este contexto, la visibilidad se erige como una de las primeras líneas de defensa para prevenirlo, y con esa idea se celebró ayer la V Jornada de Psicología y Suicidio, organizada por La Opinión y el Colegio de Psicología de la Región de Murcia.

El Colegio Oficial de Psicología de la Región de Murcia, en colaboración con La Opinión, el Gobierno regional y el Ayuntamiento de Murcia, ha celebrado la V edición de la Jornada Psicología y Suicidio. ¿Por qué sigue siendo importante dar visibilidad a este tema que durante tanto tiempo ha sido tabú en los medios de comunicación?

Para nosotros supone, sobre todo, una gran responsabilidad. Consideramos fundamental seguir hablando de la conducta suicida porque aún no la abordamos con la profundidad y la atención que realmente merece.

Este año la jornada se ha centrado en la relación entre suicidio y discapacidad. ¿Por qué se decidió focalizar en este colectivo?

Otros años nos hemos centrado en diferentes colectivos vulnerables, pero en esta ocasión hemos querido hacerlo en las personas con discapacidad porque presentan, en muchos casos, un riesgo mayor. Se trata de una población doblemente vulnerable. Además, el concepto de discapacidad evoluciona con las sociedades: no solo hablamos de barreras físicas, sino también de actitudes sociales que pueden limitar los derechos de estas personas.

¿Cree que el suicidio en personas con discapacidad está especialmente invisibilizado?

El suicidio en general sigue siendo un tema rodeado de silencio. Cuando hablamos de discapacidad, ese silencio se hace aún más evidente.

¿Existen datos específicos sobre la incidencia del suicidio en personas con discapacidad o sobre las causas que lo provocan?

Existen estudios, aunque el análisis es complejo. No hay una relación directa entre tener una discapacidad y presentar conductas suicidas, pero sí se han identificado factores que hacen a estas personas más vulnerables. En definitiva, los datos apuntan a que no es la discapacidad en sí misma la que determina la conducta suicida, sino la combinación con otros factores de riesgo.

¿Cuáles son esos factores de riesgo más habituales?

Los factores de riesgo para la conducta suicida están bien identificados: sociales, personales, culturales, biológicos y psicológicos. En las personas con discapacidad, muchos de ellos se acentúan: mayor soledad, falta de apoyo social, sensación de no pertenencia, discriminación, dificultades en la integración laboral o educativa, etc. Estos elementos refuerzan la vulnerabilidad, aunque no determinen de manera automática un intento de suicidio.

"La psicología es clave para ayudar en la aceptación de la discapacidad o la adherencia a los tratamientos"

¿Y cuáles serían los principales factores protectores?

Son, en cierto modo, la otra cara de los factores de riesgo: contar con apoyo social y familiar, disponer de redes de amistad, poder desempeñar un trabajo, tener independencia económica, creer en uno mismo, mantener la esperanza y una buena autoestima. También es esencial que las personas puedan sentirse dignas y valiosas, sin estar sometidas a estándares sociales poco realistas. En este sentido, la psicología tiene un papel clave: ayudar en la aceptación de la discapacidad, favorecer la adherencia a los tratamientos, mejorar el pronóstico y fortalecer los factores protectores.

Ha mencionado antes el bullying, ¿también es un factor de riesgo en este colectivo?

Sin duda. En los niños con discapacidad se observa una mayor incidencia de bullying, y este es un factor de riesgo demostrado para la conducta suicida. Pero también ocurre en adultos, en los entornos laborales, donde sufren discriminación y menor aceptación. Es un problema que hay que abordar con urgencia.

Existen muchos tipos de discapacidad: física, sensorial, intelectual o psíquica. ¿Se debe abordar cada caso de manera distinta?

Sí. Aunque existan categorías generales, la vivencia de la discapacidad depende de muchos factores: si es congénita o sobrevenida, el apoyo familiar, los recursos disponibles, el contexto social, etc. Incluso dos personas con la misma discapacidad pueden vivirla de forma muy diferente. Además, hay situaciones menos visibles que también deben considerarse, como enfermedades graves, degenerativas o con mal pronóstico. Factores transversales como la ‘carga autopercibida’ (sentirse una carga para los demás) o la falta de pertenencia son muy frecuentes y generan gran sufrimiento.

En las jornadas también se ha hablado de la soledad no deseada. ¿Es frecuente en las personas con discapacidad?

Sí, es otro factor de riesgo fundamental. Pensemos en un adolescente con discapacidad cognitiva o funcional: en una etapa en la que se espera que amplíe sus relaciones sociales y asuma roles adultos, puede sentirse aislado. Si cuenta con una familia fuerte y un grupo de amigos que lo apoye, la vivencia será distinta. Cada caso es único, pero la soledad no deseada es una constante que incrementa la vulnerabilidad.

"Hay estudios que señalan también a los cuidadores como población vulnerable en sí misma que requiere atención"

¿Qué papel juegan los psicólogos en la detección y acompañamiento de personas con discapacidad en riesgo de suicidio?

Los psicólogos aportamos conocimientos, técnicas y herramientas que permiten fortalecer los recursos personales y diseñar políticas públicas más inclusivas. Nuestra intervención es fundamental en la aceptación de la discapacidad, en la mejora de la autoestima y en la prevención del estigma, que muchas veces incluso frena la petición de ayuda. También tenemos mucho que aportar en el ámbito educativo, en la creación de espacios inclusivos que prevengan el acoso y el abandono escolar. Además, debemos incorporar la perspectiva de género: la situación de niñas y mujeres con discapacidad es especialmente vulnerable, con más discriminación, mayor riesgo de maltrato y más dificultades de acceso al empleo.

¿Y cómo puede implicarse la familia en la prevención?

La mayoría de las personas con discapacidad son cuidadas por sus familias, que asumen gran parte de la carga. Sin embargo, los cuidadores también presentan riesgos: problemas físicos, psicológicos, soledad o dificultades económicas. Hay estudios que señalan a los cuidadores como población vulnerable en sí misma, que requiere atención tanto durante el cuidado como después, en procesos de duelo o institucionalización.

Para terminar, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a las personas con discapacidad que estén atravesando un momento de sufrimiento y a sus familias?

El esfuerzo debe ser colectivo. Cada uno de nosotros puede hacer pequeños gestos que faciliten la vida de quienes sufren. La sensibilización social y el papel de los medios de comunicación son fundamentales para avanzar hacia una sociedad realmente inclusiva. Mientras tanto, es importante que cada uno reflexione sobre qué puede aportar en su día a día para aliviar el sufrimiento de los demás.

"Es necesario diseñar políticas sociales y de salud transversales"

¿Considera que los recursos de salud mental en la Región son suficientes?

No. Los recursos actuales no son suficientes, y además se necesita una mejor planificación y coordinación entre administraciones. Muchas veces se da más importancia a comunicar lo que se hace que a evaluar si esas acciones son realmente efectivas.

¿Qué reivindica el Colegio de Psicología de la Región de Murcia al respecto?

Llevamos años reclamando la incorporación de psicólogos en los ámbitos para los que hemos sido formados. Otras comunidades ya están avanzando hacia una atención psicológica universal y con ratios suficientes. España, en general, sigue sin ofrecer la atención psicológica que la población necesita. En el ámbito de la discapacidad, además, la intervención psicológica es imprescindible para abordar el componente emocional del dolor físico, de las enfermedades crónicas o degenerativas, y de las limitaciones que estas conllevan.

¿Qué medidas concretas considera urgentes para reducir la incidencia del suicidio en personas con discapacidad?

Es necesario diseñar políticas sociales y de salud transversales, no puntuales. Hay que dar apoyo psicológico desde el momento del diagnóstico, tanto en discapacidades congénitas como sobrevenidas. También es clave incluir a psicólogos en las valoraciones de dependencia. Y, sobre todo, garantizar apoyos tempranos que reduzcan la desesperanza.

¿Cree que actualmente el apoyo psicológico en estos procesos es insuficiente?

Sí. El número de psicólogos en el sistema público de salud de la Región, en educación y en los servicios sociales es muy inferior a la media nacional. La atención psicológica desde el inicio de una enfermedad o discapacidad es esencial, pero aún no se está ofreciendo de manera adecuada.

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